jueves, 22 de mayo de 2008

De bachilleres que leen menos de una hora a la semana...

Yo sé que en cierto modo era un tanto anormal entre mis coetáneos. En mis años de bachiller y universitario he gastado más en libros que en ropa. Y no necesariamente en los libros de texto. Desde pequeño acostumbré leer, y cuando ya me había leído los libros de mi casa, los releía o peía prestados libros a una profesora amiga de mi familia que tenía muchos en un cuarto de su casa. Así antes de bachillerato había leído las tragedias griegas, a Hamlet, o al mismo Quijote. Claro no entendía tantos simbolismos como ahora, pero igual logré cierto disfrute en imaginarme las cosas de la época, etc.

Y sigo siendo así. Me pienso varias veces si comprarme alguna prenda de vestir, aún cuando la necesite como parte de la indumentaria de trabajo, pero no me pienso mucho en comprarme uno, dos o tres libros. Quienes se preguntan porqué escribo tanto aca encuentran un motivo para hipótesis. Con esto no quiero alardear si no ponerles en contexto porqué me causa tanta pero tanta tristeza y decepción ésta noticia aparecida el pasado 20 de Mayo en el periódico La Prensa Gráfica:
Bachilleres salvadoreños leen menos de una hora a la semana



Ya lo dijo antes Mempo Giardinelli, yo firmaría con gusto esto que él dijo:
No hay peor violencia cultural que el proceso de embrutecimiento que se produce cuando no se lee. Una sociedad que no cuida a sus lectores, que no cuida sus libros y sus medios, que no guarda su memoria impresa y que no alienta el desarrollo del pensamiento, es una sociedad culturalmente suicida. No sabrá jamás ejercer el control social que requiere una democracia adulta. Que una persona no lea es una estupidez, un crimen que pagará el resto de su vida. Pero cuando es un país es el que no lee, ese crimen lo pagará con su historia, máxime si lo poco que lee es basura, y además la basura es la regla en los grandes sistemas de difusión masivos.
Un país así puede estar caminando, sin saberlo, a su propio funeral como nación.

Sin duda, nosotros también estamos asistiendo desde hace varios años a nuestro funeral como nación. No solo porque la guerra y cuatro períodos de gobierno de la extrema derecha nos tengan hundidos en una crisis peor que la crisis económica mundial. Y es que cada vez más la mayor aspiración de la mitad o más de la mitad de nuestra población es irse a trabajar o a vivir a Estados Unidos, a vivir trabajando en aquellos empleos que los gringos desprecian. Y es que que amor a la patria va a a tener alguien que es incapaz de expresar que es la patria.

Tristemente la patria ahora es una marca que se vende como la imgen del volcan de Izalco, de alguna de nuestras hermosas playas, o del lago de Coatepeque. Si, hermoso, pero imágenes igual de lindas o más hay alrededor del mundo. No es desprecio por lo nuestro, si no ver la insuficiencia de los vínculos existentes hacia este territorio inflamado de lugares, personas e historias para amar para siempre y luchar por ese amor. Muchos de esos detalles, están escritos.

En mi vida, he pasado por ratos oscuros, difíciles. Y de repente ha aparecido en mi memoria o ante mis ojos un par de líneas, un párrafo o una historia que me ayuda a resignificar lo que estoy viviendo. De hecho, la esperanza que tengo de que las cosas acá se pueden cambiar desde adentro nace de reflexionar sobre cosas que he leído. Entonces de ese centro de mi nace esa esperanza de que si hubiera más lectoras y lectores, que asimilen lo que leen y que sean capaces de dar el salto de la lectura comprensiva a la crítica y de alli a la expresión de las propias ideas, podremos salir mucho mas allá de lo que esperamos.

Pero bueno, ya me divagué por aquello de los idealismos míos. el hecho es que esto es alarmante. Dice mucho de la generación de padres de éstos jóvenes; pero dice mucho más del sistema educativo nacional, en manos de los gobiernos de ARENA desde que estos cipotes entraron a la escuela, que ha sido incapaz de provocar que estas generaciones tengan una mejor cultura que la anterior. Lastimosamente, estos jovenes, analfabetos funcionales en ptencia en su mayoría, son el presente cercano de nuestro país y está en nuestras manos ver que hacemos para que despierten del letargo, nunca es tarde y no hay excusas para que no se haga:








Feliz final de semana.

Victor

* Pronto habrán actualizaciones en el podcast (el enlace esta bajo el titulo del blog). Me he propuesto leer, mas que recitar uno que otro de mis poemas y poemas de autoras y autores salvadoreños. aver que tal sale el experimento.

* Al respecto de lo de "extrema derecha", es curioso, me decía un amigo que partidos de centroderecha de europa no tengan relaciones con ARENA; yo tampoco había reparado en ello si no mas bien en que la gran apuesta ideológica de dicho partido es el anticomunismo, es decir que si no existiera el comunismo com ideología ellos no tendrían una propuesta ideológica... espeluznante, no.

7 comentarios:

fafa dijo...

Los jóvenes si leen, leen:
- El Diario de Hoy
- La Prensa Grafica
- Diario El Mundo
- Diario Colatino
- Más
- El Gráfico
- Cantidad de revistas

etc...

Victor dijo...

Bueno fafa, sería interesante que planteés tu hipótesis a l@s autor@s de la investigación.

Snipe dijo...

Leer sólo es importante cuando realmente se asimilan conocimientos. Yo puedo amar leer la wiki o artículos científicos, pero he notado que hay mucha gente que aprende cosas muy útiles en obras de ficción o incluso, del periódico. Lo importante es leer, sea lo que sea, y aprender a leer como se debe. No leer es un pecado mortal.

Anónimo dijo...

no sé si sea precisamente "el conocimiento" lo que nos motive a leer. no creo, por ejemplo, que uno lea a Lorca por conocimiento -en un sentido positivista, pues.
y creo que es tanto -o más- importante lo que se lee que leer en sí. uno puede leer 46.7 horas a la semana, entre manuales de instrucción de ipods y "Más" e igual terminará con una visión sesgada y limitada de la "realidad".

Anónimo dijo...

que ha sido incapaz de provocar que estas generaciones tengan una mejor cultura que la anterior
no es sólo que sea incapaz, no lo quiere. evidentemente lo que buscan es formar un mercado laboral apto "para los nuevos desafíos", no una población que aspire a una sociedad cualitativamente distinta

saludos

Mariolinocopinol dijo...

No Vic, no es ufanarse de algo q de hecho se te nota q si haces (y q por las platicas q hemos sostenido lo he corroborado tambien) no es como otros q solo son hocico q leen y q se esfuerzan en hacerselo saber a los demas rebotandole en las gonadas a la mitad de la blogosfera salvadoreña (y la otra simulando q no existe para q no agarre mas paja) lo tuyo es simplemente llamar las cosas por su nombre.

Victor dijo...

Snipe, Anónimo(s?) y Mario, gracias por sus comentarios. La verdad es cierto que no se trata únicamente de la cantidad de tiempo que se lee, si no además qué se lee y cómo se lee. Y más allá de eso lo que eso provoca en la persona. Podes acumular, como much@s cristian@s, amplios conocimientos sobre versículos de la biblia, pero no aplicar las enseñanzas planteadas en dichos versículos. Dicho esto, el asunto crucial a mi juicio, es no solo favorecer el cambio a una cultura de personas que leen, si no que esas lecturas les mueven a hacer cambios en su realidad. Suena a sueño, pero una cultura es una construcción humana, es susceptible a ser hecha. Es cuestión nuestra comenzar a hacerlo antes que sea demasiado tarde.

Saludos a tod@s.