jueves, 5 de septiembre de 2013

Órbita 32

Aquí inició esta enumeración
Lleno de agradecimiento, inició mi vuelta 32 en este planeta que anda papaloteando por el universo alrededor del sol. He pensado muchas cosas qué decir, qué dejar dicho en estas líneas que vengo dejando desde hace ratos. Ayer, empecé a recorrer velozmente esas 31 órbitas previas, y vi tantas cosas por las que sentirme agradecido, y he querido compartirlas: 
  1. por estar vivo, a pesar de mis enfermedades, mis malas decisiones y mis descuidos
  2. por tener comida en un mundo donde gran parte de las personas se van a dormir sin haber comido algo en el día, 
  3. por no haber perecido víctima de la violencia que se lleva a tanta gente menor de 30 años en este país y en este contienente, 
  4. de haber completado mis estudios universitarios cuando muchos no completan ni los primeros 9 años de educación básicas, 
  5. de tener un trabajo que me gusta cuando muchos se ven obligados a hacer lo que pueden para apenas sobrevivir, 
  6. de tener una familia que me ama y me celebra con pastel y una cena deliciosa cuando algunos no conocen quien es su verdadera familia o se ven arrojados a una falsedad de familia que les cobra con la muerte,
  7. por tener una cama grande y un cuarto cuando mucha gente se arrincona en las calles buscando un lugar donde no se les moje tanto la espalda cuando llueve
  8. por poder bañarme con agua del chorro y tomar agua filtrada cuando siento sed, sabiendo que hay muchos que tienen que recorrer grandes distancias para tener agua con qué bañarse y que se exponen a muchas enfermedades por el agua contaminada que toman
  9. por poder ir construyendo una historia hermosa junto a una gran mujer, cuando muchos y muchas sucumben ante la soledad y optan por apagar su vida rápida o lentamente
  10. por la gente que puedo llamar amigo o amiga, porque han sido motivos para seguir viviendo en medio de tanta locura que uno encuentra en el mundo
  11. por los jóvenes con que he trabajado a lo largo de mi vida, en medio de quienes encontré mi vocación 
  12. por el ejemplo de ética y compromiso de mis papás, que me ha iluminado el camino por donde he de conducirme como profesional y como persona
  13. por la alegría de mi abuelo, que antes de partir me enseñó que lo conveniente es volver a ser en mucho, un niño
  14. por mi abuela, que me demostró que uno se queda acá al morir: entregándose a los demás uno deja un poco de sí en cada uno
  15. por la Maya, mis pericos, la Canela, Nerón, Rufo, Juguete, Capitán, Oso, mis peces, las tortugas y mis otros compañeros de viaje no humanos, que me han alegrado tanto el camino y me han dado algunas de las más grandes lecciones de humanidad en su lenguaje 
  16. por los profesores que marcaron mi camino con su ejemplo a la par que sus conocimientos
  17. por la gente que conocí en aquellas comunidades que visité entre el 2000 y el 2005, que tanto marcaron mi camino y mi vocación
  18. por los compañeros y compañeras de trabajo que tengo y he tenido, que sin darse cuenta me enseñan y me han enseñado tanto sobre mí mismo y sobre lo que puedo y debo hacer
  19. por los sacerdotes y laicos que he conocido en mi andar por este mundo y que hacen que se mantenga viva la llama de la esperanza 
  20. por la gente que conocí en Brasil, compañeros y compañeras de camino y compromiso, hermanos y hermanas sin fronteras
  21. por la gente que estuvo conmigo en EJE y EPRE y que aún sigue estando en mi vida hasta hoy aunque sea virtualmente
  22. por los mártires del caminar, por Nacho, Ellacu, por Rutilio, por Cosme, por Mons. Gerardi, por Jon, por María Julia y por Rufina
  23. por el papa Chico, que ahí me va dando pequeños motivos para la esperanza
  24. por el rock, por el blues, por la trova, por el jazz, por la bossa, por la música clásica, por la novena de Ludwig Van, el Dark Side of The Moon, por la 1812, por la obertura de Die Walkure, por los solos de Jimi y de Stevie Ray Vaughan, por el A Love Supreme, por el Nessun Dorma en voz de Pavarotti, por el Patria Chiquita Mía
  25. por los cantos de la Misa Salvadoreña y de la misa popular nicaragüense, por el vos sos el Dios de los pobres, por el Andando de tu mano, por el Padre Nosso de los mártires, por el "trabajo, templanza" del himno salesiano, por el "vamos todos al banquete, a la mesa de la creación, cada cual con su taburete tiene un puesto y una misión" de Rutilio
  26. por las pupusas, por la semita alta, por la quesadilla de mi abuela, por los tamales de chipilín con queso, por los tamales pisques, por la lonja empanizada, por el puré de papas, por la tortilla tostada, por los frijoles molidos con crema, por la cuajada de terrón, por la leche con vainilla que me hacía Mamá Rosa, por los rellenos de pescado con masa de Rufina, por el agua de aquel nacimiento en Perquín y los mangos en el camino a Los Encuentros, por las hojas de jocote con sal, limón y chile chiltepe,  
  27. por los vientos de octubre, por la lluvia de domingo por la tarde, por la neblina de estas mañanas, por las puestas de sol tras estos cerros, por el sonido de la vida en los manglares, por las cosas vivas que se oyen en el campo, por los miles de tonos de verde que solo se aprecian cuando hay nubes, por el olor a la tierra recién mojada, por el olor del ciprés y del ocote
  28. por la psicología de la liberación, por la teología de la liberación, por los cuadros de Dalí, por los Cuentos de cipotes, por Andanzas y Malandanzas, por Los Estados Sobrenaturales, por Girondo, por Roque, por Whitman, por Saramago, por Hesse, por Merton
  29. por la gente que he conocido en internet y que se me han metido en el corazón y en la vida para volverse parte de ella
  30. por Tambo, que sigue estando ahí, presente
  31. por esas personas esenciales, por esas a las que vuelvo aunque sea tarde, para las que siempre habrá un abrazo, por las que son mi familia por elección: por la Bea que será -primero Dios - mi esposa, por Guidos, Mario, Manolo, Ligia, el Gabo, Daysi, Peña, Saúl, Laura, Gerardo, Hugo, Luis, Uli, Raúl, Silvia, Marielos, Virginia, Curbe, la Vero 
  32. por Vos, Señor y las señales de tu amor, por las que he enumerado y las que no, por el regalo de haber estado en un lugar tan lleno de significado en ese día, por haber vivido tantas cosas en este tiempo que me has permitido. Soy un privilegiado. 

Víctor

martes, 6 de agosto de 2013

Apuntes de viaje (primera parte: JMJ Río 2013)


Un viaje, cuando es viaje, te transforma. No volvés igual. Y cuando es viaje, no es una experiencia lineal, si no un cúmulo de sucesos que se contraponen, que se resumen y se suman entre sí haciéndose algo mucho, mucho más grande.

La gente te suena a un viejo horizonte y/o te abre uno nuevo. Es así. La familia con que crecés te suena a esa familia que viste por la rendija mientras caminabas rumbo a esa pequeña iglesia, pero la familia que te dio el cuarto de su hijo para dormir, o la familia que conociste de tu compañero de cuarto te abre una dimensión distinta.

No es igual pero algo parecido ocurre con lo que no es persona, los lugares, los sabores, los olores nuevos. Vas a por ellos con la sensación del sabueso que va intentando descubrir la impronta de lo conocido asomándose ahí donde no sabe si debía meter las narices. Una comida, una bebida nombrada distinto y se cae el esquema con el que venías, y queda decir a todo si, venga, bienvenido mundo nuevo, destrócenme mis preconceptos. Y así acaba uno por comer una pizza delgada con guineo, un pedazo de queso con una jalea de guayaba o un café en una copa de vino.

No vengo igual. Por ende, fue viaje. No esperen encontrar una relatoría cronológica de cosas. Son sensaciones a la distancia suficiente como para saber que fueron reales y que no son idealizaciones instantáneas de algo que es mucho menos que eso. Son opiniones de alguien que estuvo ahí sin buscarlo, y que se emociona por el caminar antes que por el destino. Voy del final al principio.

JMJ Río 2013

Río fue frío para este hombre acostumbrado a los 30 y pico de grados con que me recibió Comalapa al volver. Las calles de Río se volvían interminables bajo la atmósfera que bien parecería de un Londres trasladado al trópico. Menos de veinte grados y una llovizna delicada, casi sensual en su manera de meterse bajo los poros de la ropa, trasladando esas temperaturas a la mitad de lo que estoy acostumbrado. Trasladarse en grandes grupos, más pendiente de no perder al compañero que de detenerse a ver la gente, los colores, las cosas. Río fue vértigo y masas moviéndose por todas partes saludándose y gritando hurras por estar ahí convocados por el mismo hombre (valga decir que el grito de batalla era "ésta es la juventud del papa").

Río fue ver jóvenes donde sea y preguntarse cuantos de ellos habrán despertado o serían despertados a un panorama más amplio que el de la mayoría, un panorama desde las complicadas fronteras y no desde la segura y acogedora cotidianeidad y tradición. Fue pensar que la masa es masa siempre, sin importar qué les convoca y es que si bien el fondo cambia, la forma es lo saliente, y al ver filas, interminables filas de gente, movidas desde todos los confines de la tierra por algo que es más que quienes organizan eso que huele a una demostración de fuerza, de músculo.

Valga decir, que se mantiene uno consciente: Sos y fuiste parte de esa masa que se ha movido hasta colapsar una ciudad que se mueve con la cadencia del mar que la baña, con el ritmo de su interminable samba y la suave sensualidad de su eterna bossa nova. Pero creés ser parte aparte. Intentás entender, captar, porqué estás en medio de todo eso, como observador participante, distante en medio de aquel tumulto, de aquella masa. Te ha movido las circunstancias de Aquel que lo mueve todo hasta donde estás hoy, en medio de juventudes que caminan cantando, sintiéndose bendecidos por formar parte de algo que es más grande que todos ellos cuando ya eran parte de ese algo que era más grande que todo eso.

Con todo, yo no le terminé de encontrar el gusto al evento. Quizá porque no soy de los que estando en el evento pensaron que está in ser católico, de los que se relamían recordando a aquellos que nos dicen que no es cool ser parte de esta institución social. Eso sí, hay que decirlo, el evento fue algo enorme e histórico, al cuerpo místico no le da por sustituir con peregrinos y peregrinas las arenas de una playa famosa todos los días (Valga decirlo, que el peregrino, en parte, es una imagen paradójicamente cercana a lo que la misma institución critica - la falta de profundidad, de implicación, lo light -, pues es alguien que va de paso).

Lo que yo imaginaba del evento en Río es bastante de lo que fue. ¿Profecía autocumplida? Quizá. Pero vi lo que vi. Una especie de partido en diferido, conociendo ya el resultado. Mucha manifestación de grupos pro-vida, mucha propaganda de los sectores más conservadores, distanciamiento de la oficialidad de manifestaciones de las expresiones más progresistas o populares, cero mención a los mártires (porque asusta un poco a la gente, me dijo alguien en el stand de los jesuitas en la Feria Vocacional al comentarle que esperaba ver en alguna parte la foto de los mártires de la UCA) y mucha emoción, mucha, mucha emoción. Eso sí, el Papa marcó una diferencia en su discurso. Y eso ha sido lluvia en medio del desierto.

¿Es mala la emoción? ¿Es malo vivir la fe que uno profesa, de la manera que uno cree correcta y emocionarse mucho? No tengo una respuesta concluyente. Lo que creo es que hay que trascender de la emoción. En Río vi tantas cosas, y lo que me quedan son preguntas que el tiempo habrá de responder. Vi testimonios de jóvenes diciendo que la peregrinación les había cambiado la vida, que era un milagro estar ahí, etcétera. También ví otros jóvenes que veían con preocupaciónque la peregrinación ocultara la cara que vive la juventud ahí y en otras partes: violencia, migración forzada, exterminio, pobreza, marginación. etc. Jóvenes que buscan en su espiritualidad un acicate para no desmayar en la defensa de los derechos de los más débiles, para iluminar hacia donde quieren que se lleve la patria de la que son el aquí y el ahora. Jóvenes que para mí son emoción y esperanza.


Lástima que no puedo verles a todos algunos aaños más tarde, preguntarles que ha sido de su vida después. Sé que el mensaje del Papa ha sido distinto al de los anteriores y que a algunos ha causado escozor (especialmente lo de "hacer lío"), y lo que de él resuene dependerá mucho de lo que cada quien elija y en qué manera persevere en hacer caso a ese mensaje. Porque, uno sabe por experiencia propia y por los años vividos con otros jóvenes, que el seguimiento es lo complicado. Y es que de la emoción juvenil al compromiso no siempre hay un paso de distancia. Y, si lo sabré yo al primero.

 La verdadera jornada viene ahora, que ya casi todo el mundo dejó Río y volvió a sus casas, a sus parroquias y a sus Diócesis con sus obispos y sacerdotes de los más distintos talantes. El tiempo dictará sentencia y dirá si de verdad nos atrevimos a hacer lío y a ponerle una cara distinta a la Iglesia. Las preguntas están en el aire: ¿Cuanta huella dejó la Jornada? ¿Qué tanto crecimos en nuestra fe y compromiso quienes participamos en ella? ¿Cuántos saldremos a las periferias de nuestro mundo al encuentro del hermano y la hermana más jodido?¿Cuán conscientes somos de que no se trata de si ser católico es cool o no, si no de cómo ese amor por el que debemos caracterizarnos hace la diferencia en un mundo cada vez más indiferente?

Sé que hay algunos que ya van por esas calles llenas de lodo y sangre. Los vi. A ver cuántos se atreven a ensanchar su camino y se atreven a ir por esas calles hacia la periferia y le hacen un lío a un mundo que agoniza.

Víctor

domingo, 26 de mayo de 2013

Hablarles de vos, Tambo

Tambo:

Son nueve años desde que te apuraron a balazos a la casa del Padre y Madre nuestro. Eras un niño.

Yo me empeño en no olvidar tu muerte, en que en un padacito de ese mundo virtual que nos seguirá acompañando esté Ernesto Miguel Ávila Mártir, que se sepa que duele, que me duele la muerte de un joven amigo que quería hacer algo diferente. Quizá con los años se me vaya olvidando cómo recuerde tu cara y solo tenga las fotos, quizá tu voz se me olvide un poco cómo sonaba. Pero queda acá esto para no olvidar no la esencia, queda lo que uno quiere recordar, lo que uno no olvida. Tu animosidad por ir a las comunidades, tu gana de pasarla bien en medio de la gente, tu juventud vuelta semilla y fruto.

El viernes salí tarde de trabajar. Tuve una reunión larga en la que al final me tocó escuchar y aconsejar a un joven con que trabajo. Es otro joven que quiere hacer algo bueno. Tiene esa misma energía tuya, esa misma picardía de bicho llegando a su segunda década de vida. Tiene el mundo por delante y se mueve en esos lugares adonde seguramente estarías trabajando.

Cuando llegué a casa encontré en mi bandeja un correo de tu mamá, recordándome que estamos cerca de otro año más de tu partida a la casa de todos. Imagino que ella leerá estas líneas. Yo no sabía que las encontró alguna vez, creo que vos la llevaste a encontrarse con ellas y que supiera que alguien al otro lado de la ciudad también te recuerda. Hoy quiero que sepa que cuando he hablado con este cipote, he querido hablarle de su hijo; hablarle de vos, Tambo.

El poder más grande que tenemos como cristianos, más allá de la oración, es el testimonio. Nada convence tanto como un gesto correcto en medio de un lugar que cada vez es más confuso. Nada dice tanto de nosotros como cuando juntamos lo que creemos con cómo actuamos. Vos fuiste testimonio, Tambo. Joven como tus compañeros, joven con defectos y virtudes, joven de gestos que no se olvidan. De eso quiero hablarle a este joven, de tu normalidad de joven y de lo natural de esos gestos. Vos sos irrepetible, pero ojalá hablarle de vos anime a este bicho a ser algo como vos en tu testimonio de querer hacer cosas distintas, cosas que cambian, cosas que atestiguan una vida única.

Yo fui testigo de tu paso por el mundo. Por un par de años nomás. Suficientes como para no olvidar. Como para animarse a no olvidar lo que aprendí a tu lado y del lado de la gente subiendo por la calle negra o compartiendo cualquier cosa mientras esperamos que los demás vuelvan de su misión, adonde fuera que les hubiera tocado.

Eso, Tambo. Voy a seguir hablándole de vos a la bichada. Quien quita y se animan.

Víctor

lunes, 6 de mayo de 2013

7 años

Este blog tiene 7 años. Ayer por la noche, pero en el año 2006, escribía mi primer post. Iniciaba con la esperanza de tener un espacio de expresión personal y poco a poco se fue volviendo algo donde revisaba esa realidad de la que me toca hacerme cargo.

Guardé hace ratos algunos de esos posts muy personales, que en algún momento terminé por separar de acá para hacer otro blog; veo cómo ha cambiado mi vida desde aquel momento y cómo mi propia manera de entender la realidad va cambiando. Quizá mi relectura de este período de mi vida, documentada de una manera más accesible que mis primeros escritos de la preadolescencia, me va dando cuenta que lo que cambia son los cómo más que los qué. La realidad sigue estando ahí pero vuelco mi energía en intentar cambiarla desde lo que hago en mi trabajo más de lo que digo desde acá. Hoy tengo esa oportunidad que hace tiempo no tenía.

Hoy soy más consciente del valor de mi palabra frente a esto que ocurre día a día pero también como realidades tan efímeras son parte de un juego más complejo y sucio que hay detrás, que para llegar a ello urge reconstruir otras cosas: la persona, las relaciones, la visión de mundo, el cómo cuidamos nuestro entorno más que las instituciones que reflejan el estado de nuestro fondo.

7 años son un buen período para crecer y ir dejando pistas de cómo es que vamos llegando a donde andamos ahora. Eso es lo rico de esto. A seguirlo haciendo

Víctor

lunes, 31 de diciembre de 2012

¿Qué decir del país para este 2013?

Primero que nada, que mientras no se resuelva lo de los gringos y el abismo fiscal estamos jodidos. Igual estamos jodidos en nuestra dependencia así que tratemos de ver un poco más allá. Demos por hecho un nuevo ciclo de crisis o un agravamiento de la existente, y veamos:

Circo, circo por donde veamos.

2012 fue un año de circo político. Comience por donde quiera: diputados transformer, hombres de maletín, maitros de guayabera, etcétera. Prepotencia por donde se vea y cinismo de pacotilla. Campaña adelantada tenemos desde siempre y nomás falta ver cuando se tire al ruedo Saca. ARENA va seguir en su línea de intransigencia y enrocamiento al igual que el Frente, que va seguir usando la baza de su vínculo con GANA que deberá ver como sobrevive porque no parece claro que por voto popular vaya a ir más allá del logro alcanzado este año.

El tema de los subsidios va a ser jodidísimo. Yo apuntaría a que la realidad va caer como losa y que por ende va caer el del pasaje y el del gas. Pero el populismo preelectoral puede pesar y que se rebusquen por una refocalización que, como ya vimos antes, ha sido complicada en su aplicación y no ha representado un verdadero ahorro.

Por las intenciones de profundizar las medidas de inversión social, habrá que ver cuál es el plan de inversiones del gobierno para sostener esto. El endeudamiento es alto, sea quien sea que lo haya generado y en qué nivel. Lo importante será ver que servicios se prestan a los sectores más vulnerables sin que esto dependa del financiamiento internacional para ello, y cómo se profundizan reformas que den sostenibilidad a la inversión social. El asunto es que todo esto va amarrado al circo partidista - puesto que de discusión profunda sobre hacia done y cómo vamos es imposible que entre en la verborrea de los políticos - y ahí se entrampa cualquier posibilidad de generar condiciones.

¿Más milagros?

La tregua entre las pandillas y su consecuente negociación con el gobierno se acerca a su primer aniversario, con cifras que hablan de cierta efectividad de la misma en una de las dimensiones en que el fenómeno de las pandillas afecta a la sociedad nuestra. El desconcierto nos ha acompañado a todos en esto, pues al ser una medida surgida entre sombras y de una manera sorpresiva, ni a los sectores más avanzados en su trabajo con estos grupos ha tomado con algo entre manos. Al no ser - al menos a ojos públicos - un proceso típico en el que poco a poco se va profundizando un diálogo que conlleva a acuerdos cada vez más efectivos y comprometidos, es difícil intuir qué pueda pasar.

Y es que ni siquiera estamos de acuerdo en cómo asimilar este proceso. A casi un año persisten las dudas y la suspicacia al respecto. No hay confianza en los actores, no hay confianza en el proceso y ni hay confianza en los resultados tan contundentes en cuanto a los asesinatos. La literatura sobre procesos de paz señala la construcción de confianza como un punto clave en los procesos de diálogo y pese a la baja en los asesinatos esto es lo que menos se ha trabajado. Se han presentado propuestas atrevidas como los municipios santuario y los centros de trabajo para ex pandilleros pero no existe el clima de confianza que permita introducir la discusión ni al nivel más mínimo.

Todo el mundo parece saber que esto puede romperse tan fácilmente que la ventanita de oportunidad que se ha abierto nos ha agarrado a todos silbando en la loma. Por otro lado, el condicionamiento que supone el inexistente clima de diálogo entre las fuerzas vivas del país, tanto políticas como de sociedad civil vuelven un laberinto este proceso de paz, tan necesario y crucial por su potencial para resolver un problema que ha venido marcando la vida de la posguerra.

Sumado a la inexistencia del diálogo como base para la búsqueda de consensos, la ausencia de transparencia en la gestión de los acuerdos y la falta de confianza está también un imaginario social construido sobre la lógica dicotómica de ellos-nosotros en que venimos desde antes de la guerra civil. Este discurso de buenos/malos, amigos/enemigos zampado a base de garrote y medios de comunicación hasta en la sopa vuelve oscuro el panorama para unos acuerdos agarrados con alfileres. Mi temor es que esto se rompa y entonces el espacio abierto se nos vuelva algo más inmanejable por la consiguiente ruptura de la confianza del sector pandilleril, lo que podría volver complicadísimo el trabajo de por sí difícil de prevención de la violencia y el trabajo con jóvenes en situaciones de alto riesgo social.

De milagroso no tiene nada el proceso, el milagro va ser si se logra conjuntar a la sociedad o a una parte de ella para apuntalar el mismo y marcar un ritmo que convenga al interés de las mayorías y que responda a la  necesidad de reconciliación social y de cumplimiento de la justicia en todos los niveles que requiere la paz.

Narco, narco y más narco

Recordaba que hace un par de años atrás puse por acá mismo que el poder del narco se iría haciendo más y más evidente en ámbitos más allá de los abusos a los migrantes. Esto sigue siendo una realidad, aunque ahora hablamos un poquitito más de ello. El tema tiene más aire en los medios aunque no en un carácter de investigación profunda. El tema sigue en mucho en la sombra, y mientras siga así su interferencia para nuestra sociedad se volverá más complejo.

El peligro de volvernos un narcoestado está bien presente ante la cercanía del período electoral y la ausencia de una ley de partidos políticos que obligue a transparentar el origen de los fondos de la campaña electoral. Esto sin contar además con una institucionalidad fuerte e independiente, no vinculada a un arreglo partidario: nada de contraloría eficiente de la Corte de Cuentas de la República al patrimonio de los funcionarios públicos, nada de una Fiscalía General que en efecto persiga el delito en los niveles más altos, que es donde suele enquistarse las argollas de las que van pendiendo todo lo que conlleva el tema del narcotráfico. El panorama es triste ante un monstruo de muchas cabezas.

¿Cambio? ¿Esperanza? 

La prueba del tiempo nos pone enfrente la realidad: las cosas siguen como antes porque seguimos haciendo y dejando que se haga lo mismo. Eso. ¿Qué hace de diferente Ud. o yo para que esta sociedad cambie? Quejarse, bien. ¿Qué más?  Adquirir conciencia del país en que vive más allá de la propaganda turística, conocer sus contradicciones, su historia, sus injusticias es un buen paso siempre. Conocer el lugar que ocupamos en este espacio para que las cosas funcionen como funcionan es otro bueno.

Empezar desde ahí, a cambiar este desvergue, encargándonos del pedacito de realidad en que nos toca vivir, aspirando a dejar una buena huella en la gente que nos rodea. Seamos nosotros el cambio y la esperanza que se necesita en el mundo que nos toca vivir.

Nomás eso. Como todo propósito de año nuevo suena tan fácil, pero lo volvemos tan difícil luego. Intentémoslo una vez más, por nuestro bien.

Feliz 2013 a todas y todos. Gracias por venir a leerme.

Un abrazo

Víctor