Quince días atrás entrevisté a mi último piedrero (adicto al crack).Me pagaban por sentarme a hacerles preguntas sobre su vida, su consumo de drogas, sus relaciones sociales, su vida sexual, cómo hacían para sobrevivir, cómo experimentaban la violencia. Ellas y ellos viven a razón de diez o quince piedras al día. Y yo por un par de horas me volvía un interlocutor preguntón, que les sacaba la mayor cantidad de información posible. En dos horas recorría historias de veinte años de consumo de todas las drogas imaginables e inimaginables.
Al día siguiente al mediodía chequé mi cuenta del banco, y me hice un esbozo de presupuesto de lo que tenía que pagar, y de que iba a abrir una cuenta en otra institución para ahorrar una parte por cualquier cosa. En la noche anterior, hablando con un amigoq ue trabajaba ahi mismo me contó que el sería removido de su puesto por una reestructuración en algunos departamentos de la isntitución. Pensamos que mi departamento no sería tocado porque estaba justo para lograr el trabajo asignado y mi plaza y la de otras compañeras dependían de una institución externa. Y respiré tranquilo.
El cualquier cosa llegó un par de horas después del almuerzo, cuando me llamaron al despacho de la jefa del departamento. Me levanté del escritorio y mi intuición me llevó a decirle a mis compañeras "Me voy, cipotas". La jefa me dijo que no portaba buenas noticias. La organización se estaba restructurando, que la crisis, que no se que. Que no era por mi desempeño si no porque tenian que sacar a alguien y yo era el más nuevo. Agradecí el chance, dejé abiertas las puertas y solo repliqué que me desagradaba el que me dijeran el mismo día y no con anticipación, como debería ser. Me explicó porqué fué. Subi aun sin creérmelo del todo a la que desde entonces es mi ex oficina, tome mis cosas, les conté a mis compañeras y me despedí de todas.
Esto, de cierres y cortes de personal repentinos es una historia común en nuestro país. Tristemente común. No es que hoy tenga conciencia de ello por haberlo vivido, solo agrego la experiencia a ese cúmulo de injusticias que se viven en el país. No es que se a injusta una restructuración, todas las empresas lo hacen. Pero hay de modos a modos para hacerlas. A mi y a muchas y muchos les ha tocado darse cuenta un día que tenian trabajo y al siguiente día no. El hecho es que quien debe velar porque esas acciones sean lo menos perjudiciales para las personas involucradas, que una restructuración de una organización no deje sin aviso en la cesantía a una persona, no hace nada. Ni tiene intención de hacerlo porque "Dios me libre con Dios me guarde" de tocar a la empresa del correligionario.
De cosas así es que se tiene que librar el país. En veinte años eso se ha vuelto una cultura de la institución gubernamental. Es tiempo de hacer que cambie para bien de todas y todos.
Victor
