viernes, 7 de julio de 2006

La paz y sus demonios


Un día te arrastraré hasta mi país,
el cosmos cómico,
el microcosmos anacrónico
donde aún se dan puntapies bajo la mesa
Caín y Abel.

"El paso de los años", Fragmento
Roque Dalton, 1969







Vaya si terminamos siendo una tragicomedia anacrónica, donde las contras van subiendo en virulencia y violencia. Me temo que un día de éstos tendré cambiarle nombre y tono a mi blog para hacerle honor a la realidad en que vivo y se va a terminar llamando como aquel triste verso de "Masa", de Vallejo: "Tanto amor y no poder nada contra la muerte".
Escrito por: Victor a las 5/7/06 6:54 PM Acá

Hace unos días, leía con interés en el blog de Hunnapuh un artículo que me había inspirado para escribir un post acerca de la cuestión trascendental de la actualidad salvadoreña: la paz.

Yo quería escribir sobre ésto y señalar que era básicamente improbable que la dinámica actual de la política permitiese que se diera un acercamiento entre las fuerzas políticas mayoritarias en pro de el bien de la mayoría. Quería indicar que mis oráculos de psicología social me habían hablado, recordándome las teorías de grupos, conflictos y etcéteras y que de acuerdo a éstas más posible era que se diese un agravamiento de la polarizacion social. Es más, sin conocer de psicología social, ya se huelía que la cosa no iba bien. Una plaza en honor a Dabuisson, subida de precios de los buses, la luz un 14% más arriba, discusión sobre el salario mínimo entrampada, protestas con pintas hablando de rearmarse, la vuelta a las raíces de ARENA, asesinatos con tortura a familiares de excombatientes con previa amenaza, etc.

"Malum signum, señor, malum signum..." decían en un libro que no recuerdo en este momento. Y todo vino a estallar hace un par de días. Toda la parafernalia que podía esperarse para mis socioapocalípticas predicciones no mundialistas se hicieron realidad. Fallé en mi predicción sobre la final de mundial (yo decía Brasil - Alemania o Brasil - Argentina), pero no en que podía darse un desvergue con armas de por medio.


"...una sociedad donde se vuelve habitual el uso de la violencia para resolver lo mismo problemas grandes que pequeños, es una sociedad donde las relaciones sociales están larvadas de raíz"

(Martín-Baró, 1984)
Lo del miércoles fue aberrante, desde donde se vea. No sólo por los hechos en sí, si no por la deformación de éstos. Se ha hecho una infame costumbre que de la muerte violenta se busque sacar capital político, desde ambos bandos. Y lo peor es la naturalización de éstos hechos, el conformismo paseando, contoneándose en las calles.

Y quizá más peor aún, o "maspior" como decía un mi profesor de lenguaje de triste recuerdo en mis entrañas ortográficas (escribir ¡¡¡¡¡haigan!!!!), ver que todos estos hechos sólo sirven para acrecentar la brecha entre las extremas, y que cada una da un uso distinto a las muertes. Acusaciones van y vienen, sospechas, tergiversaciones de los acontecimientos, más acusaciones, diatribas ominosas.... y "sigue siguiendo", como dicen Les Luthiers.

"...se ideologizan los hechos, se demoniza a las personas, se criminaliza la utilización de aquellos mismos espacios políticos que la evolución del conflicto ha obligado a abrir. Todo lo cual lleva a un aparente empantanamiento de la confrontación social y a hacer difícil el establecimiento de ámbitos para una interacción de los diversos grupos sociales de cara a objetivos interés común"
(Martín-Baró, 1988)
Es decir que todo lo ocurrido, las muertes, los heridos, la reocupación de la U por los aparatos represivos * del estado, el dolor de los familiares de los policías que perecieron, etc. apuntan a ser utilizados por ambos bandas políticas para incrementar el nivel de escisión entre la sociedad salvadoreña por secula seculorum. Esa es una certeza. Casi, por lo del secula.



"La polarización supone el exacerbamiento de los intereses sociales discrepantes, y termina arrastrando todos los ámbitos de la existencia: las personas, los hechos y las cosas ya no se miden por lo que son en sí, sino por si son nuestras o son de ellos y por lo que representan a favor o en contra de para la confrontación"


(Martín-Baró, 1984)

No sé si los que dispararon el M16 (de quienes el efectivo aparato de inteligencia de la policía ya casi tiene identificado con quien se peleaban en tercer grado y que tipo de calzoncillo prefieren usar) son efectivamente, fanáticos violentos de ultra izquierda. No sé tampoco si son agentes infiltrados de la derecha, pagados por el OIE para efectuar actos vandálicos y atribuirlos a las organizaciones estudiantiles simpatizantes de la izquierda.
No sé si las organizaciones estudiantiles simpatizantes de la izquierda son grupos de fachada del FMLN, no sé si habían explosivos en la U (quizá anduvieron por química y huelieron azufre), no sé si los disparos a la cabeza lo hicieron francotiradores. No sé quien dice la verdad porque no hay quien fiscalize todo eso. No hay quien lo haga.

Así que todo eso puede ser mentira, menos los muertos y los heridos. Eso es irrefutable.
Algo se tiene que hacer: denunciar, gritar, exigir. Pero algo tiene que romper esa odiosa dinámica de polarización que nos quiere arrastrar a todos. Y que puede terminar haciéndolo, pues ya lo hizo una vez.
Esto último que transcribo es para que reflexionemos. Lo escribió alguien que desde la investigación y la reflexión buscaba caminos para salir del hoyo y no volver a caer en él. No creo que haya perdido vigencia:

"En El Salvador es necesario iniciar un intenso trabajo de despolarización, desideologización y demilitarización que sanee las relaciones sociales y permita a las personas elaborar su historia en un contexto interpersonal diferente al actual. Dicho en términos positivos, es necesario trabajar por establecer un nuevo marco para la convivencia, un nuevo "contrato social" en el mejor de los sentidos, que permita la interacción colectiva sin que la discrepancia se convierta en negación mutua; hay que trabajar por un sincramiento social, que lelve a conocer las realidades antes de definirlas, a aceptar los hechos antes de interpretarlos; hay, finalmente, esforzarse por educar en la razón y no en la fuerza, de manera que la convivencia se funde en la complementariedad mutua para resolver los problemas y no en la violencia para imponer la propia alternativa."
(Ignacio Martín-Baró, 1988)

Yo creo que no es tarde para ver cómo podemos hacer para llegar a eso. Un viaje de miles de kilómetros empezó con un sólo paso, escribió Lao Tse en el siglo VI a.C. Y tampoco pierde vigencia.

Buona Sera/bonne nuit crazy diamonds...


P.D.: Gracias por las visitas, y los comentarios. Visiten los vínculos, sobre todo el de la efectividad de la policía. Es impagable.

* La policía es por definición un aparato represivo, aunque de cosquillas ideológicas el término "represivo".

5 comentarios:

Ixquic* dijo...

Me encantató tu post, sobre todo la alusión a Martín Baró, una víctima de la violencia con mucho legado.

Victor dijo...

Ixquic, gracias por la visita y por comentar. Martín-Baró suele ser una buena fuente de luz para iluminar éstos momentos en que nos paseamos en la incertidumbre por el conflicto que está hirviendo y que salpica.
Lastimosamente la historia oficial le niega, como a Ellacuría o a Mons. Romero, ese papel; para ellos, no pasa de ser un cura subversivo, en otros lugares le consideran un maestro.

edith23 dijo...

Hola Victor!!!
Es interesante que cada vez que paso aqui por tu casita, me dan ganas de venir con mayor continuidad, siempre tenes algo que decir y ademas tus reflexiones me parecen muy atinadas

Saludos

Edith

Victor dijo...

Edith, gracias por seguirme visitando, ojalá siga estando a la altura de las expectativas.

El-Visitador dijo...

Tengo que discrepar con vos acerca de la mofa a la policía respecto a su habilidad de detectar y manejar explosivos.

En muchos países del mundo y con gran frecuencia la policía para el tránsito y detona sobres, portafolios, baterías, compus portátiles, etc., por lo difícil que es determinar si un aparato es, efectivamente, un explosivo.

Nadie que yo conozca trabaja en una unidad anti-explosivos, pero claramente es un trabajo de gran estrés donde la vida se puede perder, y se pierde, todos los días en un milisegundo.

Alabo a quien tomó la decisión de volarse la cabina telefónica en vez de exponer la vida de un policía tratando de cortar unos alambres.

La alternativa es demasiado cara de contemplar.