Un frenético inicio de año ha sido el mío. Entre que empiezo a trabajar y que hay muchas cosas que van pasando en el día a día me ha quedado poco tiempo para ver hacia atrás y ver las cosas que quise hacer y que ahora casi no puedo.

Pero vamos, así es la vida, no. O le tomás el pulso y agarrás las riendas o vas por ahí de un lado a otro arrojado por ella. Es cierto, a veces lo que pasa en nuestras vidas parecen hacerte el navegante de una cascarita de nuez en medio de siete tsunamis que vienen a darse de frente unos con otros. Pero doy fe que aún si se cayó la nave en que ibas, podés ir flotando con algún acierto de ir mas allá de lo que creías. Y bueno, mas que ello, podés darle sentido a todo eso que vivís y sacar lo mejor y más en esas horas.
Hace poco leía una carta que me hice a mí mismo hace más de un año y medio, mientras hacía vacaciones y una pérdida reciente me sumía en una tormenta horrible. No soy de los que suele darse una palmadita en el hombro, pero he de decir que haberme abrazado a mí mismo - mi única tabla de salvación al alcance, fuera de Dios - fue lo mejor que pude haber hecho. Y cavilando sobre eso y sobre un libro (
El hombre en busca de sentido, de Viktor Frakl; lo recomiendo mucho) que ésta semana terminé de leer por segunda vez, he andado viendo varias cosas que poner en orden en mi vida.
Posiblemente Alta Hora de la Noche será una de ellas. No es que esté desordenado, a la larga ha ido al paso de mi vida, pero en cierto modo el blog ha ido evolucionando a un espacio de opinión/reflexión sobre la realidad antes que la idea inicial que era un blog donde ir plasmando ideas sobre mi desenvolvimiento en el mundo. Y eso no es nada malo, si no que bueno, es una suerte de arroz con mango que no a todo el mundo cae bien.
Desde hace días vengo calentando, mas en serio que la primera vez que lo hice, la idea de separar la actividad bloguera de opinión/reflexión sobre la realidad nacional de mis catarsis personales. Lo seguiré meditando por el momento, pero es una de tantas cosas que se van dando en mi caminar por el mundo.
Aprovecho para comentar un par de cosas. Me ha llamado la atención la cobertura que los medios han hecho del proceso de elección del candidato de ARENA, a lo que se ha dado más importancia que a cosas como el incremento sustancial de asesinatos en lo que va del mes, la incesante subida de los precios de la gasolina, y otros problemas de mayor relevancia que un proceso de elección que dista de ser trascendental para la vida nacional en el futuro inmediato.
Otra cosa que me ha llamado la atención es la muy completa guía que venía en la edición dominical de La Prensa Gráfica acerca de los terremotos, y la prevención y mitigación de riesgos asociados a los mismos. La leí de inicio a final y fuera de alguna que otra cosa de forma que pudo estar mejor me parece una excelente iniciativa de parte del a cooperación japonesa el sacarla al público.
Sería grandioso si en lugar de tanta publicidad los principales diarios del país fueran sacando ese folleto por partes, para quienes no la recibieron. Y ojalá la regalaran en las alcaldías en lugar de regalar el diario de el partido que está en el poder en cada municipalidad. Sería de mas provecho. Y no sólo eso, si no si también nuestro ciudadano presidente cediera sus quince minutos de los domingos en cadena nacional para dar esos contenidos a todo el mundo; yo no me quejara de que me corten la señal de cable para dar eso en los canales abiertos.
Y es que de verdad es necesaria la prevención, y mitigar los riesgos existentes en el país para evitar lo ocurrido en 2001, cuando dos terremotos sacudieron el país en el transcurso de un mes, llevándose muchas vidas y jodiendo la ya de por si jodida economía nacional.
Mis recuerdos sobre esos terremotos se los cuento otro día. Y también mis ideas sobre la prevención de la campaña sucia y otras reflexiones sobre las ideas de Frankl y otras cosas mas que quisiera contarles ahorita pero que ya debo dejar porque ya es noche y me debo levantar a las cinco para llegar a tiempo a laborar.
¡Feliz inicio de semana, crazy diamonds!
Victor