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jueves, 13 de marzo de 2014

Un año atrás, Francisco

Como en el paisito electoral siguen los dramas y triquiñuelas, daremos tiempo a que se oficialice del todo todo lo que ya se sabe,  y recordaré algo que ha sido sumamente importante para mi y para muchos otros católicas y católicos en el mundo.

Tiro una hilera de tweets de aquel día, hace un año exacto y casi a la misma hora:








Y esto puse en mi FB, compartiendo un artículo sobre su presentación:



Me releo y siento mi propia desconfianza y a la vez la gana de tener esperanza nuevamente. Esperanza que se ha ido viendo animada por los gestos de un hombre que tiene el peso de conducir una de las instituciones sociales más grandes y determinantes en la humanidad. Una que tiene el potencial de cambiar cosas para bien, para hacer de este mundo un lugar distinto, mejor.

Queda mucho por hacer. Mucho. Todos los días me lo recuerda saber que en la tierra donde vivo, la jerarquía y su corte han ido en sentido contrario al esperado, que los mismos fieles excluimos, apartamos, segregamos y nos dividimos. Que vamos con toda pompa y circunstancia clamando al cielo, ufanándonos de nuestro lindo rito y nuestra purísima vida de gracia mientras vamos deshaciendo las pocas posibilidades y signos que nos pueden llevar por el camino de la paz, la justicia y la solidaridad.

Hoy elevaba una oración por el Papa, pero pensaba en nosotros, en nuestro compromiso por hacer de este mundo un lugar donde todos cabemos, donde todos podemos vivir. Pensaba en nuestro afán diario por tener más, por ser más, por ganar siempre. Pensaba en esa incapacidad de conmovernos, de empatizar, de confiar, de escuchar, de servir para algo que vaya más allá de nuestro propio beneficio.

Eso. Antes, en este blog, solía hablar de los gestos que no perecen. Los del Papa, que han hecho buen ruido en este mundo tan fácilmente dado a detestar a una institución tan antigua,  no habrán de caer en el olvido, a pesar de lo vano de la fama en este mundo. A ver si nosotros empezamos a hacer también, de una vez, gestos que desde la sencillez, desde el desprendimiento, desde la búsqueda de unir, desde el sentir con el otro, vayan transformando este mundo.

Víctor

lunes, 23 de julio de 2012

9 años de mano dura



Esta mañana, recordaba gracias a un tweet del historiador Carlos Cañas Dinarte, que 9 años atrás, en una noche como esta, iniciaba oficicialmente la implementación del Plan Mano dura por el trístemente célebre ex presidente Francisco Flores Pérez.

Encontré este artículo de la revista Proceso, que solía editar el CIDAI de la UCA (una lástima que desapareciera); valga recuperarlo para recordar que no es de ahora que se viene preguntando por los planes de reinserción, por las estrategias de prevención y el respeto a la constitución con estas movidas publicitarias.

Como bien lo narran los de El Faro en el video, el "manodurismo" no trajo sino una complejización y un agravamiento del operar de las pandillas. No solo en cifras de muertes llegamos a ver una duplicación, si no además un incremento en el dominio territorial y de generación de miedo en la población (no hace mucho lograron un gran impacto con un llamado a "toque de queda", ¿recuerdan?). Un fenómeno social con raíces estructurales, culturales, económicas, sociohistóricas, etc. fue abordado (y sigue siendo abordado) con un simplismo patético. El reciente intento de negociación con los líderes de las pandillas y la aparente tregua que ha logrado tanta atención mediática es solo una vuelta más a una rueda de caballitos a la que las autoridades y algunos medios parecen venirse montando nomás cuando conviene.

9 años más tarde, seguimos viendo un circo en el que lo único que ha cambiado es el número sobre la escena.

Víctor

viernes, 20 de enero de 2012

Masacre de "El Despertar", una llamada vigente a la juventud

Hoy se cumplen 33 años de la masacre de "El Despertar". Ese 19 de enero de 1979, en un centro de retiro en "El Despertar", en San Antonio Abad, fueron asesinados el Padre Octavio Ortíz Luna, y cuatro estudiantes y catequistas: Ángel Morales, David Caballero, Jorge A. Gómez y Roberto A. Orellana.

Rescato este dìa algunos fragmentos de la homilía de Monseñor Romero del 21 de enero de 1979, en que narra el testimonio de un testigo de los hechos y finalizo con algunas ideas que se vienen a mi mente al respecto en estos días.

De la homilía de Mons. Romero en la misa del P. Octavio Ortíz y los cuatro catequistas asesinados:
[...]

No puedo omitir -las noticias que se han omitido las podrán seguir escuchando en nuestros medios de comunicación social-, un hecho que nos congrega aquí, de la plenitud de la vida de nuestra Arquidiócesis: El caso sangriento y doloroso de Octavio Ortíz Luna.

Acerca de esto, la diócesis declara: que el comunicado oficial que publicaron los medios de comunicación social es mentiroso del principio al fin. Nuestros medios de comunicación social están señalando ya, una a una, todas esas calumnias que teje, en tan pocas líneas, un comunicado que debía de guardar la fe de la patria.

Gracias a Dios, contamos para reconstruir la verdad con el testimonio de muchos que sobreviven a la tragedia, llevados a la prisión de Guardia Nacional. Y gracias a Dios, entonces, que no sucedió aquí con Octavio Ortíz lo que sucedió con nuestro pobre hermano Ernesto Barrera, cuyo único testigo que hubiera podido aclararnos la verdad, fue asesinado por los mismos agentes de seguridad para dejar sin testigos aquel crimen oficial.

Este es el primer testimonio que tenemos a la mano:
"... este día, a las seis horas de la mañana, cuando me encontraba durmiendo..." Durmiendo, tengan en cuenta todos estos detalles, era una convivencia de jóvenes de iniciación cristiana, no eran hombres armados para defenderse, estaban durmiendo.

"... en el local que ocupa la casa de retiros para grupos cristianos denominada 'El Despertar'..." El que no conozca esta casa, lo invito a conocerla para que vea que no tiene el aspecto de un cuartel, ni tiene las intenciones de fomentar allí guerrilleros, sino que desde hace muchos años viene sirviendo para promover grupos de cristianos con criterios de evangelio, que naturalmente son criterios muy peligrosos en nuestro tiempo. "...propiedad del Arzobispo de San Salvador, situada en San Antonio Abad, de este departamento..."

Sigue el testigo diciendo "...se introdujeron de forma violenta muchos miembros uniformados de la Guardia y Policía Nacional, quienes ingresaron al local referido disparando sus armas. En ese acto un vehículo grande de color verde, de los que denominan tanquetas militares junto a un vehículo jeep militar entraron violentamente al centro de retiros cristianos, ubicándose en el patio central.

En este centro me encontraba -dice el testigo- dirigiendo, junto con el P. Octavio Ortíz Luna, sacerdote católico y diez jóvenes más un encuentro de iniciación cristiana para veintiocho jóvenes varones, cuyas edades oscilan entre los doce y veinte años. Que este lugar se destina para formación cristiana exclusivamente, y no se han propiciado en ese lugar otro tipo de reuniones en las que se conspire contra el Estado, como tampoco que en estas reuniones se sustenten doctrinas anárquicas contrarias al orden público.

Que en este cursillo denominado 'Encuentro de Iniciación Cristiana para jóvenes', y el cual había sido iniciado el día viernes diecinueve de los corrientes a las diecisiete horas, se utilizaron libros de cancioneros católicos, y los instrumentos que ahí se encontraban eran de tipo musical, como guitarras, no existiendo en poder de ninguno de los participantes en dicho encuentro cristiano armas de ninguna clase. Antes de ser capturado por miembros uniformados de la Policía Nacional, pude ver que exactamente enfrente de las oficinas, a la entrada de éstas y casi en la entrada principal se encontraba en el suelo, encima de un 'charco' de sangre el sacerdote Octavio Ortíz, que sangraba de la cabeza.
Los Agentes de la Policía me trasladaron juntamente con una dirigente del equipo de formación cristiana, en un radio-patrulla hacia el cuartel central de la Guardia Nacional, en donde nos interrogaron y donde manifesté todo lo dicho hasta este momento en el presente documento.
Entre los interrogatorios, había también cuestiones acerca del Obispo, si era verdad que llegaba a sembrar la subversión en aquellos centros".

Este comunicado de nuestra Arquidiócesis, al que se irán sumando otros testimonios, gracias a Dios, quiere hacer ver el contraste de la versión de la mentira del Gobierno y la realidad vivida por los testigos.
Ángel MoralesRoberto Orellana

David Alberto CaballeroJorge Alberto Gómez

Veo estas fotos. Son caras de cipotes, como las que vi unos días atrás mientras daba una charla a otros jóvenes. Pienso en los policías, en unos muy jóvenes que me pidieron mis documentos de tránsito la semana pasada. Son jovencitos encargados de dar la cara por el estado en el tema de seguridad pública. Pienso en los soldados que veo patrullando en algunas calles. Son jovencitos igual que los mismos jovencitos que encontré pintando un muro hace unos días,dejando claro que es territorio de su pandilla.

El padre Ortíz apenas tenía 35 años cuando la extinta Guardia Nacional le pasó una tanqueta sobre la cabeza. A los jóvenes los acribillaron a balazos y una vez muertos les pusieron armas en las manos - muy posiblemente las mismas con que fueron asesinados - y les tomaron fotos. Los hicieron ver como "subversivos".  Falsearon, mataron a gente inocente, hicieron lujo de barbarie.

El padre Ortíz trabajaba con jóvenes. Le gustaba. Creía en ello. En medio de la violencia de aquel entonces enseñaba que el compromiso cristiano, la reflexión, la trascendencia del búsqueda del bien común era el camino. En aquel entonces ese discurso era subversivo, como hoy se va volviendo subversivo quien propone caminos de paz y no de violencia.

Ha estado de moda en estos días hablar de la paz, dar largos y vacíos discursos por ella.  La sangre de gente como el P. Ortízy estos catequistas ha abonado el terreno para ella, pero la impunidad, la falta de justicia y castigo ejemplarizante a quienes comandaron los grupos que cometieron estas barbaries tambien ha sembrado semillas de cizaña que hoy brotan por todas partes y que llaman a guerra al menor asomo de signos de búsqueda de la reconciliación a través de pequeños signos de justicia y respeto a las víctimas.

Lo doloroso es que, pese a nuestra historia, el discurso oficial de nuestra sociedad se va volviendo el de ofrecer más violencia ante la violencia. Que permitimos y a veces hasta alabamos a quienes piden guerra, a quienes claman sangre. Y lo que falta es justamente lo contrario. Queremos soluciones inmediatas y contundentes sin pensar en el costo de las soluciones rápidas del pasado.Queremos dar libertinaje al uso de la fuerza y ejercer lo menos posible el uso de la razon. Acostumbrados a la indefensión y al engaño estamos dispuestos a sacrificar la libertad en pos de una supuesta seguridad que no existirá mientas siga estando en primer lugar intereses mezquinos antes que la vida y los derechos de las personas. Es triste.

Bien valdría revisar el testimonio del P. Ortíz, de estos jóvenes comprometidos con su fe, con una causa común y trascendente. Urge no solo que se haga justicia en su caso, pero también urge recoger su testimonio, su ejemplo y el de muchos otros jóvenes que murieron en esos tiempos que también eran peligrosos para ser joven: el ejemplo de quienes optan por un compromiso por el bien en tiempos violentos y peligrosos. El ejemplo de quienes optan por el compromiso por la paz, por la justicia, por la construcción de una comunidad en medio de una realidad dividida, por hacerse del lado de quienes honran la vida.

En el asesinato de estos jóvenes encontramos luces del peligro del ejercicio abusivo del poder. Pero encontramos también una idea que a veces hemos olvidado y que debemos retomar y promover entre los jóvenes, especialmente con nuestro ejemplo: comprometernos con la causa del bien, de promover el bien, la paz, la justicia, la hermandad, el amor, aún en tiempos de turbulencia, de división y muerte. La reflexión y la celebración de la vida, aún cuando estamos rodeados por la barbarie. Generar ese entorno necesario para cambiar este mundo.

Refuerzo esto con con unas frases más de esa homilía de Monseñor Romero, que hoy sigue teniendo tanta vigencia:


El ambiente se ha saturado de brutalidad y es necesario un retorno a la reflexión que haga sentirnos seres racionales capaces de buscar las raíces de nuestros males y realizar sin miedo los cambios audaces y urgentes que necesita nuestra sociedad.

[...]
Este es el gran mensaje de Octavio y los muertos: la figura de este mundo pasa y sólo queda la alegría de haber usado este mundo para haber impulsado allí el reino de Dios. Pasarán por la figura del mundo todos los boatos, todos los triunfos, todos los capitalismos egoístas, todos los falsos éxitos de la vida. Todo eso pasa, lo que no pasa es el amor, el haber convertido en servicio de los demás el dinero, los haberes, el servicio de la profesión, el haber tenido la dicha de compartir y de sentir hermanos a todos los hombres. En la tarde de la vida te juzgarán por el amor. A Octavio y los jóvencitos muertos con él, en eso los ha juzgado Dios el Señor: en el amor.




Víctor

viernes, 27 de mayo de 2011

Tambo

Ernesto Miguel Ávila Mártir, Tambo.



vos sos la Segundo
sos Leno
sos la Julia
sos el Chungo con tus lentes y el paquete de marllboro
sos la vigilia pascual
sos el viaje al rio negro

vos sos Dulce Nombre
sos la caminada que dimos con Curbe
sos la señora que le dijo animal a Dany
sos los paquetes de Royale de Curbe.
sos Morsita, sos Curbe, Luis, Sos el Gabo,
sos Omar, sos Arturo, sos Celina
sos Víctor y el otro Víctor

sos psicólogo
vas colega conmigo a ver a esos cipotes
vas hijo de regreso a la casa en la coaster
voluntario pedis ride en la calle negra
idealista caminás a mediodía detras de los cerros
enamorado buscas adonde pega la señal

vos no te ahuevás nunca
vos no vas a estar muerto
no si te recuerdo
no si sos cada uno
si sos cada lugar
si sos este tiempo



Más: 1 y 2

domingo, 16 de enero de 2011

Paz, acuerdos y preguntas...

¿Habrá algo qué decir respecto al aniversario de los acuerdos de paz?

Lo primero, es quizá apuntar la ausencia de una conciencia real de lo que significa paz. No hemos vivido la paz. Nuestra historia nacional va marcada a sangre, conflicto tras conflicto en apenas menos de 200 años de historia como nación teóricamente independiente, y aún cuando no ha habido conflicto, la supuesta paz ha sido el fruto de la represión y el uso de la violencia contra la población misma. Que no haya antecedentes de paz en nuestra historia reciente es grave pero, sin embargo, no es el único o más grave de los problemas.

Que cada quien jala para su lado es lo "natural" en un sistema social orientado por el principio de la prevalencia de los más fuertes, de los que tienen más recursos para hacerse valer por encima de los demás. Así, la idea de un "acuerdo" resulta contranatura en una sociedad estructurada de modo que unos imponen sobre otros sus condiciones para determinar sus vidas, obteniendo así beneficios y garantizando su permanencia en la cúspide de la pirámide. No hay acuerdo alguno en la explotación, o al menos yo no conozco algo acerca del día en que alguien dijera "organicémonos de tal modo que yo salga bien librado y ustedes bien jodidos" y que el resto haya saltado de alegría por tal motivo.

Un sistema organizado en torno a la idea de la ausencia de acuerdo difícilmente facilitará la idea de la construcción de un acuerdo. Y este sistema no tendrá paz si su funcionamiento depende de un desequilibrio de fuerzas que requiere el uso de la violencia para mantenerse a sí mismo. Y hablo no solo de la violencia física, si no además de todo aquello que violenta ("Que está fuera de su natural estado, situación o modo.", RAE dixit) a las personas en sus diversas facetas.

Tanto uno (la falta de acuerdo) como la otra (la ausencia en la memoria de una verdadera idea de paz), son grandes ausencias en la base de los discursos y análisis referidos a este día. Y más allá de ello, está nuestra ausencia, la de quienes construimos la paz o la guerra en el día a día, la de quienes buscamos la vía del acuerdo o la de la imposición para satisfacer nuestras necesidades cuando estas entran en contienda con las de alguien más. Toca mucho qué pensar este día, mucho qué pensar en ésta época en donde a uno pueden asestarle tres balazos por adelantarse a otro en meterse en un parqueo, o en acabar muerto por un sujeto que decidió manejar rápido mientras discutía por celular con alguien más.

****

Ciertamente, a nuestros cerebros les cuesta mucho hacernos asimilar la realidad, esta realidad en particular. El trabajo de seleccionar de entre toda la información que recibimos aquello que nos sirve para funcionar en el mundo de acuerdo a como hemos ido moldeando nuestra existencia no es fácil. Mucho más si todo lo que recibimos apunta a la necesidad de salir huyendo para preservarse, para sobrevivir.

No es fácil, ese trabajo muchas veces inconsciente y siempre maravilloso, que damos por garantizado y del que apenas sabemos nada como para darnos cuenta de su grandeza. Andamos ahí, en muchos casos sin darnos cuenta de lo efímera de nuestra existencia y de lo fácil que es perder en un segundo las capacidades que nos permiten ser nosotros en el mundo. En muchos otros casos, siendo demasiado conscientes de ello.

Al pensar en esto de la paz, de los acuerdos, vuelvo por un momento mi mente en algunas tareas que he de acometer en unos días. Pienso en como hacer a otros asimilar un marco de ideas que les permita actuar de maneras diferentes en su realidad laboral, en su realidad interpersonal, en su realidad intrapersonal. Pienso en como, sin duda, la educación de las personas adultas representa un reto grande, especialmente si ese objetivo va en contra de lo que la educación recibida en el intercambio con la realidad social actual le enseña a uno. Se me antoja a veces imposible hablar de paz y de construir acuerdos con quienes están ahí frente a mi, victimas y victimarios a la vez, ovejas siempre y lobos cuando pueden.

¿Cómo hacer pues, para que las personas vuelvan su mirada con otros ojos a lo que ahora miran con desprecio? ¿Cómo cambiamos nuestra mirada, nuestra forma de interpretar el mundo? ¿Cómo desarraigamos de la raíz social aquellos comportamientos e ideas colectivas que constituyen una traba para nuestro caminar?

Mientras hago mis intentos por cambiar, desde mi quehacer, el mundo de estas personas, me hago muchas preguntas. La de arriba, la primera, se me viene al ver el calendario. Las del párrafo anterior, son de esas que se vienen cada vez que acometo mi trabajo. Pienso que mucho hay que preguntarse para cambiar a un grupo pequeño de personas. Supongo que hay que preguntarnos mucho más para cambiar a una nación sin idea de paz, y sin historia de acuerdos.

Pero creo también que nunca es tarde para hacerlo todo de nuevo. Y más vale intentarlo.

Feliz semana a todas y todos


Víctor

P.D.: Los dibujos son de uno de mis caricaturistas favoritos, Eneko.  Pueden seguir su trabajo en este sitio.

viernes, 30 de mayo de 2008

2 años y 24 días...

Tiene desde su primer post este blog.

Gracias a quienes vienen en silencio, a quienes me comentan anónimamente, a quienes me comentan desde hace tiempo, a quienes han dejado de venir y/o comentar, gracias a quienes me han venido a putear, y gracias a quienes caen accidentalmente y se van en los primeros diez segundos.

Parafraseando una de esas genialidades de "Les Luthiers"...

Seguiré siguiendo.


Victor


* Se me olvidó que el blog tenia dos años ya. Este post hubiera ido en ésta entrada. Pero asi es la memoria.

lunes, 26 de mayo de 2008

Tambito, otro año más...






Un año más.

Y te seguimos recordando.

Y llueve hoy como esa noche en que te llovió por última vez.

Entonces estabas solo con Dios.

Ahora estás con el y nosotros estamos sin vos.

Y nos haces falta, Tambo.

Vaya que se me da vuelta el corazón cuando paso por esa parada de buses donde te vi un rato antes de que apuraran tu llegada a los brazos del Padre amoroso del que le hablábamos a la gente en semana santa.

Y ahora que llueve, recuerdo tu cara esa noche. Y la noche siguiente, cuando te vi dormido para siempre.

Y recuerdo cuando nos despedimos de vos.

Todavía me duele, que te hayás ido tan rápido, Tambito.

Todavía se me nublan los ojos con ese vapor indiscriminado de los sentimientos encontrados.

Todavía te me aparecés en mis oraciones, todavía estás adentro.

Porque no te vas a ir nunca. Seguís con nosotros, hermano, amigo.

Y hoy escribo estas líneas, pensando en que no se olvide el mundo de vos.

Porque sos más que una cifra del recuerdo.

Ernesto Miguel Ávila Mártir, vive.


Victor

lunes, 24 de marzo de 2008

A propósito del 28 aniversario del martirio de Monseñor Romero


Vitral en la Parroquia de Jucuarán



¿Y hablaron esta vez sobre el proceso de canonización?
No con el Papa, pero sí se trató con la oficina que lleva el caso, que es la Congregación para las Causas de los Santos. Se habló de dos temas, de dos mártires. De Monseñor Romero y de uno del que casi nunca se habla, que es el sacerdote italiano franciscano Cosme Spessotto, asesinado en la diócesis de Zacatecoluca en 1980. Fueron los únicos temas de una conversación que duró más de una hora, y a la que asistió el equipo en pleno de la congregación, con el cardenal José Saraiva al frente, un portugués que es el prefecto.
El domingo veíamos con mis papás un documental del Discovery llamado Santidad en el Siglo XXI. Pusimos el tele cuando el programa ya habia comenzado y al poco tiempo de haberlo encendido salían los casos de los mártires y mencionaban el caso de Mons. Romero como ejemplo paradigmático de martirio en una época reciente. Se le preguntaba a un sacerdote - que luego declararía ser parte del Opus Dei - porque casos como el de Mons. Romero no avanzaban en el proceso de canonización y el referido sacerdote señalaba que mucho se debía a que los encargados del proceso no entregaban con celeridad la documentación necesaria. Decía él que para presentar el caso de Josemaría Escriva de Balaguer, fundador del Opus Dei, se habáin llevado grandes cantidades de documentos certificando los motivos por los cuales se le presentaba para ser elevado a los altares como ejemplo de vida cristiana, que es en términos muy generales lo que implica que se declare santo a alguien.

Llamó mi antención especialmente lo que decía el sacerdote, y más aún cuando leí la entrevista de la edición de ésta semana de El Faro donde se entrevista a David Morales, quien trabajó en Tutela Legal del Arzobispado, y que estuvo ligado al proceso legal ante la CIDH por el caso de Mons. Romero mientras trabajó en dicha institución. Especialmente llamativo resultan los señalamientos de dicho abogado de que Mons. Sáenz Lacalle, ha buscado favorecer al Estado salvadoreño en el litigio por el caso de Mons. Romero en las fases más recientes del mismo.


Más llamativo resulta entonces que el Papa Benedicto XVI reconozca a Mons. Romero como fruto de vida cristiana y santidad ante los obispos salvadoreños que llegaran a entrevistarse con él y que en su camino a Aparecida lo reconozca como alguien que da testimonio de la fe, un mártir.

Me detengo a señalar ésto porque más allá de la fecha, que da lugar a recordar el testimonio de sangre de Monseñor, está la necesidad de la que habla Mons. Rosa Chávez de que la Iglesia Católica se vuelque a la necesidad de volverse un ente transformador de la realidad. Llama la atención porque el ejemplo llameante de Monseñor Romero, su inclaudicable radicalidad - radical en el sentido de ir a la raíz y no andarse por las ramas - ante la realidad y su constante impulso a transformar lo que pudiera de la misma aunque sea con el gesto más pequeño; todo esto contrasta con la actitud de ciertos miembros del clero que buscan mantener buenas y pacíficas relaciones con grupos en el poder antes que tomar con fuerza la bandera de la justicia, algo justo y necesario para transformar el mundo en algo que sea cercano a ese Reino de los Cielos que proclamamos en muchas de nuestras oraciones.

Mas allá del chambre lo cierto es que los mártires salvadoreños: Monseñor Romero, el Padre Cosme, las hermanitas de Mary Knoll, Rutilio Grande, los Jesuitas y tantas y tantos otros que dejaron su sangre como testimonio de esa fe transformadora del mundo, son y siguen siendo un signo para nosotros, un faro que apunta hacia adonde debemos caminar para hacer del país y del mundo un lugar mejor.

Jesucristo asumió la responsabilidad de que su mensaje no vendría a fomentar la unidad, si no la división y que tendría consecuencias para él. Monseñor Romero, el Padre Cosme, Rutilio, y tantos otros asumieron tambien esas consecuencias. Y su ejemplo pervive en la memoria de la gente, se les considera ejemplos, testigos, testimonios, mártires pues. Y mas allá de los nombramientos y de los procesos legales, ellos seguirán dando fruto en éste pueblo, muy a pesar de quienes quieran dejarlos en el absurdo de un supuesto perdón y olvido que constituye una base de las que sostienen la locura sin esperanza de nuestro país en éstos nuestros días.

Tomemos pues el testimonio de nuestros mártires, y de nuestro santo y sigamos sus huellas, que queda mucho por hacer.

Feliz semana.

Victor

miércoles, 16 de enero de 2008

16 de Enero

Hoy vi a unos estudiantes recien graduados de bachillerato comentando que les habían preguntado sobre el 16 de Enero. Dijeron no haberse acordado en el momento. Posiblemente dentro de unos años lo recuerden menos.



Quizá "l@s bich@s RBD" - así les llama un gran amigo mío a la generación que recién va ingresando a las universidades - no tengan suficientes recuerdos de el día que se firmaron los acuerdos de paz. Quizá otros tengan explicaciones buenas para éste fenómeno, y quizá no sea un fenómeno generalizado (dos jovencitos no es una muestra representativa de una población, lo sé) pero creo que es válido preguntarnos que hemos hecho nosotros, quienes si recordamos lo que pasó en ese día, quienes fuimos a alguna de las plazas - posiblemente salgamos con mis papás en el mar de gente de esa foto de la derecha - , o quienes vimos por televisión el momento de la firma, para que éstas nuevas generaciones sepan el valor que tuvieron esos acuerdos.



Creo que es necesario que quienes nos escondimos de las balas detras de los colchones de las camas, los que cuando suena el motor de un avión militar recordamos el sonido de las bombas, los que con la reventazón de cuetes del 31 de diciembre tenemos recuerdos de las balaceras, hagamos memoria de ese momento y rescatemos no solo el recuerdo para las nuevas generaciones. Es necesario que rescatemos los valores básicos de esos acuerdos y tratemos, 16 años más tarde de finalizar lo que ha quedado inconcluso. Para ello es necesario recordar, reflexionar, y hacer. Es necesario exigir que las víctimas y victimarios de esa guerra reciban justicia, que las raíces de ese conflicto sean de una vez arrancadas de la estructura social de nuestra sociedad - ahi nace casi todo conflicto humano -, es ncesario hacer funcionar correctamente las instituciones que nacieron de esos acuerdos - y que de paso se desliguen del circo partidista -. Mas allá de eso, es necesario despertar y volver a ese pasado que no fue un mal sueño, si no una realidad que dejó miles de muertos y una sociedad lacerada y con divisiones profundas que se ahondan cada vez más.



Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte. Si se cumple esa premisa, quiere decir que si sobrevivimos a esa guerra somos hoy más fuertes que entonces. Volvamos entonces a esos recuerdos para sacar de ellos lo que nos lleve, con las acciones del presente, a ese futuro mejor que todas y todos anhelamos.



Saludos a todas y todos.



Victor

jueves, 31 de mayo de 2007

Ernesto Miguel Avila Mártir



Hace tres años, un 27 de Mayo, como a eso de las 7 AM estaba leyendo la versión electrónica de La Prensa Gráfica. Entre las declaraciones de el ahora ex-presidente Francisco Flores Pérez y las promesas de Antonio Saca, me metí en la sección de Nación y me encontré con ésta noticia:







Rápidamente hice click en la noticia y encontré ésta foto, y leí su nombre.





No podía creer que fuera él. Pero era así. Y comencé a llorar. Un minuto después me llamó Lissette, para darme la noticia de que un estudiante de segundo año de la carrera habia sido asesinado y que creía que yo lo conocía.



Y así era, lo conocía. había compartido con él en Morazán y en Chalate. Habíamos conocido a Rufina, habíamos hablado con la gente de la Comunidad Segundo Montes, habíamos caminado bastante durante mi primera semana santa en una comunidad rural. Habíamos estado dando unos talleres a los jóvenes, Habíamos compartido de la vida durante dos años y unos meses más. Yo había sido su instructor en primer año, le había dado mis recomendaciones con cada catedrático, le tenía ese cariño especial, como a un hermano menor o a un primo pequeño.


Porque esa sensación de ser familia, de estar unidos por un cariño especial era parte de nosotros, no era sólo compartir cigarros, o estar chabacaneando, era más que esa camaradería. Estábamos en la misma sintonía, creíamos que podíamos hacer algo por cambiar el mundo que nos rodeaba.



Y lo disfrutábamos, nos gustaba esa aventura de no saber cómo nos iba a tocar esos días, si nos quedaríamos en el suelo o en una hamaca, si nos iba a tocar caminar mucho o no, si vendríamos sanos del estómago, si lograríamos dar un pequeño golpe de efecto a esa comunidad a la que íbamos.



Y más allá de eso, Tambito era una de esas personas que dan esperanzas de que las cosas pueden cambiar, si hay más gente como él. Un bicho que a sus dieciocho años había ido a palpar la pobreza de su gente, que había optado por servir, que vivía. Un cipote inteligente, volcado a los demás, alguien que daba ganas de vivir.



Hace tres años le fue arrebatada su vida por un delincuente, uno de esos a los que Saca ofrecía mano Super Dura y que tres años más tarde probablemente anda libre. En cierto modo nos anima a quienes compartíamos con él a volcarnos a vivir con intensidad y volcados a los demás, para contribuir a que ésto no siga pasando.



Siempre lo recordamos, siempre lo recuerdo cuando oro. Aunque dicen que el color de la sangre jamás se olvida, yo prefiero recordarlo como esa primera semana santa que estuvimos en la Segundo, cuando se quedó dormido en una actividad con los jóvenes y le hicimos una travesura de amigos, que es lo que siempre seguimos siendo.









Porque a pesar de que ya no está con nosotros, siempre aparece en nuestras conversaciones, siempre le llevamos en el recuerdo, no por lo triste e inesperada de su partida sino por toda esa vida que entregaba.



Descansá en paz, Tambito. Nos vemos en el cielo.





Victor

lunes, 12 de marzo de 2007

Rutilio Grande, a 30 años de su Martirio

Hace tiempo, revisando la librera en casa de mis abuelos maternos, encontré un folleto de hojas amarillentas, en la primera hoja decía “INTRODUCCION” y a continuación comenzaba a hablar de la vida del Padre Rutilio Grande S.J. Planteaba ser un homenaje a un hombre que cuya "vida silenciosa muchos años, hasta terminar, en los años de Aguilares, como una vida de gran influjo, verdadero signo en la Iglesia de El Salvador" *

Y vaya que lo sería, pues el martirio de el P. Rutilio, marcaría no solo un momento histórico trascendental en la vida de Monseñor Romero como Arzobispo de El Salvador (con las consecuencias que devinieron de ello) y señala además el inicio un arreciamiento en la persecución contra la Iglesia católica Salvadoreña, que había tomado el testigo de la renovación cristiana impulsado en la II Conferencia Episcopal Latinoamericana de Medellín ** y por el Concilio Vaticano II. Éste incremento en la persecución a la Iglesia Católica, comienza con el P. Tilo (como le decían los campesinos y las campesinas), que era el primer salvadoreño y sacerdote, y además jesuita, en ser un mártir notorio; a él le seguiría una procesión de cristianos -mujeres y hombres-, docena y media de sacerdotes y el mismo Monseñor Romero.

El P. Grande desató una historia más grande de lo que se podría creer a priori: su muerte afectó a Mons. Romero, que tenía apenas tres semanas de haber tomado posesión como nuevo arzobispo de San Salvador; luego de la muerte del P. Rutilio, Mons. Romero tomó decisiones fuertes que marcarían un antes y un después en su quehacer pastoral como arzobispo de El Salvador y con ello a todo el país.

Además, el P. Grande tuvo relaciones cercanas e influyó en un gran número de los sacerdotes que morirían asesinados luego de él: Octavio Ortiz, Ernesto Barrera, Alirio Macías, Rafael Palacios, Alfonso Navarro... por nombrar algunos. Todos ellos tuvieron al P. Grande bien por un querido amigo personal, un ejemplar sacerdote al que admiraban o por formador en el Seminario San José de la Montaña o por todo lo anterior.

Además de ellos, los "innumerables seguidores del Evangelio" de "la ciudad mártir de Aguilares" como le llamaría el propio Monseñor Romero a los tres meses de la muerte del P. Rutilio. La persecución y la muerte fueron más que notorias en la parroquia de Aguilares como quizá en pocas del país. Quienes frecuentaron alguna vez sus cantones y vivieron en ellos tuvieron que dispersarse, murieron muchísimos. Entre ellos los más allegados a la parroquia y al P. Rutilio. Se calcula que de los responsables de la pastoral parroquial siguieron la misma suerte del P. Tilo de un 75 a 85 por ciento

El asesinato del P. Rutilio y sus dos campesinos marca una inflexión importante en la historia del país, en la vida de la Iglesia salvadoreña y también en la orden de los jesuitas de esta región de Centroamérica. Por ello la importancia de éste hombre sencillo que optó por vivir en coherencia con sus ideales. Sirva éste post como un recuerdo del asesinato del P. Grande y dos campesinos, para que éstos hechos no se olviden y para que aquellos que somos católicos, y más aún, todas y todos los cristianos recordemos que el asemejarse a Cristo es una cuestión que va más allá de las palabras y que nuestro compromiso cristiano habrá de llegar, como Jesucristo, hasta la ofrenda de nuestra vida si es necesario.

Y es que el testimonio que nos dejaron personas como el P. Grande, Mons. Romero, P. Cosme, el P. Navarro, las y los catequistas que murieron por proclamar una palabra viva y quemante, el testimonio de aquellas y aquellas y aquellos que sufrieron persecución, maltratos y torturas por llevar una buena nueva que que se encarna en la realidad concreta y que sirve para ir transformando al mundo, esos testimonios deben ser para nosotros un aliento para no amilanarnos ante las demandas del mundo de hoy y contribuir a la transformación de éste en un lugar donde quepamos todas todas y todos como iguales y que a nadie le falte el conqué. Hay quienes creen que con ésto se ahondan heridas, que tiene tíntes políticos, creo que bastan las palabras de Mons Romero para contestar a ello:

"Jamás, hermanos, a ninguno de los aquí presentes se le vaya a ocurrir que esta concentración en torno del Padre Grande tiene un sabor político, un sabor sociológico o económico; de ninguna manera, es una reunión de fe. Una fe que a través de su cadáver muerto en la esperanza, se abre a horizontes eternos."
Esos testimonios deberían tener más relevancia en nuestros días, en que la iglesia católica salvadoreña debe recuperar su identidad centrándose en la realidad del pueblo y en su propia historia como iglesia salvadoreña, antes que atenerse en promulgar formas que se quedan vacías ante una realidad que demanda un cristianismo activo y comprometido con la construcción del Reino de los Cielos en el aquí y en el ahora, en cuestiones de fondo antes que de forma.

El texto que transcribo es la parte final del libro "Rutilio Grande, Mártir de la Evangelización Rural", publicado por UCA Editores en 1978, a un año del martirio de Rutilio. Las imágenes son del mismo libro.

Con ocasión de la expulsión del párroco de Apopa, Mario Bernal, Rutilio, con otros sacerdotes de la vicaría, se reunieron en aquel pueblo el 13 de febrero de 1977 para celebrar el acontecimiento con la Eucaristía, "el símbolo más grande, el símbolo de una mesa compartida con taburete para cada uno y con manteles largos para todos." Rutilio tomó la palabra para reflexionar sobre la expulsión del Padre Bernal.

Entre otras cosas señaló:

"mucho me temo mis queridos hermanos y amigos, que, muy pronto, la Biblia y el Evangelio no podrán entrar por nuestras fronteras. Nos llegarán las pastas nada más, porque todas sus páginas son subversivas, contra el pecado, naturalmente... si Jesús de Nazaret volviera, como en aquel tiempo, bajando de Galilea a Judea, es decir, desde Chalatenango a San Salvador, yo me atrevo a decir que no llegaría con sus prédicas y acciones, en este momento hasta Apopa. . . lo detendrían allí, a la altura de Guazapa. Allí lo pondrían preso, y a la cárcel con él. . . yo me temo que si Jesús entrara por las fronteras, allá por Chalatenango, no lo dejarían pasar. Por allí por Apopa lo detendrían. Quien sabe si llegase a Apopa: ¿verdad? Mejor dicho por Guazapa, duro con él! Se lo llevarían a muchas Juntas Supremas por inconstitucional y subversivo. . . lo acusarían de revoltoso, de judío extranjero, de enredador con ideas exóticas y extrañas, contrarias a la Democracia, es decir, contrarias a la minoría. Ideas contrarias a Dios, porque es un clan de Caínes... lo volverían a crucificar. Y ojalá que me libre Dios a mí, que también estaría en la colada de crucificadores!... Preferimos un Cristo de los meros enterradores o sepultureros... Un Cristo mudo y sin boca, para pasearlo en andas por las calles. Un Cristo con un bozal en la boca. Un Cristo fabricado a nuestro antojo y según nuestros mezquinos intereses." Algunos no querían un Dios cuestionante que intranquilizara las conciencias. Un Dios que preguntara: Caín, qué has hecho de tu hermano Abel? Algunos prefieren el Dios de las nubes. No quieren a ese Jesús de Nazaret,". . . en el cristianismo hay que estar dispuesto a dar la vida en servicio por un orden justo, por salvar a los demás, por los valores del Evangelio."

[...]

El sábado por la tarde, 12 de Marzo, a un mes escaso de la manifestación de fe en Apopa, Rutilio también pasó a engrosar la lista de los mártires de América Latina. Esa tarde Rutilio salió a presidir la Eucaristía en El Paisnal donde estaba celebrando la novena como preparación a las fiestas patronales. En aquel ultimo viaje lo acompañaron Manuel Solórzano, 72 años, Nelson Rutilio Lemus, 16 años, y unos dos o tres niños. Mientras atravesaban unos campos de caña fueron emboscados y brutalmente ametrallados.

A juzgar por el examen practicado sobre su cadáver por un médico con larga experiencia forense, los disparos se hicieron desde el frente, un lado y desde atrás con un arma marca Mantzer, usada por la policía. Las balas blindadas de 9 mm. atravesaron por la derecha el maxilar y el cuello de Rutilio, rompiéndole la caja encefálica y atravesándole la cabeza. Varios disparos le cosieron la región lumbar. Otros se introdujeron en los glúteos izquierdo y derecho, rompiéndole la pelvis y el ilíaco. Por fin, una última bala le atravesó el pie izquierdo. A juicio del médico fueron unos 12 disparos, todos ellos mortales, excepto el del pie, hechos por tiradores expertos desde una distancia de 15 ó 18 metros.

Al recibir los impactos se ve que Rutilio perdió el dominio del vehículo, pues éste se encontró con los
cadáveres sangrantes volcado sobre el lado derecho con el motor todavía encendido y las ruedas dando vueltas. Los niños lograron escapar.
Un grupo de gente comenzó a congregarse y algunos fueron a avisar a conocidos del equipo misionero y al juzgado. Uno de los jesuítas se había adelantado a Rutilio hacia El Paisnal, donde tenía una reunión en hora más temprana en uno de los cantones. Así se salvó de una muerte segura. Otro de los miembros del equipo estaba en la sede parroquial y el cuarto en España.

Inmediatamente se transmitió la noticia a la Catedral Metropolitana y al Provincial de la Compañía de Jesús. El juez de paz de Aguilares, José Cruz Rodríguez, procedió al reconocimiento de los cadáveres, según consta en acta, e hizo conducir el auto de Rutilio a la alcaldía. El reconocimiento legal escuetamente dice que el fallecimiento ocurrió, "a consecuencia de lesiones producidas con arma de fuego", sin más. Los cadáveres fueron entregados a la parroquia donde estuvieron tendidos sobre unas mesas hasta que se les consiguieron cajas. El P. Provincial se empeñó en que las tres fueran exactamente iguales.

Después de la llegada del P. Provincial y de otros tres jesuítas que le acompañaron hicieron acto de presencia el Arzobispo de San Salvador, Monseñor Osear A. Romero y su obispo auxiliar, Monseñor Arturo Rivera. En la madrugada se dijo una misa y se procedió al examen médico. Las autoridades eclesiásticas insistieron en practicar dicho examen forense porque desconfiaron del parte oficial. No se practicó una verdadera autopsia por carecer del instrumental necesario, por ello no se pudo extraer bala alguna. El dictamen forense descansa en la experiencia del médico.

A las 7 p.m. del sábado, el Presidente llamó telefónicamente al Arzobispo para presentarle sus condolencias y prometer una investigación exhaustiva. Los periódicos después dijeron que el Arzobispo había llamado primero al Presidente. A un año de lo sucedido aún no se sabe quién o quiénes fueron los responsables del crimen.

Al día siguiente, domingo, a las nueve de la mañana, se tuvo una misa de cuerpos presentes en la parroquia. En la madrugada habían comenzado a fluir ríos de campesinos que se enteraron de lo sucedido por medio de la radio del arzobispado. Llegaron de las comunidades del valle y de los cerros, y de los cuatro municipios de la parroquia. Muchos rompieron a llorar ante los cadáveres. Algunos sacerdotes tampoco pudieron contener sus lágrimas. La misa fue presidida por el Padre Provincial y concelebrada con los jesuítas y otros miembros del clero nacional. El secretario de la nunciatura y su suplente estuvieron presentes, ya que, el Nuncio se encontraba en Guatemala. Durante todo ese día los cadáveres quedaron expuestos en el templo.

El lunes por la mañana los cadáveres fueron trasladados a San Salvador. En la catedral el Nuncio, Monseñor Emanuelle Gerada, presidió una misa concelebrada con los obispos y más de cien sacerdotes. Las homilías estuvieron a cargo del Arzobispo y el Padre Provincial. La inmensa catedral resultó estrecha para la multitud congregada. Mucha gente tuvo que permanecer en el atrio y en el parque situado enfrente de la puerta principal del templo. Entre ellos había representantes de grupos políticos que comenzaron a repartir propaganda. Oficialmente sólo se distribuyó el sermón de Apopa en el cual Rutilio había intuido su cercana muerte. En esa ocasión había dicho que en el cristianismo había que estar dispues­to a dar la vida en servicio por un orden justo y por los valores del Evangelio.

Los tres ataúdes fueron sacados en hombros de la catedral y trasladados en procesión fúnebre hasta las cercanías del templo de San Francisco, interrumpiendo el tráfico del medio día de la ciudad capital. El desfile fue desordenado pero elocuente. Era una masa apretada de gente que ocupaba toda la calle y se extendía por cuatro cuadras aproximadamente, el desorden también se mostró en la mezcla de cantos y gritos, algunos pidiendo perdón a Dios y otros, en forma de arenga política. Los cadáveres fueron trasladados de nuevo a Aguilares en tres carros fúnebres. Toda la procesión fúnebre fue acompañada por una multitud de gente que se protegía del sol abrasador con sombrillas multicolores y típicos sombreros campesinos. Se formó, además, una larga fila de autos llegados de San Salvador, camiones cargados de gente, buses y camionetas. Desde Aguilares la gente llevó en hombros los ataúdes hasta el lugar conocido como "la línea" donde fueron introducidos en los carros fúnebres para acortar el trayecto hasta El Paisnal. El lema usado en aquella manifestación fue, "caminar con Rutilio su camino de El Paisnal como Cristo caminó su camino de la cruz." Alrededor de las tres de la tarde los tres cadáveres fueron sepultados en el templo de El Paisnal. Para ello hacía falta permiso expreso de la asamblea legislativa, pero no se consiguió por ser fin de semana.

Terminado el funeral la gente comenzó a desalojar el pequeño templo mientras un conjunto de guitarras interpretó varias veces, entre nutridos y espontáneos aplausos, una canción ranchera compuesta por los campesinos en memoria de Rutilio.

¿Quién mató a Rutilio Grande? Rutilio Grande fue víctima de la injusticia y la violencia institucionalizada que predomina en El Salvador. Quienes pretendieron acallar su voz con las balas no han hecho sino amplificarla. Su vida y su palabra permanecerán para siempre. Rutilio es hoy testigo del Evangelio y de la justicia.

Los móviles del vil asesinato del párroco de Aguilares, dijo el Arzobispado, no han sido los mismos que provocan un crimen vulgar. La verdadera causa que motivó su muerte fue la intensa labor pastoral concientizadora y profética; "el Padre Grande, sin lastimar y violentar a sus fieles en la práctica de su religión popular, fue formando una verdadera comunidad de fe, de esperanza y de amor entre ellos, haciendo conciencia de su dignidad de personas, de sus derechos fundamentales propios de todo hombre y también de su promoción humana integral."** Esta labor eclesial no era del agrado de todos, era una labor molesta para algunos y para terminar con ella había que liquidar a su promotor, en este caso, a Rutilio Grande.
Que sirva para nuestra reflexión y que no se nos olviden estos hechos, los testimonios de nuestros mártires, esa sangre que clama para que recojamos su testigo, nos exige desde el amor con que fue derramada comprometernos con el cambio en nuestra vida personal y con el cambio social. Ojalá y así lo hagamos. Cito textualmente uno de mis cantos de entrada favoritos a la misa, ese que retoma las palabras del P. Grande:

Vamos todos al banquete,
a la mesa de la creación;
cada cual con su taburete
tiene un puesto y una misión.

Hoy me levanto muy temprano;
ya me espera la comunidad;
voy subiendo alegre la cuesta,
voy en busca de tu amistad.

Venimos desde Soyapango,
San Antonio de la Zacamil,
Mexicanos, ciudad Delgado,
Santa Tecla y de La Bernal.

Dios invita a todos los pobres
a esa mesa común por la fe,
donde no hay acaparadores
y a nadie le falta el con qué.

Dios nos manda a hacer de este mundo
una mesa donde haya igualdad,
trabajando y luchando juntos,
compartiendo la propiedad.


Tengan una buena semana, crazy diamonds. Ojalá y desde su taburete cumplan esa misión para que brillemos como uno solo.

Victor

* "El documento fue la ocasión de acoger el impulso suscitado y de proponer pistas de trabajo para la renovación cristiana de América Latina a la luz del Concilio [Vaticano II, n. del a]. Fue un acontecimiento de la mayor trascendencia para el Pueblo de Dios en el continente latinoamericano que marcó el inicio de una nueva etapa en la autoconciencia de la Iglesia y en el compromiso evangelizador.

La II Conferencia General fue convocada por el Papa Pablo VI y, más tarde, inaugurada personalmente por él en agosto de 1968. Se reunió del 26 de agosto al 6 de setiembre. El tema de reflexión escogido para la Conferencia fue: Presencia de la Iglesia en la actual transformación de América Latina, a la luz del Concilio Vaticano II." (
CELAM)

** Mons. Romero


Más sobre el caso:

INFORME SOBRE LA SITUACION DE LOS DERECHOS HUMANOS EN EL SALVADOR; CIDH, 1978. Caso 2338. http://www.cidh.org/countryrep/ElSalvador78sp/cap2.htm

Homilía de Mons. Romero en la misa exequial del P. Rutilio Grande:
http://www.servicioskoinonia.org/romero/homilias/C/770314.htm

Homilía de Mons. Romero en la misa del primer aniversario de la muerte del P. Grande:
http://www.servicioskoinonia.org/romero/homilias/A/7803052.htm


sábado, 18 de noviembre de 2006

Mártires de la UCA - Collage póstumo

Hace casi 18 años, el psicólogo social, escribió durante las festividades de navidad el prólogo para una selección de artículos que constituirían un libro. Psicología social de la guerra.
Decía él:
La guerra se ha constituido en el marco fundamental de referencia para la vida de los salvadoreños. De alguna manera, la guerra se ha asumido como algo "natural". Nos hemos acostumbrado a vivir en guerra. Nadie se extraña que en cualquier esquina de la capital estalle repentinamente una "balacera", y menos aun que, cinco minutos después, la vida vuelva a su normalidad, como si nada hubiera pasado.






Ratatatatatata... ta... ta...

600 pedacitos de plomo por minuto
calibre .223

¡Imagínese!

9 gramos de plomo
entrando en su cuerpo
raudamente
a 838 metros sobre segundo

M16
El cartucho 5.56 x 45 mm (.223) con la bala militar estándar (OTAN: SS109; E.E.U.U.: M855) penetrará aproximadamente 15 a 20 pulgadas (380 a 500 milímetros) en el tejido blando bajo circunstancias ideales. Como con todos los proyectiles formados por spitzer es propenso al desvío en el tejido blando. Sin embargo, a velocidades de impacto que superan los 820 m/s, se desviará y después se hará fragmentos en el surco alrededor del cilindro de la bala. Los fragmentos que se dispersan a través de la carne causan muchas más lesiones internas. La eficacia de la fragmentación parece inflingir mayor daño al tejido blando de lo que las dimensiones y las velocidades de la bala sugerirían. Este efecto de la fragmentación es altamente dependiente de la velocidad, y por lo tanto de la longitud del cañón.





Ratatatatatata... ta... ta...

750 a 900 pedacitos de plomo
calibre 5.56 x 45 mm


¡Imaginese !

8 gramos de plomo
entrando en su cuerpo
raudamente
710 metros sobre segundo

AK47

En los años 60 los yugoslavos experimentaron con nuevos diseños de la bala para producir una ronda con un perfil que hería mejor que el M43. Las rondas tipo yugoslavo se conocen como M67 e incorporan un boquete de aire dentro del frente de la bala. Esto cambia de puesto el centro de gravedad posterior, causando que la bala se desestabiliza casi 17 centímetros antes en el tejido blando. Esto causa un par de orificios grandes y estrechas a una profundidad que probablemente cause una herida que provoque un trauma eficaz. Cuando la el orificio se intersecta con la piel en el área de salida, resultará una herida de salida más grande , que tardará más para curarse. Además, cuando la trayectoria de la bala toca una órgano como el hígado o la vejiga, causará daño a ese órgano. Sin embargo, sin la fragmentación, el potencial de herir del proyectil se limita sobre todo al canal permanente que la bala hace por sí misma. Mientras que el fragmentarse alrededor (como los 5.56 x 45 milímetros) puede causar trauma del tejido blando y pérdida masiva de sangre (y así incapacitación rápida) en un pulmón o un golpe abdominal, el M67 tiene una mayor probabilidad de simplemente herir al blanco.

Masa encefálica desparramada.
Miles de palabras no escritas.
Análisis inconclusos. Amor no entregado
Amor y Sangre derramada.
Filosofías, Psicologías, Sociologías, Teologías, Pastoral, Limpieza...
EN TODO AMAR Y SERVIR...

Tanto amor y no poder hacer nada contra la muerte.




Ad maiorem Dei gloriam

Por la huella del canto encontré la senda del que desparramó la vida de quienes amaron. Del que la cegó al ritmo de:
[Éste texto debe ir a la derecha de la pantalla, no vaya a ser subversivo por estar a la izquierda]

Curas subversivos.

Patria-sí-comunismo-no.

El Salvador será la tumba donde los rojos terminarán

Haga-Patria-Mate-Un-Cura.












Decía el psicólogo-social-subversivo que cantaba "usté no es ná, no es chicha ni limoná" en las comunidades cuando dejaba el papel de psicólogo y se ponía en el papel de sacerdote:

... cuando en 1980 se desencadenó la guerra civil, no puede decirse que los científicos sociales, académicos o practicantes, estuviéramos preparados para responder a los nuevos problemas que se nos planteaban. [...] Cuando quisimos darnos cuenta, los problemas nos desbordaban por todos lados, con el agravante que interesarse por ellos, involucrarse responsablemente y buscarles solución, resultaba "subversivo" para el régimen.








Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos:

En todo caso, tanto si la guerra toca a su fin como si no, la tarea para los psicólogos es inmensa. No sólo se trata de atender los daños causados, sino de impulsar caminos para minimizar el impacto bélico en el desarrollo de las nuevas generaciones de salvadoreños y de propiciar formas renovadas de convivencia social, que sienten en la justicia y en la solidaridad las bases de una paz estable, sabiendo las limitaciones que la pobreza del país necesariamente nos impone.







"Antes, ciertamente, la muerte de los buenos se acompañaba del llanto y de las lágrimas... pero ahora nos alegramos recordando la muerte de los buenos. Pues la naturaleza de los entristecidos ha sido transformada por la cruz"

(San Basilio)


"No tendrán la misma suerte en la inmortalidad los oprimidos y los opresores; los que han hecho injusticias y las víctimas de las injusticias, los mártires, los héroes de las grandes batallas de la tierra si han puesto su confianza y su esperanza en Dios, vencerán aún cuando aparentemente no haya más que una muerte silenciosa en el dolor y en la ignominia."


(San Romero de América)







Información sobre el caso Jesuitas: Resumen e Informe de la CIDH




martes, 10 de octubre de 2006

Efemérides y celebraciones reflexivas

Permítanme, voy a poner música adecuada para postear...

Open/DIR/Mi Música/Blues/Aceptar/Play/Now Playing BB King - Lucille

Ok...
Hoy si...

Hace 7,300 días, a ésta hora (8:35PM), en la calle en que camino todos los días para ir a cualquier lado, había una línea de colchones cubiertos con cubrecamas tratando de improvisar tiendas de campaña. Hacía un poco de frío y no recuerdo si tenía poco o mucho miedo. Habían bastantes estrellas en el cielo, y mi papá hacía una hora que había despejado nuestros temores de que le hubiera ocurrido algo. Vino bolo (salvadoreñismo equivalente a ebrio) y los vecinos de la colonia estaban estableciendo quienes harían rondas de seguridad y a qué horas. Cada réplica era angustiante y yo me abrazaba fuerte a la Lulú mientras Elba sostenía a mi hermana.

Mi mamá había venido hacía unas 6 horas. Y ahora, 20 años despues, no recuerda si cenamos ésa noche de viernes, si recuerda cuan tomado venía mi papá (por lo visto, el tiempo no siempre es un gran borrador automático). A mi mamá la vino a dejar el esposo de una compañera y amiga, que trabajaba con ella en la entonces próspera Droguería Centroamericana, que distribuía los productos Sterling Winthrop (Panadol, Sal Andrews, Winasorb, etc... y cuya planta sería trasladada años después a Costa Rica, hacia donde pudimos irnos) , nosotros estábamos en una explanada arriba de mi casa, cuando vimos llegar en la moto, sali corriendo a encontrarla, aún recuerdo el abrazo que nos dimos. Es como un difuso y vívido corto de película.

Una hora antes de que viniera la Lulú y rompiendo con la estupefacción general, Elba había ido a la casa, con mucho miedo y había sacado unos pasteles de manzana que la Lulú había horneado un día antes. Los repartió entre todos los niños que estábamos ahi, con hambre, puesto que nadie había podido terminar de preparar el almuerzo y nadie se atrevía a ir a terminar de prepararlo. Cada réplica ponía ponía más histérico a todo mundo. No recuerdo si yo también me ponía así y no recuerdo si ya teníamos al perico y si a éste lo sacó Elba (Ya averigué, aún no teníamos al Loco, mi perico).

Una hora y once minutos antes, una falla tectónica en la zona de los Planes de Renderos había liberado energía durante 45 segundos y provocó un sismo de 7.5 grados de magnitud en la escala de Richter y de intensidad de VII y VIII en la escala de Mercalli Modificada (fuente: SNET). Yo estaba en el patio, Elba me habia dejado allí mientras mi hermana estaba del otro lado de la baranda que separa la cocina del patio. Yo jugaba con la gordita cuando sentí el movimiento de tierra, y me cayó una maceta en las piernas. Elba estaba nerviosa y no podía abrir la puerta, en segundos que me aprecieron eternos me quité la maceta de las piernas, Elba me agarró con una mano mientras con la otra cargaba a mi hermana y salimos de la casa. Corrimos hacia la calle mientras en otra aprte de la ciudad varios edificios caían aplastando a muchas personas.

Veinte años más tarde me encontraría acordándome mientras hacía mi almuerzo que a ésa hora y casi enfrente de donde preparaba el pepino con limón que acompañó la chuleta de cerdo que almorcé había vivido uno de los eventos más fuertes de mi vida. Veinte años después me pasó la película por la cabeza, recordé cada momento y di gracias a Dios que ni ese terremoto ni los otros dos que hemos vivido desde entonces nos ha separado como familia. Otras cosas pueden habernos distanciado por momentos, pero no las fuerzas tectónicas. Yo no me quebré las piernas, ni se incendió ni cayó mi casa, ni quedamos fuertemente traumatizados por lo ocurrido. Cuando estoy en mi casa y tiembla usualmente no lo siento y cuando lo siento, tengo la calma de decirle a todos que está temblando, de llamar a la Maya, y tomarla por el collar al tiempo que le digo a mi familia salgamos a la calle mientras pasa el temblor.

Pero hay gente que no puede tomarlo con ésa calma. Hay gente que perdió familiares, bienes materiales, trabajo, calma, dignidad y muchas otras cosas por el terremoto, por las tormentas, por la guerra civil, por la crisis económica, por la crisis familiar, por la delincuencia, por las injusticias del sistema económico en que vivimos o por sus cuestionamientos existenciales.

Hay gente que se siente afectada por las cosas que ha vivido, o por las que está viviendo, o por las que cree que puede vivir. Hay gente que no cree tener la capacidad de convertirse en el actor de su propio destino y cree que está determinado por fuerzas insondables y que lo único que puede hacer es resignarse. Hay niños que tienen dificultades para usar herramientas que determinan la adaptación al sistema social vigente, hay jóvenes que son vistos como parias incapaces de aportar algo positivo a la sociedad. Hay tantas personas que ven afectado su "estado de bienestar emocional y psicológico en el que el individuo es capaz de usar sus capacidades cognitivas y emocionales, funcionar en la sociedad y enfrentar las demandas comunes de la vida diaria" (Definición de salud mental del Diccionario Merriam Webster, según Wikipedia. La traducción es propia).

(De acá en adelante, el post lo escribo a las 7:30 AM, del 11 de Octubre del 2006, a las 12:05 AM de éste día, hubo otro apagón; yo tenía una hora de haber venido de echarme el café con Mario y media hora de estar editando el post que había guardado por última vez a las 9:40 PM)

Hay muchas personas que tienen problemáticas de salud mental; toda la población salvadoreña, en mayor o menor medida, vive con la paranoia de que nos pueden asaltar, atropellar, extorsionar, que los precios de la comida vayan cada vez más arriba, que la selección de fútbol vuelva a perder 10 -1 (ok, eso no nos provoca paranoia, ya estamos con indefensión aprendida al respecto, pero quería decirlo) y un montón de cosas más. Roque decía que somos los tristes más tristes del mundo, y no andaba muy lejos de la realidad: la cantidad de suicidios se ha incrementado a niveles preocupantes y apenas se hace caso de ésto. Por otro lado, problemáticas de índole psicosocial distan de desaparecer: la gente afectada por los terremotos, inundaciones, falta de agua, desaparición de familiares, violencia intrafamiliar, delincuencia, y otro montón de bolados pulula en nuestro país.

Si bien nos caracterizamos por una fuerte resiliencia (1), las dificultades de la realidad, las enormes contradicciones de nuestra sociedad van creando el marco para la generación de individuos adaptados a una realidad aberrante, con una alienación profunda, y con problemáticas que van haciéndose cada vez más complejas y difíciles de abordar, aún cuando contamos con recursos paliativos, como la familia, la religión o los amigos. La realidad llega a desbordar la capacidad de adaptación de las personas, y al hacerlo, muchas veces desboca en un problema de salud mental.

Es ahí donde nos encontramos aquell@s que queremos poner a trabajar nuestro fuerte "interes por el sevicio social" (de acuerdo al Test de Kuder), aquell@s que elegimos una carrera subvalorada dentro de nuestra sociedad; los que optamos por la opción romántica de "no hacer dinero, pero ser feliz haciendo lo que me gusta: ayudar a l@s demás", aquell@s a los que nos intriga porqué las personas hacen lo que hacen, aquell@s que nos causó una buena impresión la actitud receptiva del psicólog@ del colegio, los que nos gusta escuchar a la gente, a los que nos comportábamos como los psicólog@s de nuestro grupo de amig@s, a los que nos dijeron que seríamos buenos terapeutas, etc...

En fin, los que optamos por ésta profesión, los que queremos que crezca dentro de nuestra sociedad, los que queremos tener nuestra clínica, trabajar en RRHH de una empresa, los que queremos trabajar en prevención, los que nos gusta irnos a meter a las comunidades, a los que nos gusta pasar pruebas, a los que nos gusta trabajar con niños, a los que preferimos trabajar con adultos, los que queremos aportar a la sociedad desde ésta ciencia que se ha ido ampliando en sus conocimientos día a día, llegando a enlazarse con campos tan aparentemente disímiles como la arquitectura o la jurisprudencia, los que queremos transformar un poquito la realidad de otras personas. Los que somos felices haciendo de quijotes.

En medio de la celebración, del goce de nuestro día especial, reflexiono sobre neustro papel en la sociedad y pienso cuánto nos falta por hacer. Cuánto más podríamos aportar al mejoramiento de nuestra sociedad si nos ponemos las pilas, si actuamos con una fuerte ética, si no nos plegamos a las exigencias de quienes nos quieren instrumentalizar al servicio de los intereses de la compañía, del partido, etc. y mantenemos fuerte nuestra posición de que lo importante es la persona. Pienso cuánto tenemos que mejorar en cuestiones de investigación y difusión del conocimiento obtenido de las investigaciones, cuanto falta por mejorar en la formación académica, en la incidencia en la sociedad y en las políticas públicas como gremio profesional, en la necesidad de reafirmar el puesto que ocupamos en los departamentos de RRHH, de educación, de desarrollo social, de salud, de prevención, etc.

En ésta fecha me pongo a pensar que no me arrepiento de haber sido coherente con mis ideales, que valió la pena dejar una carrera en la que estaría ganando buen dinero; que después de todo ha valido la pena pasar por tanta lectura a veces intrascendente (haber leído "Fish!"), que tanta discusión con mi papá sobre el valor de mi trabajo como psicólogo y su retribución monetaria y sobre el trabajo intelectual y su poca trascendencia, tantos comentarios de que la carrera de psicólogo es fácil, que es para gente que no le gustan las matemáticas (¡já! quisiera verlos haciendo la validación de un test), que es trabajo de escritorios (otro ¡ja!, quisiera verlos en las comunidades), que es carrera para mujeres (doble ¡ja!, supieran qué hombre se necesita ser para entrar en una carrera marcada por el feminismo y acabar cambiando el propio machismo) , etc... que tantas cosas que he conocido sobre mí mismo y sobre mi realidad y que me han golpeado de manera dura, que tanto rollo existencial que encontrás, y un montón de cosas más que me da hueva examinar porque ya tengo hambre, pero que valen la pena ser recordadas y celebradas en éste día en que me siento orgulloso de decir que soy psicólogo.

Son las 8:35 AM.
Me ha tomado doce horas decir que estoy orgulloso de mi carrera, aunque me cueste desveladas y frustraciones a ésta altura. Jajajaja...

Pasen un buen día.

Salú

P.D.: El especial de la edición digital de La Prensa Gráfica sobre el terremoto de 1986 quedó muy bien logrado. Si les interesa el tema, o conocer más de lo ocurrido y sus repercusiones actuales (algo muy importante, por cierto) ver material multimedia, etc, lo recomiendo. Ahí hay un video sobre el terremoto, digitalizaciones del periódico de ésas fechas y otro material bastante bueno.



(1) La resiliencia es la capacidad de una persona o grupo para seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves.

domingo, 3 de septiembre de 2006

De los 25 años de su servidor...

Es la 1 de la mañana del día en que cumplo 25 años de haber dejado de nadar en el vientre de la Lulú y haber empezado a obtener oxígeno de manera autónoma. Y estoy orgulloso de ello. Quizás nunca había estado tan contento conmigo mismo el día de mi cumpleaños. Justo ayer hablaba con mi terapeuta de que no siento miedo por todo lo que se viene. Tengo claro hacia donde quiero caminar en los próximos años y sé que con constancia iré, día a día, cada vez más cerca de cumplir mis objetivos a largo plazo.

Pero hoy importa el ahora. Celebrar que estoy vivo, saludable (en lo que cabe), feliz y lleno de mí mismo. Diosito me ha regalado un año más de vida y ha estado lleno de muchos cambios en mi vida. El más importante quizá sea este reencuentro conmigo mismo que he ido teniendo, este proceso de aceptación incondicional de mí mismo, esta renovada capacidad de amarme a mí mismo. Han pasado cosas lindas y cosas que me han puesto triste, he reído y he llorado y he sido yo mismo, más que en muchos años atrás. Me he ido despojando de las máscaras que alguna vez usé para sentirme aceptado por los demás y estoy siendo yo, estoy dejando que el río fluya sin querer encauzarlo, simplemente estoy siendo.

Y me siento feliz de ello, de todo lo que me rodea, mi vida es maravillosa, tengo una familia maravillosa, tengo amistades impagables, estoy logrando salir adelante con los retos académicos, estoy creciendo y madurando cada día más y estoy cada vez más consciente de mí.

Confieso que he vivido, escribió alguna vez Neruda, yo diría, confieso que estoy viviendo. Y quiero compartir mi alegría por mis 25 años con ustedes, que quizás nunca me vayan a ver en persona, pero a quienes recibo con alegría en éste espacio que es muy yo.

Hace un rato recibí mi primer abrazo de cumpleaños (gracias Gerardo por la velada exquisita que nos echamos, me gustó La Ventana) y el bot de los del Quintessential Media Player me mandaron mi primera felicitación automática. La Maya (que hoy cumple cinco años de ser la niña de la casa) me dió un besote de lengua cuando vine, estaba esperándome en la puerta. Últimamente he salido más por la noche y ella siempre esta pendiente de a qué horas vengo. Más tarde celebraré con mi familia y quizá salga con mis hermanos (Guidos, Mario y Manolo) a comernos un par de pupas. Ah, y juega Brasil - Argentina. Es un lindo día para mí. Ojalá lo sea para tod@s ustedes.

Les dejo con ésta mi alegría de tener 25 años de ser Victor.
Y de que no me da pena decirlo. jejejeje.

Feliz día de Victor.


P.D.: Ya hace ratos quería compartirles a uds lo siguiente: ¿Alguna vez se han preguntado que dice internet de ustedes? Yo le pregunté a google y ésto me dijo:

Víctor es un apuesto americano hombre de negocios (No soy hombre de negocios, pero apuesto... que lo diga el público)
Víctor es un joven que va a casarse (Ok, si, algún día)
Víctor es un niño que tiene un perro (Ok, aún soy un niño en tanto estoy conectado con mi niño interior)
¡Victor es un chingón dibujando! (Para nada!)
Víctor es un buen tipo (Si!)
Víctor es un entrenador extraordinario (Umm... yo digo que sí)
Víctor es un jovencito tímido, le gusta la música, su aspecto es más cadavérico, con una expresión de angustia y cara de estar 10 días sin comer, ... (JAJAJAJAJA)
Víctor es un intérprete muy completo, que suena bien en diferentes estilos (Si, no canto mal las rancheras)
Víctor es un verraco, nadie lo soporta (A ratos...)
Victor es un tipaso!!!! que hombre tan divino (JAJAJAJA... yeah!!!)
Victor es un desgraciado!! (Esteee... bueno, es cosa tuya cariño...)
Víctor es un personaje, un casanova compulsivo y arrogante (JAJAJAJAJA)
Víctor es un tío grande (aunque no le conozca personalmente, pero se intuye). (Si, soy grande, para mi altura...)
Víctor es un poeta argentino (No, soy salvadoreño y me falta bastante para considerarme poeta)
Víctor es un investigador. El desorden salta a la vista en su oficina, (Ok, le doy ésta)
Víctor es un escritor fantasma, capaz de escribir para otros sin que su nombre aparezca en ninguna parte. (?)
Víctor es un tío listo. (Ummm...)
Víctor es un portero con unas capacidades físicas naturales fantásticas. (Simón!!!)
Víctor es un empresario, una pieza autómata al servicio de un sistema que se infla gracias al margen que otorga la diferencia entre valor y precio. (Si, como no... y los pajaritos vuelan porque tienen un propulsor en el culo)
Víctor es un excelente cocinero, aunque siempre se le dio mal el lenguaje. (Lo segundo es mentiraaaa!!!... digo yo)
Victor es un escritor secuestrado (Si, éste cuerpo no me deja salir... jajajaja)
Víctor es un músico profesional, toca el bajo y la guitarra, me ha enseñado mucho a tocar instrumentos. (ummm... no)
Víctor es un genio (Siiii google, tenés razón!!!)
Víctor es un experto! (Bueno, yo no quería decirlo, pero si insistís...)
Victor es un tremendo coñazo... (ok, éste no lo entiendo)
Victor es un apasionado del ocultismo (no)
Víctor es un genio... siempre dice y hace cosas geniales (Yeah baby!!)
VICTOR ES UN MAESTRO, SU COMIDA SUPURA SENSIBILIDAD, REFLEXION Y BUEN HACER. (ohhh... si!)
Victor es un inseguro sobre su identidad sexual que tiene que minimizar y tipificar a las personas de diferente preferencia sexual ... (Esteee, no, google, te equivocaste esta vez...)
Víctor es un placer (me identifico con muchísimos de tus fanatismos). (Ok. soy un placer... alguna interesada?)
Victor es un crack! (jajaja yeah!!)
Victor es un carapolla sin gracia (ummm... ok...)
Víctor es un tronco jugando golf. (si, y qué?)
Victor es un antipático pero canta bien (Ni modo)
Víctor es un ajiaco maravilloso. (Ajiaco: En algunos lugares es una comida, una salsa; en Cuba se refiere a un enredo o una mecolanza... me quedo con eso último... para llevar...)
Victor es un incomprendido... (Si, pobrecito yo)
Victor es un impresentable. ... (No creo...)
Víctor es un líder nato, que suele hacer gala de sus dotes y cualidades en los momentos más difíciles. ... (Hey, eso me dijo una prueba psicológica también)
Víctor es un geógrafo eminente, (Ok...)

Y sigue siguiendo... pero ya se aburrieron así que ni modo, se acabó la peseta. Uds, ¿qué dicen de mi?...


Por cierto, si quieren saber qué dice el google de uds, escriban en el cajoncito de búsqueda, con todo y comillas y sustituyendo la rayita por su nombre: "______ es un *"... o "_____ es una *"


Ya son las 2 y media... Hoy si, salú...