lunes, 10 de mayo de 2010

La mamá de Roque

Se antoja imposible separar el tema del día de la madre del sentimentalismo que rodea su figura. No evito pensar en esa mujer de poco más de un metro y medio que me cargó por nueve meses en su vientre, y que durante años intentó desde lo mejor que pudo hacer de mi un hombre de bien. La sociedad le impuso un rol jodido, en un contexto jodido y para terminar de "amolar", con un cipotío que no jodía mucho pero cuya salud era un reto constante. Pienso en ella y en sus sacrificios, los cuales en situaciones normales olvido con facilidad, y me duele un poquito cada palabra que se ha ido más allá de lo que en realidad quería decir. Pienso también en la mujer a quien encargó mi cuidado mientras ella trabajaba, que durante los primeros diez años de mi vida compartió con mi mamá la tarea de ayudarme a crecer sano y bueno, desde las limitaciones de cada una.Como dije, es inevitable pensar en ellas, en mis dos mamás.

Hoy es 10 de mayo y no solo es el día de la Madre. Hace 35 años fusilaron a uno de los salvadoreños más universales. Lo fusilaron quienes decían compartir similares ideales (Gracias a Ixquic podemos afirmar con toda propiedad lo del fusilamiento, por si hay quien tiene dudas), lo fusilaron quienes decían querer luchar contra el poder establecido; y lo hicieron usando los mismos métodos y dando similares excusas: si unos buscaban limpiar la patria de la amenaza roja con matanzas, otros defendían la pureza prístina del colectivo revolucionario matando al que hueliera de lejos a lo que se pareciera a la sospecha.

No sé cuando murió la mamá de Roque, doña María García. Pero creo que ella, como muchas otras madres de desaparecidos y desaparecidas, como las madres de aquellos y aquellas que fueron dejados entre las piedras del Playón, las madres de quienes fueron enterrados y enterradas bajo las instalaciones de las cárceles clandestinas, las de quienes fueron aventados a una fosa común como si fueran despojos de perro atropellado, las madres a las que les arrebataron de los brazos a sus hijos e hijas para luego ser vendidos a parejas de extranjeros, las madres de fusilados y fusiladas por juicios sumarios a media montaña por sus deméritos en la lucha, las madres que siguen esperando que sus hijas e hijos aparezcan aunque sea en una tumba para poderles ir a llorar, las madres de tanto joven que muere víctima de la delincuencia, todas esas madres merecen que se sepa la verdad de la muerte o desaparición de sus hijos e hijas.

La idea de la madre que pervive en nuestra cultura la vincula con el perdón, más no con el olvido. También la relaciona con la idea de decirles la verdad, aunque ello acarree una regañada de su parte, a la madre se le dice la verdad porque ella es quien instruye en las primeras nociones de justicia: cada acción tiene una consecuencia. Pues eso, a cada madre corresponde decirle la verdad para que se imparta justicia, y se reciba el perdón, y nunca más volverlo a hacer. Ojalá pues, entendamos que el compromiso con la verdad y la justicia serían un verdadero homenaje a las madres salvadoreñas, no la vacuidad de la publicidad oportunista.

Un abrazo grande a cada madre que lee este espacio

Victor

4 comentarios:

Genius dijo...

Sólo puedo agregar que es un excelente post.

Silvia Porras dijo...

La mama de Roque, es la mama de cada hijo que camina por estas tierras, todas quieren lo mejor para sus hijos... y algunos hijos superan esas expectaciones

Anónimo dijo...

Definitivamente que la subjetividad determina el ser social, yo por ser un campesinos quien tiene acceso a un ordenador, pues, nada mas quiero pensar que logro hilvanar y discurrir un par de ideas:
1. La madre es nada mas que eso... la madre!
2. La poesia de Roque Dalton, es una aperitivo para oxidar neuronas.

I love you little brother. I hope that one day you will rise up to the challenge that some of us could not and had not the mind heart and guts to face!

Carlos Alberto Minero Mendoza dijo...

No hay duda las madres (y los niños) son quienes más padecen por cualquier tipo de violencia. Lo vemos día a día en el hoy, lo vivimos susto a susto en el pasado. Yo tengo un leve recuerdo de la madre de Roque fotografiada en un periódico nacional (no recuerdo cual) pidiendo que le indicaran si era cierto el comunicado del ERP. Así fueron todas y cada una de las que buscaron a sus hijos e hijas; así son cada una de las que hoy mismo están buscando a sus hijos adolescentes desaparecidos por la violencia. Gracias por recordarlas, a partir de la madre de Dalton.