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miércoles, 24 de diciembre de 2014

Feliz Navidad

Para empezar, valga estas líneas para dejarles un saludo a todas y todos. En medio de la alegría de compartir con la familia, de recordar a quienes nos dejaron y alegrarnos por quienes han llegado a nuestra vida en este año, cabe siempre pensar un poco más. Cabe la oportunidad de compartir, de escuchar a la familia, de dar no solo regalos, si no la inmensa caricia de la atención, de la escucha, del interés por el otro. 

Hay quien hace drama porque justamente en la cena de hoy tenemos un espacio para ver a todos, porque tenemos la oportunidad de que los demás nos pregunten por nuestra vida, por lo que hacemos. Y nos incomoda. Y curiosamente venimos luego a internet a quejarnos de nuestra soledad. Es curioso. Y lo pongo con intención como "oportunidad", porque luego venimos a quejarnos de esas oportunidades perdidas. No falta quien nos comenta con amargura en las redes sociales que hasta que están lejos o las personas ya no están, se dan cuenta lo valioso que son estos momentos. 

En fin, es de aprovechar. Y es de aprovechar a pensar en el verdadero sentido de estos días. Más allá de los regalos, más allá de si hay o no que quemar pólvora. Entre tanto debate estéril que ha abundado en nuestra patria en estos días, me preguntaba qué nos diría Monseñor Romero sobre la Navidad. Encontré que Miguel Cavada Diez (QDDG), quien recopilara y editara las homilías de Monseñor Romero, recogía en este artículo de la Revista Carta a las iglesias, algunos pensamientos de Monseñor sobre estos días. Valga para compartirlos acá: 

Salvemos nuestra navidad
«Acerca de la celebración de la navidad, muchos cristianos están haciendo hoy precisamente lo contrario de lo que hicieron los cristianos de ayer. El cristianismo antiguo logró, con la celebración de la navidad, cristianizar la fiesta pagana del sol. En cambio el neopaganismo de los cristianos de hoy está logrando paganizar la navidad cristiana. Jesús no nació precisamente el 25 de diciembre. La liturgia cristiana señaló esa fecha para darle un sentido cristiano a la fiesta romana del ‘Sol invicto’; los paganos de aquel imperio celebraban como el nacimiento del sol en la noche más larga del año. Aquella medianoche era considerada como el punto de partida de la marcha del sol que comenzaba a dominar las tinieblas. Resultó fácil para los cristianos cambiar el sol por Jesucristo, y hacer coincidir litúrgicamente el nacimiento de Cristo, ‘sol de justicia’, con la celebración pagana del nacimiento de sol […]. Lástima que toda esa inspiración cristiana con que nuestra liturgia bautizó una festividad pagana haya sido traicionada por muchos cristianos que hoy entregan al paganismo aquella victoria espiritual. Porque no es otra cosa que una cobarde capitulación de los cristianos al hacer prevalecer sobre el sentido evangélico de la navidad los valores del comercio y de las alegrías mundanas» (Orientación, 17 de diciembre de 1978).

Sugerencias para navidad
«Ha comenzado a circular, como un torrente sanguíneo en el cuerpo de la sociedad, el incomparable saludo de esta temporada: ¡Feliz navidad! Feliz navidad no debe ser sólo una expresión rutinaria que, por repetirla demasiado, ha perdido la riqueza de su originalidad y de su mensaje […]. Tal vez contribuiría a inyectar nueva conciencia y eficacia al gastado saludo navideño si lo libráramos de la rutina y del convencionalismo; es decir, si en vez de ser tributarios de la costumbre y de la comercialización de la navidad, excitáramos entre nosotros la originalidad cristiana del gran misterio de Dios hecho hombre y la creatividad de nuestra fe para acompañar nuestros augurios navideños de acciones y gestos que realmente produjeran felicidad y paz a nuestro alrededor.
Cuánta mayor sería la felicidad que diéramos y recibiéramos, si en vez de gastar en tarjetas y hacer regalos costosos o baratos a quienes no los necesitan, orientáramos sabiamente esos gastos y dádivas a los verdaderamente necesitados. Y, mejor todavía, si, antes de promover fiestas, cenas y regalos de navidad entre trabajadores de las empresas y sectores pobres del pueblo, revisáramos a conciencia el cumplimiento de nuestros deberes de justicia cristiana para con toda esa gente, porque «no se debe dar como ayuda de caridad lo que ya se debe por razón de justicia» (Apostolicam actuositatem, 8). Estas acciones, inspiradas en la realidad de la vida y no en la mentira de las apariencias y conveniencias sociales, aunque sean pequeñas acciones y de cortos alcances, son las que, multiplicándose, contribuirían a traer la verdadera felicidad y paz que hemos perdido» (Orientación, 18 de diciembre de 1977).

Mi pensamiento pastoral en navidad
La navidad me ofrece la oportunidad de decir a ustedes que el Cristo de Belén es la síntesis divina de todo el Evangelio que tengo que predicar. Es la Palabra de Dios hecha encarnación y expresión humana, es «el camino, la verdad y la vida» (Jn 14, 6); a partir de Belén los cristianos ya no podemos inventar otro Cristo ni otra doctrina liberadora que no sea la del auténtico Evangelio: el Evangelio de la pobreza y de la austeridad, el del desprendimiento y de la obediencia a la voluntad del Padre, el de la humildad y del camino hacia las bienaventuranzas y hacia la cruz. Un compromiso de nuestra vida con este mensaje vivo de Belén es la única manera de celebrar cristianamente la navidad. Otras maneras de celebrarla, sobre todo si es entre lujos y libertinajes, no honraría el amor de Dios que nos visita, sería cerrar los ojos al único camino de libertad y felicidad que se nos ofrece para salvación del mundo» (Orientación, 25 de diciembre de 1977)


Feliz navidad a todas y todos. Que Dios, vuelto ese frágil y necesitado niño pobre y de padres migrantes, les bendiga.


Víctor

lunes, 24 de marzo de 2014

Palabra de Profeta, palabra de Monseñor

Imagen de Aurelio Fred para la colección de los
40 años de la Pastoral Juvenil Brasileña
Hoy se cumplen 34 años del asesinato de Monseñor Romero. Siempre es buen momento para volver a hablar de él. O, mejor aún, de dejar que nos hable. En 2010 hice algo parecido, la intención es la misma: que escuchemos la voz del profeta que nos sigue hablando, llamando a enderezar nuestro camino, a buscar la justicia, a construir la paz, a construir un mundo donde vivamos todas y todos sin atropellarnos entre nosotros. Leamos:

De la realidad en el país y el compromiso con ella

El mal es muy profundo en El Salvador, y si no se toma de lleno su curación, siempre estaremos -como hemos dicho- cambiando de nombres, pero siempre el mismo mal (Homilía 23 de octubre de 1977)

No puede haber problemas si estamos hablando de las estrellas, hablando de las cosas que no tocan los problemas que ejercitan nuestra paciencia, nuestra fortaleza, nuestro compromiso de hoy en la historia (Homilía 4 de diciembre de 1977)

Salvadoreños, llamamiento de la Virgen a ser como ella: amad a vuestra patria, estudiad vuestra historia, conoced vuestra idiosincrasia, sed salvadoreños profundamente. Quizá no tenemos todos la culpa de no amar tan entrañablemente nuestra patria como María amó a su patria. La vemos a veces tan fea, nos sentimos tan desubicados en nuestra propia patria, que muchos prefieren mejor irse a otros lados. No sienten el hogar, no sienten la tradición, no sienten la alegría de la propia sangre, de sus paisajes, de la propia belleza de su tierra, ¡y es tan bonito El Salvador! (Homilía 1 de enero de 1978)

Corrupción, impunidad y otros males cuasi endémicos

Podemos describir situaciones bien vergonzosas de hombres que debían darnos el ejemplo de honradez en el puesto de su gobierno, en sus negocios, en su dinero. ¿Y para qué aprovechan esos puestos, esas situaciones? Ya no se puede hacer nada por el bien común, se hace por el egoísmo. ¡Ah, si se revisaran muchas contabilidades! ¡Ah, si se pidiera cuenta de muchas obras públicas! No se ha respetado la ley de Dios por aquéllos que debían de ser el modelo, los legisladores, los que mandan. Y en el pueblo, naturalmente, al ejemplo de los de arriba cunde la duda, la incertidumbre y el afán también de aprovechar. Entonces, tenemos una nación corrupta de arriba hasta abajo, porque se han olvidado todos de la ley de Dios, nos hemos olvidado de la ley de Dios (Homilía 18 de marzo de 1979)

Que no se queden tantos crímenes y atropellos impunes y que, aunque sean vestidos de militar, tienen obligación de rendir cuentas ante la justicia de lo que han hecho y sancionar debidamente si se trata de crímenes vulgares (Homilía 18 de febrero de 1979)

Es lástima, hermanos, que en estas cosas tan graves de nuestro pueblo se quiera engañar al pueblo. Es lástima tener unos medios de comunicación tan vendidos a las condiciones. Es lástima no poder confiar en la noticia del periódico o de la televisión o de la radio porque todo está comprado, está amañado y no se dice la verdad (Homilía 2 de abril de 1978)

¡No robarás! Qué examen de conciencia podíamos hacer aquí, hermanos, cuando el robar como que se va haciendo ambiente. Y al que no roba se le llama tonto. Y al que hace un negocio o emprende una obra y no saca su mordida -a veces de millones-, no ha sabido aprovechar. ¡No robarás! Otra cosa sería el país si no se robara tanto. Quiero hacer justicia a muchas personas que tienen dinero y que son muy honradas, y se quejan de que se les echa a ellos la culpa en todo. Nos hacen mirar hacia otra parte para decir: no son las catorce familias las culpables solamente. Van multiplicándose ya esos apellidos; van saliendo ex-funcionarios bien provistos para su porvenir. Se van multiplicando propiedades, casas, negocios. ¿Será todo bien habido? ¡Bendito sea Dios! Pero, si en el fondo está quejándose el séptimo mandamiento, no puede bendecir el Señor. ¡No robarás! Es la verdad, y lo que tienes lo has robado. Lo has robado al pueblo que perece en la miseria. Lo has robado. Hermanos, robar siempre será pecado (Homilía 18 de marzo de 1979)

Si hay una enfermedad en el pobre y en la clase media para abajo, esta es la enfermedad más terrible: ser víctima de la sociedad de consumo. Querer tener ya su televisor, querer tener ya también sus recepciones como las tienen los de más arriba, querer disfrutar la vida aun sin tener lo necesario para subsistir. El espíritu de pobreza es la mejor manera de conjurar esas tentaciones que aniquilan a la familia y la felicidad del hombre (Homilía 15 de julio de 1979)

De soluciones a los problemas de la patria

Cada uno de nosotros tiene que ser devoto enardecido de la justicia, de los derechos humanos, de la libertad, de la igualdad, pero mirándolos a la luz de la fe. No hacer el bien por filantropía. Hay muchas agrupaciones que hacen el bien buscando aplausos en la tierra. Lo que busca la Iglesia es llamar a la justicia y al amor fraterno (Homilía del 5 de febrero de 1978)

Uno de los mensajes más apremiantes de la Iglesia de hoy es que los cristianos salgan de una mentalidad individualista. Que ya no hablemos de "mi" salvación, "mi" religión, sino que la vivamos como Dios quiere que la vivamos: en pueblo. Nuestra salvación, nuestro peregrinar por la historia. Vamos como pueblo, como el pueblo israelita por el desierto: iba junto, comunitariamente, así vamos. (Homilía 19 de noviembre de 1978)

Privarse de algo es liberarse de las servidumbres de una civilización que nos incita cada vez más a la comodidad y al consumo sin siquiera preocuparse de la conservación de nuestro ambiente, patrimonio común de la humanidad. ¡Fíjense qué palabras, que aun hacen el bien en el campo material! "Somos víctimas de una sociedad de consumo, de lujo" Y estamos sacando cosas de consumo, porque la propaganda es tremenda, y tomamos cosas aun superiores a nuestro sueldo. Queremos vivir el lujo, queremos consumir como consumen todos y nos estamos haciendo víctimas, esclavos (Homilía 4 de marzo de 1979)

Yo quisiera decirles que todo esto, ¿quién no lo ve?, son síntomas de una crisis y de una injusticia estructural en nuestro país. Las cosas no se pueden arreglar con represiones, con violencias. Es necesario profundizar en un diálogo que verdaderamente sea diálogo. No monólogo en defensa de un sólo modo de pensar, sino diálogo en el cual se va dispuesto a buscar la verdad y a deponer actitudes por más queridas que parezcan. Si no es así, no podremos salir de esas raíces de donde brotan tantas cosas desagradables (Homilía 17 de junio de 1979)

El diálogo no se debe caracterizar por ir a defender lo que uno lleva. El diálogo se caracteriza por la pobreza: ir pobre para encontrar entre los dos la verdad, la solución. Si las dos partes de un conflicto van a defender sus posiciones, solamente saldrán como han entrado (Homilía 20 de noviembre de 1977)

Vivimos una hora de lucha entre la verdad y la mentira; entre la sinceridad, que ya casi nadie la cree, y la hipocresía y la intriga. No nos asustemos, hermanos, tratemos de ser sinceros, de amar la verdad, tratemos de construirnos en Cristo Jesús. Es una hora en que debemos tener una gran sentido de selección, de discernimiento (Homilía 30 de julio de 1978)

Para los profesionales
Yo no soy técnico ni en sociología, ni en política, ni en organización, simplemente un humilde Pastor que le está diciendo a los que tienen la técnica: únanse, pongan al servicio de este pueblo, todo lo que ustedes saben, no se encierren, aporten. Entonces sí se practicará el derecho y la justicia (Homilía 20 de agosto de 1978).

Hermanos, en nombre de Cristo, ayuden a esclarecer la realidad, busquen soluciones, no evadan su vocación de dirigentes. Sepan que lo que han recibido de Dios, no es para esconderlo en la comodidad de una familia, de un bienestar. Hoy la patria necesita sobre todo la inteligencia de ustedes. (Homilía 6 de agosto de 1978)

No hay que mirar las profesiones únicamente como medios para ganar dinero e instalarse política o socialmente. Hay que buscar, como están haciendo ahora los jóvenes, el servicio a la humanidad, el mejor rendimiento de mi vida no para ganar, sino para servir (Homilía 24 de septiembre de 1978)

Para los jóvenes: 
Que se capacite a los niños y a los jóvenes a analizar la realidad de su país. Que los prepare para ser agentes de transformaciones, en vez de alienarlos con un amontonamiento de textos y de técnicas que los hacen desconocer la realidad. Así hay muchos técnicos, muchos sabios, muchos profesionales que saben su ciencia, su profesión, pero que son como ángeles, desencarnados de la realidad en que actúan su profesión. Lo primero que debe buscar una educación es encarnar al hombre en la realidad, saberla analizar, ser críticos de su realidad. Una educación que sea educación para una participación política, democrática, consciente. Esto, ¡cuánto bien haría! (Homilía 30 de abril de 1978)

Hay que darle a la juventud, a la niñez de hoy, una sociedad, un ambiente, unas condiciones donde pueda desarrollar plenamente la vocación que Dios le ha dado... Hay que proporcionar al ambiente unas situaciones en que el hombre, imagen de Dios, pueda de veras resplandecer en el mundo como una imagen de Dios, participar en el bien común de la república, participar en aquellos bienes que Dios ha creado para todos (Homilía 7 de mayo de 1978)

Tiene que proponer la Iglesia...una educación que haga de los hombres sujetos de su propio desarrollo, protagonistas de la historia. No masa pasiva, conformista, sino hombres que sepan lucir su inteligencia, su creatividad, su voluntad para el servicio común de la patria (Homilía 15 de enero de 1978)

Jóvenes, en ustedes la Iglesia se renueva, en ustedes el Espíritu de Dios es como agua fecunda para la humanidad de esta arquidiócesis que vive en esta noche un Pentecostés no sólo en su Catedral, sino en todo el ámbito de sus fronteras, gracias a que ha habido mártires que han sido nobles…Que ustedes sean ese reverdecer (Vigilia de Pentecostés, 13 de abril de 1978)

Me quedo con unas palabras finales. Para no perder perspectiva. Para saber de donde venimos, y hacia donde debemos ir. Que no se nos olvide. 

"Lo que hay que salvar ante todo es el proceso de liberación de nuestro pueblo. El pueblo ha emprendido un proceso que ya le ha costado mucha sangre y no se puede echar a perder. "
(Homilía 6 de enero de 1980)

Esto fue palabra de vida, de nuestro profeta, de nuestro Monseñor. 

Gracias a Dios



lunes, 24 de diciembre de 2012

Feliz Navidad

Hoy cuando se piensa en hacer regalos de Navidad ¡Cuántos marginados en quien nadie piensa! Piensen ustedes los marginados, ustedes los que se sienten que no son nada en la historia: "sé que en Dios soy un pensamiento". Ojalá mi voz llegara a los encarcelados como un rayito de luz, de esperanza de Navidad; para decirles también a ustedes los enfermos, a ustedes los ancianitos del Asilo Sara, a ustedes los enfermos del hospital y de los hospitales, a ustedes los de las champas y de las barrancas, a ustedes los cortadores de café que están tratando de recoger su único ingreso para todo el año, a ustedes los torturados, que en todos ustedes ha pensado el consejo eterno de Dios. Los ama, y como María, encarna ese pensamiento en sus entrañas. Tienen ustedes también una madre como yo siento la alegría de tener en Navidad una madre que me enseña el camino hacia mi hermano Jesús, la Virgen María. Sintámosla así queridos hermanos, hermanos de verdad, porque todos estamos sin distinción ni categorías sociales, sin hombres de primera clase y de segunda clase, a la altura del corazón de Dios, todos a la altura del corazón de la Virgen. Nos ama y pensó en nosotros.

Monseñor Romero, homilía del 24 de Diciembre de 1978. 

Navidad, más allá de la bulla y el brillo del comercio sigue siendo el momento de recogerse y pensar en la humildad de aquel lugar donde nació Jesucristo. Un Jesús que fue tierno, frágil, dependiente de sus padres como cualquiera de nosotros. Desde esa fe, algo maravilloso que se extiende desde aquel pesebre, hemos de pensar que el verdadero lugar donde está la navidad es ahí donde están los apartados, los excluidos por el mundo que hemos construido. La cárcel, la frontera, la calle, el asilo, el hospital, y otros tantos lugares donde nos volvemos frágiles como lo fue el mismo Cristo. Ojalá y cada quien eligiéramos uno de esos lugares o, mejor aún, eligiéramos este lugar que es también tan frágil y trabajáramos por hacerlo un poco más acogedor, sin apartar a nadie, ni a las mulas ni a los bueyes. 

Feliz Navidad a todas y todos.

Víctor

viernes, 20 de enero de 2012

Masacre de "El Despertar", una llamada vigente a la juventud

Hoy se cumplen 33 años de la masacre de "El Despertar". Ese 19 de enero de 1979, en un centro de retiro en "El Despertar", en San Antonio Abad, fueron asesinados el Padre Octavio Ortíz Luna, y cuatro estudiantes y catequistas: Ángel Morales, David Caballero, Jorge A. Gómez y Roberto A. Orellana.

Rescato este dìa algunos fragmentos de la homilía de Monseñor Romero del 21 de enero de 1979, en que narra el testimonio de un testigo de los hechos y finalizo con algunas ideas que se vienen a mi mente al respecto en estos días.

De la homilía de Mons. Romero en la misa del P. Octavio Ortíz y los cuatro catequistas asesinados:
[...]

No puedo omitir -las noticias que se han omitido las podrán seguir escuchando en nuestros medios de comunicación social-, un hecho que nos congrega aquí, de la plenitud de la vida de nuestra Arquidiócesis: El caso sangriento y doloroso de Octavio Ortíz Luna.

Acerca de esto, la diócesis declara: que el comunicado oficial que publicaron los medios de comunicación social es mentiroso del principio al fin. Nuestros medios de comunicación social están señalando ya, una a una, todas esas calumnias que teje, en tan pocas líneas, un comunicado que debía de guardar la fe de la patria.

Gracias a Dios, contamos para reconstruir la verdad con el testimonio de muchos que sobreviven a la tragedia, llevados a la prisión de Guardia Nacional. Y gracias a Dios, entonces, que no sucedió aquí con Octavio Ortíz lo que sucedió con nuestro pobre hermano Ernesto Barrera, cuyo único testigo que hubiera podido aclararnos la verdad, fue asesinado por los mismos agentes de seguridad para dejar sin testigos aquel crimen oficial.

Este es el primer testimonio que tenemos a la mano:
"... este día, a las seis horas de la mañana, cuando me encontraba durmiendo..." Durmiendo, tengan en cuenta todos estos detalles, era una convivencia de jóvenes de iniciación cristiana, no eran hombres armados para defenderse, estaban durmiendo.

"... en el local que ocupa la casa de retiros para grupos cristianos denominada 'El Despertar'..." El que no conozca esta casa, lo invito a conocerla para que vea que no tiene el aspecto de un cuartel, ni tiene las intenciones de fomentar allí guerrilleros, sino que desde hace muchos años viene sirviendo para promover grupos de cristianos con criterios de evangelio, que naturalmente son criterios muy peligrosos en nuestro tiempo. "...propiedad del Arzobispo de San Salvador, situada en San Antonio Abad, de este departamento..."

Sigue el testigo diciendo "...se introdujeron de forma violenta muchos miembros uniformados de la Guardia y Policía Nacional, quienes ingresaron al local referido disparando sus armas. En ese acto un vehículo grande de color verde, de los que denominan tanquetas militares junto a un vehículo jeep militar entraron violentamente al centro de retiros cristianos, ubicándose en el patio central.

En este centro me encontraba -dice el testigo- dirigiendo, junto con el P. Octavio Ortíz Luna, sacerdote católico y diez jóvenes más un encuentro de iniciación cristiana para veintiocho jóvenes varones, cuyas edades oscilan entre los doce y veinte años. Que este lugar se destina para formación cristiana exclusivamente, y no se han propiciado en ese lugar otro tipo de reuniones en las que se conspire contra el Estado, como tampoco que en estas reuniones se sustenten doctrinas anárquicas contrarias al orden público.

Que en este cursillo denominado 'Encuentro de Iniciación Cristiana para jóvenes', y el cual había sido iniciado el día viernes diecinueve de los corrientes a las diecisiete horas, se utilizaron libros de cancioneros católicos, y los instrumentos que ahí se encontraban eran de tipo musical, como guitarras, no existiendo en poder de ninguno de los participantes en dicho encuentro cristiano armas de ninguna clase. Antes de ser capturado por miembros uniformados de la Policía Nacional, pude ver que exactamente enfrente de las oficinas, a la entrada de éstas y casi en la entrada principal se encontraba en el suelo, encima de un 'charco' de sangre el sacerdote Octavio Ortíz, que sangraba de la cabeza.
Los Agentes de la Policía me trasladaron juntamente con una dirigente del equipo de formación cristiana, en un radio-patrulla hacia el cuartel central de la Guardia Nacional, en donde nos interrogaron y donde manifesté todo lo dicho hasta este momento en el presente documento.
Entre los interrogatorios, había también cuestiones acerca del Obispo, si era verdad que llegaba a sembrar la subversión en aquellos centros".

Este comunicado de nuestra Arquidiócesis, al que se irán sumando otros testimonios, gracias a Dios, quiere hacer ver el contraste de la versión de la mentira del Gobierno y la realidad vivida por los testigos.
Ángel MoralesRoberto Orellana

David Alberto CaballeroJorge Alberto Gómez

Veo estas fotos. Son caras de cipotes, como las que vi unos días atrás mientras daba una charla a otros jóvenes. Pienso en los policías, en unos muy jóvenes que me pidieron mis documentos de tránsito la semana pasada. Son jovencitos encargados de dar la cara por el estado en el tema de seguridad pública. Pienso en los soldados que veo patrullando en algunas calles. Son jovencitos igual que los mismos jovencitos que encontré pintando un muro hace unos días,dejando claro que es territorio de su pandilla.

El padre Ortíz apenas tenía 35 años cuando la extinta Guardia Nacional le pasó una tanqueta sobre la cabeza. A los jóvenes los acribillaron a balazos y una vez muertos les pusieron armas en las manos - muy posiblemente las mismas con que fueron asesinados - y les tomaron fotos. Los hicieron ver como "subversivos".  Falsearon, mataron a gente inocente, hicieron lujo de barbarie.

El padre Ortíz trabajaba con jóvenes. Le gustaba. Creía en ello. En medio de la violencia de aquel entonces enseñaba que el compromiso cristiano, la reflexión, la trascendencia del búsqueda del bien común era el camino. En aquel entonces ese discurso era subversivo, como hoy se va volviendo subversivo quien propone caminos de paz y no de violencia.

Ha estado de moda en estos días hablar de la paz, dar largos y vacíos discursos por ella.  La sangre de gente como el P. Ortízy estos catequistas ha abonado el terreno para ella, pero la impunidad, la falta de justicia y castigo ejemplarizante a quienes comandaron los grupos que cometieron estas barbaries tambien ha sembrado semillas de cizaña que hoy brotan por todas partes y que llaman a guerra al menor asomo de signos de búsqueda de la reconciliación a través de pequeños signos de justicia y respeto a las víctimas.

Lo doloroso es que, pese a nuestra historia, el discurso oficial de nuestra sociedad se va volviendo el de ofrecer más violencia ante la violencia. Que permitimos y a veces hasta alabamos a quienes piden guerra, a quienes claman sangre. Y lo que falta es justamente lo contrario. Queremos soluciones inmediatas y contundentes sin pensar en el costo de las soluciones rápidas del pasado.Queremos dar libertinaje al uso de la fuerza y ejercer lo menos posible el uso de la razon. Acostumbrados a la indefensión y al engaño estamos dispuestos a sacrificar la libertad en pos de una supuesta seguridad que no existirá mientas siga estando en primer lugar intereses mezquinos antes que la vida y los derechos de las personas. Es triste.

Bien valdría revisar el testimonio del P. Ortíz, de estos jóvenes comprometidos con su fe, con una causa común y trascendente. Urge no solo que se haga justicia en su caso, pero también urge recoger su testimonio, su ejemplo y el de muchos otros jóvenes que murieron en esos tiempos que también eran peligrosos para ser joven: el ejemplo de quienes optan por un compromiso por el bien en tiempos violentos y peligrosos. El ejemplo de quienes optan por el compromiso por la paz, por la justicia, por la construcción de una comunidad en medio de una realidad dividida, por hacerse del lado de quienes honran la vida.

En el asesinato de estos jóvenes encontramos luces del peligro del ejercicio abusivo del poder. Pero encontramos también una idea que a veces hemos olvidado y que debemos retomar y promover entre los jóvenes, especialmente con nuestro ejemplo: comprometernos con la causa del bien, de promover el bien, la paz, la justicia, la hermandad, el amor, aún en tiempos de turbulencia, de división y muerte. La reflexión y la celebración de la vida, aún cuando estamos rodeados por la barbarie. Generar ese entorno necesario para cambiar este mundo.

Refuerzo esto con con unas frases más de esa homilía de Monseñor Romero, que hoy sigue teniendo tanta vigencia:


El ambiente se ha saturado de brutalidad y es necesario un retorno a la reflexión que haga sentirnos seres racionales capaces de buscar las raíces de nuestros males y realizar sin miedo los cambios audaces y urgentes que necesita nuestra sociedad.

[...]
Este es el gran mensaje de Octavio y los muertos: la figura de este mundo pasa y sólo queda la alegría de haber usado este mundo para haber impulsado allí el reino de Dios. Pasarán por la figura del mundo todos los boatos, todos los triunfos, todos los capitalismos egoístas, todos los falsos éxitos de la vida. Todo eso pasa, lo que no pasa es el amor, el haber convertido en servicio de los demás el dinero, los haberes, el servicio de la profesión, el haber tenido la dicha de compartir y de sentir hermanos a todos los hombres. En la tarde de la vida te juzgarán por el amor. A Octavio y los jóvencitos muertos con él, en eso los ha juzgado Dios el Señor: en el amor.




Víctor

jueves, 24 de marzo de 2011

Monseñor Romero: Una invitación a su palabra

Quisiera decir muchas cosas en este 31 aniversario del martirio de Monseñor Romero. De entre tanto, quizás sea lo mejor contarles esto.

Anoche, mientras preparaba un documento quise recuperar la siguiente frase de Monseñor sobre el diálogo:

"Hermanos, el diálogo no se debe caracterizar por ir a defender lo que uno lleva. El diálogo se caracteriza por la pobreza: ir pobre para encontrar entre los dos la verdad, la solución. Si las dos partes de un conflicto van a defender sus posiciones, solamente saldrán como han entrado" (Homilía 20 de noviembre de 1977)

Y estaba yo en medio de una situación bien jodida. Vivo días intensos en el trabajo. Intento encontrar calma en medio de todo lo que ocurre para salir adelante con las responsabilidades que tengo, que me afectan no solo a mi si no además a quienes busca beneficiar mi trabajo. Buscando la frase que estaba antes, encontré esta oración, que Monseñor dijo en su homilía del 30 de julio de 1978:

"Señor, no me des riquezas, no me des vida larga o corta, no me des poderes en la tierra que embriagan a los hombres, no me des locuras de idolatría de los falsos ídolos de este mundo. Límpiame, Señor, mis intenciones y dame la verdadera sabiduría del discernimiento, para distinguir entre el bien y el mal, dame la convicción que sentía san Pablo de sentirse amado"  
Yo, que soy creyente católico, creo que Dios habla a nosotros de muchas maneras. Coincidencia o no, anoche necesitaba más que la iluminación de Monseñor sobre el diálogo, esa oración pidiendo el discernimiento para encontrar el camino correcto. No es primera vez que busco lo que dijo Monseñor sobre este o aquel tema. Lo bueno de haber tenido un profeta acá cerca es que no necesito irme lejos de mi realidad para iluminar este o aquel tema espinoso que debo abordar. Encuentro en la palabra de Monseñor esa posibilidad de trascender el contexto religioso en que fuera pronunciada y poder iluminar el camino en contextos que no tienen necesariamente que ver con materia de fe.

Yo esperaría que mas allá de los homenajes y de que este dia fuese declarado por Naciones Unidas como el "Día Internacional del Derecho a la Verdad en relación con Violaciones Graves de los Derechos Humanos y de la Dignidad de las Víctimas" con Monseñor Romero como ejemplo, nosotros, ciudadanos y ciudadanas, creyentes o no buscásemos conocer lo que Monseñor dijo.

Mas allá de ideologías y credos, su mensaje toca nuestra realidad aún 31 años después de su muerte. Su mensaje es universal y muchos pueblos han encontrad en su palabra y su ejemplo la inspiración para luchar por la justicia y la paz.

En estos tiempos difíciles que vivimos en el país resulta necesario que nosotros, que lo tenemos enterrado en el corazón de neustra capital, vayamos al encuentro de su palabra, que antes que al mundo iba dirigida a nuestra patria. A nuestra salvadoreña consciencia.

Ojalá demos el paso y conozcamos su mensaje e inspirémonos en su ejemplo a luchar por la verdad, la paz y la justicia. Pocas cosas harían tanto bien como eso a nuestra patria.

Víctor

P.D.: Debo decir que cuando encontré la oración y me la leí en voz alta, me recorrió un escalofrío por la espalda y leugo vino a mi una sonrisa y una sensación de haber encontrado lo que necesitaba  Sabe Dios como causar a uno las emociones más fuertes cuando uno menos lo espera. Y no puedo más que darle gracias.

lunes, 21 de marzo de 2011

De visitas a la tumba de Monseñor Romero

El 17 de febrero de 1980, unas semanas antes de ser ejecutado el asesinato planeado por un ex alumno graduado en 1972 de la "Escuela de las Américas", Monseñor Oscar Arnulfo Romero leyó  esta carta que había escrito al entonces presidente de los Estados Unidos, "Jimmy" Carter, para preguntarle a su pueblo si aprobaba dicho mensaje:
Señor Presidente:

En estos últimos días ha aparecido en la Prensa Nacional una noticia que me ha preocupado bastante: Según ella su gobierno está estudiando la posibilidad de apoyar y ayudar económica y militarmente a la Junta de Gobierno.

Por ser usted cristiano y por haber manifestado que quiere defender los Derechos Humanos me atrevo a exponer mi punto de vista pastoral sobre esta noticia y hacerle una petición concreta.

Me preocupa bastante la noticia de que el Gobierno de Estados Unidos esté estudiando la manera de favorecer la carrera armamentista de El salvador enviando equipos militares y asesores para "entrenar a tres batallones salvadoreños en logística, comunicaciones e inteligencia". En caso de ser cierta esta información periodística, la contribución de su Gobierno en lugar de favorecer una mayor justicia y paz en El Salvador agudiza sin duda la injusticia y la represión en contra del pueblo organizado que muchas veces ha estado luchando porque se respeten sus derechos humanos más fundamentales.

La actual Junta de Gobierno y sobre todo las Fuerzas Armadas y los cuerpos de seguridad desgraciadamente no han demostrado su capacidad de resolver, en la práctica política y estructuralmente, los graves problemas nacionales. En general sólo han recurrido a la violencia represiva produciendo un saldo de muertos y heridos mucho mayor que los regímenes militares recién pasados cuya sistemática... violación a los derechos humanos fue denunciada por la misma Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

La brutal forma como los cuerpos de seguridad recientemente desalojaron y asesinaron a ocupantes de la sede de la Democracia Cristiana a pesar de que la Junta de Gobierno y el Partido- parece ser -no autorizaron dicho operativo es una evidencia que la Junta y la Democracia Cristiana no gobiernan el país sino el poder político está en manos de militares sin escrúpulos que lo único que saben hacer es reprimir al pueblo y favorecer los intereses de la oligarquía salvadoreña...

Si es verdad que en noviembre pasado "un grupo de seis americanos estuvo en El Salvador (...) suministrando doscientos mil dólares en máscaras de gases y chalecos protectores e instruyendo sobre su manejo contra las manifestaciones" Ud. mismo debe estar informado que es evidente que a partir de entonces los cuerpos de seguridad con mayor protección personal y eficacia han reprimido aún más violentamente al pueblo utilizando armas mortales...

Por tanto, dado que como salvadoreño y Arzobispo de la Arquidiócesis de San Salvador tengo la obligación de velar porque reine la fe y la justicia en mi país, le pido que si en verdad quiere defender los derechos humanos:
- Prohíbase esta ayuda militar al Gobierno Salvadoreo.
- Garantice que su gobierno no intervenga directa o indirectamente con presiones militares, económicas, diplomáticas, etc.

En estos momentos estamos viviendo una grave crisis económico-política en nuestro País, pero es indudable que cada vez más el pueblo es el que se ha ido concientizando y organizando y con ello ha empezado a capacitarse para ser el gestor y responsable del futuro de El Salvador y el único capaz de superar la crisis....

Sería injusto y deplorable que por la intromisión de potencias extranjeras se frustrara el pueblo salvadoreño, se le reprimiera e impidiera decidir con autonomía sobre la trayectoria económica y política que debe seguir nuestra patria.

Supondría violar un derecho que los obispos latinoamericanos reunidos en Puebla reconocimos públicamente -cuando dijimos- "La legítima autodeterminación de nuestros pueblos que les permita organizarse según su propio genio y la marcha de su historia y cooperar en un nuevo orden internacional..." (Puebla, 505).

Espero que sus sentimientos religiosos y su sensibilidad por la defensa de los derechos humanos lo moverán a aceptar mi petición evitando con ello un mayor derramamiento de sangre en este sufrido país...

Atentamente,
Oscar A. Romero (Arzobispo)

El pueblo aplaudió, aprobando así el mensaje.

Me pregunto si Barack Obama habrá leído esta carta. Me pregunto si talvéz, sus asesores, para contextualizarle, le habrán resumido las "memorable quotes" (frases mmorables) de esa homilía. Si es así, le debieron citar esto:

Por eso, hermanos, no es un prestigio para la Iglesia estar bien con los poderosos. Este es el prestigio de la Iglesia: sentir que los pobres la sienten como suya, sentir que la Iglesia vive una dimensión en la tierra llamando a todos, también a los ricos, a convertirse y salvarse desde el mundo de los pobres, porque ellos son únicamente los bienaventurados...

No se honra a Monseñor Romero porque lo visite el supuesto  hombre "más poderoso del mundo". Se honra cuando en una misa conmemorativa, una pareja de ancianos de un cantón pobrísimo de Morazán me contestan sonrientes que valió la pena el dolor de canillas por la caminata y el largo viaje desde su casa. Al fin pudieron venir a la tumba de Monseñor, su Monseñor.

Eso.

Víctor