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miércoles, 24 de diciembre de 2014

Feliz Navidad

Para empezar, valga estas líneas para dejarles un saludo a todas y todos. En medio de la alegría de compartir con la familia, de recordar a quienes nos dejaron y alegrarnos por quienes han llegado a nuestra vida en este año, cabe siempre pensar un poco más. Cabe la oportunidad de compartir, de escuchar a la familia, de dar no solo regalos, si no la inmensa caricia de la atención, de la escucha, del interés por el otro. 

Hay quien hace drama porque justamente en la cena de hoy tenemos un espacio para ver a todos, porque tenemos la oportunidad de que los demás nos pregunten por nuestra vida, por lo que hacemos. Y nos incomoda. Y curiosamente venimos luego a internet a quejarnos de nuestra soledad. Es curioso. Y lo pongo con intención como "oportunidad", porque luego venimos a quejarnos de esas oportunidades perdidas. No falta quien nos comenta con amargura en las redes sociales que hasta que están lejos o las personas ya no están, se dan cuenta lo valioso que son estos momentos. 

En fin, es de aprovechar. Y es de aprovechar a pensar en el verdadero sentido de estos días. Más allá de los regalos, más allá de si hay o no que quemar pólvora. Entre tanto debate estéril que ha abundado en nuestra patria en estos días, me preguntaba qué nos diría Monseñor Romero sobre la Navidad. Encontré que Miguel Cavada Diez (QDDG), quien recopilara y editara las homilías de Monseñor Romero, recogía en este artículo de la Revista Carta a las iglesias, algunos pensamientos de Monseñor sobre estos días. Valga para compartirlos acá: 

Salvemos nuestra navidad
«Acerca de la celebración de la navidad, muchos cristianos están haciendo hoy precisamente lo contrario de lo que hicieron los cristianos de ayer. El cristianismo antiguo logró, con la celebración de la navidad, cristianizar la fiesta pagana del sol. En cambio el neopaganismo de los cristianos de hoy está logrando paganizar la navidad cristiana. Jesús no nació precisamente el 25 de diciembre. La liturgia cristiana señaló esa fecha para darle un sentido cristiano a la fiesta romana del ‘Sol invicto’; los paganos de aquel imperio celebraban como el nacimiento del sol en la noche más larga del año. Aquella medianoche era considerada como el punto de partida de la marcha del sol que comenzaba a dominar las tinieblas. Resultó fácil para los cristianos cambiar el sol por Jesucristo, y hacer coincidir litúrgicamente el nacimiento de Cristo, ‘sol de justicia’, con la celebración pagana del nacimiento de sol […]. Lástima que toda esa inspiración cristiana con que nuestra liturgia bautizó una festividad pagana haya sido traicionada por muchos cristianos que hoy entregan al paganismo aquella victoria espiritual. Porque no es otra cosa que una cobarde capitulación de los cristianos al hacer prevalecer sobre el sentido evangélico de la navidad los valores del comercio y de las alegrías mundanas» (Orientación, 17 de diciembre de 1978).

Sugerencias para navidad
«Ha comenzado a circular, como un torrente sanguíneo en el cuerpo de la sociedad, el incomparable saludo de esta temporada: ¡Feliz navidad! Feliz navidad no debe ser sólo una expresión rutinaria que, por repetirla demasiado, ha perdido la riqueza de su originalidad y de su mensaje […]. Tal vez contribuiría a inyectar nueva conciencia y eficacia al gastado saludo navideño si lo libráramos de la rutina y del convencionalismo; es decir, si en vez de ser tributarios de la costumbre y de la comercialización de la navidad, excitáramos entre nosotros la originalidad cristiana del gran misterio de Dios hecho hombre y la creatividad de nuestra fe para acompañar nuestros augurios navideños de acciones y gestos que realmente produjeran felicidad y paz a nuestro alrededor.
Cuánta mayor sería la felicidad que diéramos y recibiéramos, si en vez de gastar en tarjetas y hacer regalos costosos o baratos a quienes no los necesitan, orientáramos sabiamente esos gastos y dádivas a los verdaderamente necesitados. Y, mejor todavía, si, antes de promover fiestas, cenas y regalos de navidad entre trabajadores de las empresas y sectores pobres del pueblo, revisáramos a conciencia el cumplimiento de nuestros deberes de justicia cristiana para con toda esa gente, porque «no se debe dar como ayuda de caridad lo que ya se debe por razón de justicia» (Apostolicam actuositatem, 8). Estas acciones, inspiradas en la realidad de la vida y no en la mentira de las apariencias y conveniencias sociales, aunque sean pequeñas acciones y de cortos alcances, son las que, multiplicándose, contribuirían a traer la verdadera felicidad y paz que hemos perdido» (Orientación, 18 de diciembre de 1977).

Mi pensamiento pastoral en navidad
La navidad me ofrece la oportunidad de decir a ustedes que el Cristo de Belén es la síntesis divina de todo el Evangelio que tengo que predicar. Es la Palabra de Dios hecha encarnación y expresión humana, es «el camino, la verdad y la vida» (Jn 14, 6); a partir de Belén los cristianos ya no podemos inventar otro Cristo ni otra doctrina liberadora que no sea la del auténtico Evangelio: el Evangelio de la pobreza y de la austeridad, el del desprendimiento y de la obediencia a la voluntad del Padre, el de la humildad y del camino hacia las bienaventuranzas y hacia la cruz. Un compromiso de nuestra vida con este mensaje vivo de Belén es la única manera de celebrar cristianamente la navidad. Otras maneras de celebrarla, sobre todo si es entre lujos y libertinajes, no honraría el amor de Dios que nos visita, sería cerrar los ojos al único camino de libertad y felicidad que se nos ofrece para salvación del mundo» (Orientación, 25 de diciembre de 1977)


Feliz navidad a todas y todos. Que Dios, vuelto ese frágil y necesitado niño pobre y de padres migrantes, les bendiga.


Víctor

lunes, 24 de marzo de 2014

Palabra de Profeta, palabra de Monseñor

Imagen de Aurelio Fred para la colección de los
40 años de la Pastoral Juvenil Brasileña
Hoy se cumplen 34 años del asesinato de Monseñor Romero. Siempre es buen momento para volver a hablar de él. O, mejor aún, de dejar que nos hable. En 2010 hice algo parecido, la intención es la misma: que escuchemos la voz del profeta que nos sigue hablando, llamando a enderezar nuestro camino, a buscar la justicia, a construir la paz, a construir un mundo donde vivamos todas y todos sin atropellarnos entre nosotros. Leamos:

De la realidad en el país y el compromiso con ella

El mal es muy profundo en El Salvador, y si no se toma de lleno su curación, siempre estaremos -como hemos dicho- cambiando de nombres, pero siempre el mismo mal (Homilía 23 de octubre de 1977)

No puede haber problemas si estamos hablando de las estrellas, hablando de las cosas que no tocan los problemas que ejercitan nuestra paciencia, nuestra fortaleza, nuestro compromiso de hoy en la historia (Homilía 4 de diciembre de 1977)

Salvadoreños, llamamiento de la Virgen a ser como ella: amad a vuestra patria, estudiad vuestra historia, conoced vuestra idiosincrasia, sed salvadoreños profundamente. Quizá no tenemos todos la culpa de no amar tan entrañablemente nuestra patria como María amó a su patria. La vemos a veces tan fea, nos sentimos tan desubicados en nuestra propia patria, que muchos prefieren mejor irse a otros lados. No sienten el hogar, no sienten la tradición, no sienten la alegría de la propia sangre, de sus paisajes, de la propia belleza de su tierra, ¡y es tan bonito El Salvador! (Homilía 1 de enero de 1978)

Corrupción, impunidad y otros males cuasi endémicos

Podemos describir situaciones bien vergonzosas de hombres que debían darnos el ejemplo de honradez en el puesto de su gobierno, en sus negocios, en su dinero. ¿Y para qué aprovechan esos puestos, esas situaciones? Ya no se puede hacer nada por el bien común, se hace por el egoísmo. ¡Ah, si se revisaran muchas contabilidades! ¡Ah, si se pidiera cuenta de muchas obras públicas! No se ha respetado la ley de Dios por aquéllos que debían de ser el modelo, los legisladores, los que mandan. Y en el pueblo, naturalmente, al ejemplo de los de arriba cunde la duda, la incertidumbre y el afán también de aprovechar. Entonces, tenemos una nación corrupta de arriba hasta abajo, porque se han olvidado todos de la ley de Dios, nos hemos olvidado de la ley de Dios (Homilía 18 de marzo de 1979)

Que no se queden tantos crímenes y atropellos impunes y que, aunque sean vestidos de militar, tienen obligación de rendir cuentas ante la justicia de lo que han hecho y sancionar debidamente si se trata de crímenes vulgares (Homilía 18 de febrero de 1979)

Es lástima, hermanos, que en estas cosas tan graves de nuestro pueblo se quiera engañar al pueblo. Es lástima tener unos medios de comunicación tan vendidos a las condiciones. Es lástima no poder confiar en la noticia del periódico o de la televisión o de la radio porque todo está comprado, está amañado y no se dice la verdad (Homilía 2 de abril de 1978)

¡No robarás! Qué examen de conciencia podíamos hacer aquí, hermanos, cuando el robar como que se va haciendo ambiente. Y al que no roba se le llama tonto. Y al que hace un negocio o emprende una obra y no saca su mordida -a veces de millones-, no ha sabido aprovechar. ¡No robarás! Otra cosa sería el país si no se robara tanto. Quiero hacer justicia a muchas personas que tienen dinero y que son muy honradas, y se quejan de que se les echa a ellos la culpa en todo. Nos hacen mirar hacia otra parte para decir: no son las catorce familias las culpables solamente. Van multiplicándose ya esos apellidos; van saliendo ex-funcionarios bien provistos para su porvenir. Se van multiplicando propiedades, casas, negocios. ¿Será todo bien habido? ¡Bendito sea Dios! Pero, si en el fondo está quejándose el séptimo mandamiento, no puede bendecir el Señor. ¡No robarás! Es la verdad, y lo que tienes lo has robado. Lo has robado al pueblo que perece en la miseria. Lo has robado. Hermanos, robar siempre será pecado (Homilía 18 de marzo de 1979)

Si hay una enfermedad en el pobre y en la clase media para abajo, esta es la enfermedad más terrible: ser víctima de la sociedad de consumo. Querer tener ya su televisor, querer tener ya también sus recepciones como las tienen los de más arriba, querer disfrutar la vida aun sin tener lo necesario para subsistir. El espíritu de pobreza es la mejor manera de conjurar esas tentaciones que aniquilan a la familia y la felicidad del hombre (Homilía 15 de julio de 1979)

De soluciones a los problemas de la patria

Cada uno de nosotros tiene que ser devoto enardecido de la justicia, de los derechos humanos, de la libertad, de la igualdad, pero mirándolos a la luz de la fe. No hacer el bien por filantropía. Hay muchas agrupaciones que hacen el bien buscando aplausos en la tierra. Lo que busca la Iglesia es llamar a la justicia y al amor fraterno (Homilía del 5 de febrero de 1978)

Uno de los mensajes más apremiantes de la Iglesia de hoy es que los cristianos salgan de una mentalidad individualista. Que ya no hablemos de "mi" salvación, "mi" religión, sino que la vivamos como Dios quiere que la vivamos: en pueblo. Nuestra salvación, nuestro peregrinar por la historia. Vamos como pueblo, como el pueblo israelita por el desierto: iba junto, comunitariamente, así vamos. (Homilía 19 de noviembre de 1978)

Privarse de algo es liberarse de las servidumbres de una civilización que nos incita cada vez más a la comodidad y al consumo sin siquiera preocuparse de la conservación de nuestro ambiente, patrimonio común de la humanidad. ¡Fíjense qué palabras, que aun hacen el bien en el campo material! "Somos víctimas de una sociedad de consumo, de lujo" Y estamos sacando cosas de consumo, porque la propaganda es tremenda, y tomamos cosas aun superiores a nuestro sueldo. Queremos vivir el lujo, queremos consumir como consumen todos y nos estamos haciendo víctimas, esclavos (Homilía 4 de marzo de 1979)

Yo quisiera decirles que todo esto, ¿quién no lo ve?, son síntomas de una crisis y de una injusticia estructural en nuestro país. Las cosas no se pueden arreglar con represiones, con violencias. Es necesario profundizar en un diálogo que verdaderamente sea diálogo. No monólogo en defensa de un sólo modo de pensar, sino diálogo en el cual se va dispuesto a buscar la verdad y a deponer actitudes por más queridas que parezcan. Si no es así, no podremos salir de esas raíces de donde brotan tantas cosas desagradables (Homilía 17 de junio de 1979)

El diálogo no se debe caracterizar por ir a defender lo que uno lleva. El diálogo se caracteriza por la pobreza: ir pobre para encontrar entre los dos la verdad, la solución. Si las dos partes de un conflicto van a defender sus posiciones, solamente saldrán como han entrado (Homilía 20 de noviembre de 1977)

Vivimos una hora de lucha entre la verdad y la mentira; entre la sinceridad, que ya casi nadie la cree, y la hipocresía y la intriga. No nos asustemos, hermanos, tratemos de ser sinceros, de amar la verdad, tratemos de construirnos en Cristo Jesús. Es una hora en que debemos tener una gran sentido de selección, de discernimiento (Homilía 30 de julio de 1978)

Para los profesionales
Yo no soy técnico ni en sociología, ni en política, ni en organización, simplemente un humilde Pastor que le está diciendo a los que tienen la técnica: únanse, pongan al servicio de este pueblo, todo lo que ustedes saben, no se encierren, aporten. Entonces sí se practicará el derecho y la justicia (Homilía 20 de agosto de 1978).

Hermanos, en nombre de Cristo, ayuden a esclarecer la realidad, busquen soluciones, no evadan su vocación de dirigentes. Sepan que lo que han recibido de Dios, no es para esconderlo en la comodidad de una familia, de un bienestar. Hoy la patria necesita sobre todo la inteligencia de ustedes. (Homilía 6 de agosto de 1978)

No hay que mirar las profesiones únicamente como medios para ganar dinero e instalarse política o socialmente. Hay que buscar, como están haciendo ahora los jóvenes, el servicio a la humanidad, el mejor rendimiento de mi vida no para ganar, sino para servir (Homilía 24 de septiembre de 1978)

Para los jóvenes: 
Que se capacite a los niños y a los jóvenes a analizar la realidad de su país. Que los prepare para ser agentes de transformaciones, en vez de alienarlos con un amontonamiento de textos y de técnicas que los hacen desconocer la realidad. Así hay muchos técnicos, muchos sabios, muchos profesionales que saben su ciencia, su profesión, pero que son como ángeles, desencarnados de la realidad en que actúan su profesión. Lo primero que debe buscar una educación es encarnar al hombre en la realidad, saberla analizar, ser críticos de su realidad. Una educación que sea educación para una participación política, democrática, consciente. Esto, ¡cuánto bien haría! (Homilía 30 de abril de 1978)

Hay que darle a la juventud, a la niñez de hoy, una sociedad, un ambiente, unas condiciones donde pueda desarrollar plenamente la vocación que Dios le ha dado... Hay que proporcionar al ambiente unas situaciones en que el hombre, imagen de Dios, pueda de veras resplandecer en el mundo como una imagen de Dios, participar en el bien común de la república, participar en aquellos bienes que Dios ha creado para todos (Homilía 7 de mayo de 1978)

Tiene que proponer la Iglesia...una educación que haga de los hombres sujetos de su propio desarrollo, protagonistas de la historia. No masa pasiva, conformista, sino hombres que sepan lucir su inteligencia, su creatividad, su voluntad para el servicio común de la patria (Homilía 15 de enero de 1978)

Jóvenes, en ustedes la Iglesia se renueva, en ustedes el Espíritu de Dios es como agua fecunda para la humanidad de esta arquidiócesis que vive en esta noche un Pentecostés no sólo en su Catedral, sino en todo el ámbito de sus fronteras, gracias a que ha habido mártires que han sido nobles…Que ustedes sean ese reverdecer (Vigilia de Pentecostés, 13 de abril de 1978)

Me quedo con unas palabras finales. Para no perder perspectiva. Para saber de donde venimos, y hacia donde debemos ir. Que no se nos olvide. 

"Lo que hay que salvar ante todo es el proceso de liberación de nuestro pueblo. El pueblo ha emprendido un proceso que ya le ha costado mucha sangre y no se puede echar a perder. "
(Homilía 6 de enero de 1980)

Esto fue palabra de vida, de nuestro profeta, de nuestro Monseñor. 

Gracias a Dios



viernes, 20 de enero de 2012

Masacre de "El Despertar", una llamada vigente a la juventud

Hoy se cumplen 33 años de la masacre de "El Despertar". Ese 19 de enero de 1979, en un centro de retiro en "El Despertar", en San Antonio Abad, fueron asesinados el Padre Octavio Ortíz Luna, y cuatro estudiantes y catequistas: Ángel Morales, David Caballero, Jorge A. Gómez y Roberto A. Orellana.

Rescato este dìa algunos fragmentos de la homilía de Monseñor Romero del 21 de enero de 1979, en que narra el testimonio de un testigo de los hechos y finalizo con algunas ideas que se vienen a mi mente al respecto en estos días.

De la homilía de Mons. Romero en la misa del P. Octavio Ortíz y los cuatro catequistas asesinados:
[...]

No puedo omitir -las noticias que se han omitido las podrán seguir escuchando en nuestros medios de comunicación social-, un hecho que nos congrega aquí, de la plenitud de la vida de nuestra Arquidiócesis: El caso sangriento y doloroso de Octavio Ortíz Luna.

Acerca de esto, la diócesis declara: que el comunicado oficial que publicaron los medios de comunicación social es mentiroso del principio al fin. Nuestros medios de comunicación social están señalando ya, una a una, todas esas calumnias que teje, en tan pocas líneas, un comunicado que debía de guardar la fe de la patria.

Gracias a Dios, contamos para reconstruir la verdad con el testimonio de muchos que sobreviven a la tragedia, llevados a la prisión de Guardia Nacional. Y gracias a Dios, entonces, que no sucedió aquí con Octavio Ortíz lo que sucedió con nuestro pobre hermano Ernesto Barrera, cuyo único testigo que hubiera podido aclararnos la verdad, fue asesinado por los mismos agentes de seguridad para dejar sin testigos aquel crimen oficial.

Este es el primer testimonio que tenemos a la mano:
"... este día, a las seis horas de la mañana, cuando me encontraba durmiendo..." Durmiendo, tengan en cuenta todos estos detalles, era una convivencia de jóvenes de iniciación cristiana, no eran hombres armados para defenderse, estaban durmiendo.

"... en el local que ocupa la casa de retiros para grupos cristianos denominada 'El Despertar'..." El que no conozca esta casa, lo invito a conocerla para que vea que no tiene el aspecto de un cuartel, ni tiene las intenciones de fomentar allí guerrilleros, sino que desde hace muchos años viene sirviendo para promover grupos de cristianos con criterios de evangelio, que naturalmente son criterios muy peligrosos en nuestro tiempo. "...propiedad del Arzobispo de San Salvador, situada en San Antonio Abad, de este departamento..."

Sigue el testigo diciendo "...se introdujeron de forma violenta muchos miembros uniformados de la Guardia y Policía Nacional, quienes ingresaron al local referido disparando sus armas. En ese acto un vehículo grande de color verde, de los que denominan tanquetas militares junto a un vehículo jeep militar entraron violentamente al centro de retiros cristianos, ubicándose en el patio central.

En este centro me encontraba -dice el testigo- dirigiendo, junto con el P. Octavio Ortíz Luna, sacerdote católico y diez jóvenes más un encuentro de iniciación cristiana para veintiocho jóvenes varones, cuyas edades oscilan entre los doce y veinte años. Que este lugar se destina para formación cristiana exclusivamente, y no se han propiciado en ese lugar otro tipo de reuniones en las que se conspire contra el Estado, como tampoco que en estas reuniones se sustenten doctrinas anárquicas contrarias al orden público.

Que en este cursillo denominado 'Encuentro de Iniciación Cristiana para jóvenes', y el cual había sido iniciado el día viernes diecinueve de los corrientes a las diecisiete horas, se utilizaron libros de cancioneros católicos, y los instrumentos que ahí se encontraban eran de tipo musical, como guitarras, no existiendo en poder de ninguno de los participantes en dicho encuentro cristiano armas de ninguna clase. Antes de ser capturado por miembros uniformados de la Policía Nacional, pude ver que exactamente enfrente de las oficinas, a la entrada de éstas y casi en la entrada principal se encontraba en el suelo, encima de un 'charco' de sangre el sacerdote Octavio Ortíz, que sangraba de la cabeza.
Los Agentes de la Policía me trasladaron juntamente con una dirigente del equipo de formación cristiana, en un radio-patrulla hacia el cuartel central de la Guardia Nacional, en donde nos interrogaron y donde manifesté todo lo dicho hasta este momento en el presente documento.
Entre los interrogatorios, había también cuestiones acerca del Obispo, si era verdad que llegaba a sembrar la subversión en aquellos centros".

Este comunicado de nuestra Arquidiócesis, al que se irán sumando otros testimonios, gracias a Dios, quiere hacer ver el contraste de la versión de la mentira del Gobierno y la realidad vivida por los testigos.
Ángel MoralesRoberto Orellana

David Alberto CaballeroJorge Alberto Gómez

Veo estas fotos. Son caras de cipotes, como las que vi unos días atrás mientras daba una charla a otros jóvenes. Pienso en los policías, en unos muy jóvenes que me pidieron mis documentos de tránsito la semana pasada. Son jovencitos encargados de dar la cara por el estado en el tema de seguridad pública. Pienso en los soldados que veo patrullando en algunas calles. Son jovencitos igual que los mismos jovencitos que encontré pintando un muro hace unos días,dejando claro que es territorio de su pandilla.

El padre Ortíz apenas tenía 35 años cuando la extinta Guardia Nacional le pasó una tanqueta sobre la cabeza. A los jóvenes los acribillaron a balazos y una vez muertos les pusieron armas en las manos - muy posiblemente las mismas con que fueron asesinados - y les tomaron fotos. Los hicieron ver como "subversivos".  Falsearon, mataron a gente inocente, hicieron lujo de barbarie.

El padre Ortíz trabajaba con jóvenes. Le gustaba. Creía en ello. En medio de la violencia de aquel entonces enseñaba que el compromiso cristiano, la reflexión, la trascendencia del búsqueda del bien común era el camino. En aquel entonces ese discurso era subversivo, como hoy se va volviendo subversivo quien propone caminos de paz y no de violencia.

Ha estado de moda en estos días hablar de la paz, dar largos y vacíos discursos por ella.  La sangre de gente como el P. Ortízy estos catequistas ha abonado el terreno para ella, pero la impunidad, la falta de justicia y castigo ejemplarizante a quienes comandaron los grupos que cometieron estas barbaries tambien ha sembrado semillas de cizaña que hoy brotan por todas partes y que llaman a guerra al menor asomo de signos de búsqueda de la reconciliación a través de pequeños signos de justicia y respeto a las víctimas.

Lo doloroso es que, pese a nuestra historia, el discurso oficial de nuestra sociedad se va volviendo el de ofrecer más violencia ante la violencia. Que permitimos y a veces hasta alabamos a quienes piden guerra, a quienes claman sangre. Y lo que falta es justamente lo contrario. Queremos soluciones inmediatas y contundentes sin pensar en el costo de las soluciones rápidas del pasado.Queremos dar libertinaje al uso de la fuerza y ejercer lo menos posible el uso de la razon. Acostumbrados a la indefensión y al engaño estamos dispuestos a sacrificar la libertad en pos de una supuesta seguridad que no existirá mientas siga estando en primer lugar intereses mezquinos antes que la vida y los derechos de las personas. Es triste.

Bien valdría revisar el testimonio del P. Ortíz, de estos jóvenes comprometidos con su fe, con una causa común y trascendente. Urge no solo que se haga justicia en su caso, pero también urge recoger su testimonio, su ejemplo y el de muchos otros jóvenes que murieron en esos tiempos que también eran peligrosos para ser joven: el ejemplo de quienes optan por un compromiso por el bien en tiempos violentos y peligrosos. El ejemplo de quienes optan por el compromiso por la paz, por la justicia, por la construcción de una comunidad en medio de una realidad dividida, por hacerse del lado de quienes honran la vida.

En el asesinato de estos jóvenes encontramos luces del peligro del ejercicio abusivo del poder. Pero encontramos también una idea que a veces hemos olvidado y que debemos retomar y promover entre los jóvenes, especialmente con nuestro ejemplo: comprometernos con la causa del bien, de promover el bien, la paz, la justicia, la hermandad, el amor, aún en tiempos de turbulencia, de división y muerte. La reflexión y la celebración de la vida, aún cuando estamos rodeados por la barbarie. Generar ese entorno necesario para cambiar este mundo.

Refuerzo esto con con unas frases más de esa homilía de Monseñor Romero, que hoy sigue teniendo tanta vigencia:


El ambiente se ha saturado de brutalidad y es necesario un retorno a la reflexión que haga sentirnos seres racionales capaces de buscar las raíces de nuestros males y realizar sin miedo los cambios audaces y urgentes que necesita nuestra sociedad.

[...]
Este es el gran mensaje de Octavio y los muertos: la figura de este mundo pasa y sólo queda la alegría de haber usado este mundo para haber impulsado allí el reino de Dios. Pasarán por la figura del mundo todos los boatos, todos los triunfos, todos los capitalismos egoístas, todos los falsos éxitos de la vida. Todo eso pasa, lo que no pasa es el amor, el haber convertido en servicio de los demás el dinero, los haberes, el servicio de la profesión, el haber tenido la dicha de compartir y de sentir hermanos a todos los hombres. En la tarde de la vida te juzgarán por el amor. A Octavio y los jóvencitos muertos con él, en eso los ha juzgado Dios el Señor: en el amor.




Víctor

jueves, 24 de marzo de 2011

Monseñor Romero: Una invitación a su palabra

Quisiera decir muchas cosas en este 31 aniversario del martirio de Monseñor Romero. De entre tanto, quizás sea lo mejor contarles esto.

Anoche, mientras preparaba un documento quise recuperar la siguiente frase de Monseñor sobre el diálogo:

"Hermanos, el diálogo no se debe caracterizar por ir a defender lo que uno lleva. El diálogo se caracteriza por la pobreza: ir pobre para encontrar entre los dos la verdad, la solución. Si las dos partes de un conflicto van a defender sus posiciones, solamente saldrán como han entrado" (Homilía 20 de noviembre de 1977)

Y estaba yo en medio de una situación bien jodida. Vivo días intensos en el trabajo. Intento encontrar calma en medio de todo lo que ocurre para salir adelante con las responsabilidades que tengo, que me afectan no solo a mi si no además a quienes busca beneficiar mi trabajo. Buscando la frase que estaba antes, encontré esta oración, que Monseñor dijo en su homilía del 30 de julio de 1978:

"Señor, no me des riquezas, no me des vida larga o corta, no me des poderes en la tierra que embriagan a los hombres, no me des locuras de idolatría de los falsos ídolos de este mundo. Límpiame, Señor, mis intenciones y dame la verdadera sabiduría del discernimiento, para distinguir entre el bien y el mal, dame la convicción que sentía san Pablo de sentirse amado"  
Yo, que soy creyente católico, creo que Dios habla a nosotros de muchas maneras. Coincidencia o no, anoche necesitaba más que la iluminación de Monseñor sobre el diálogo, esa oración pidiendo el discernimiento para encontrar el camino correcto. No es primera vez que busco lo que dijo Monseñor sobre este o aquel tema. Lo bueno de haber tenido un profeta acá cerca es que no necesito irme lejos de mi realidad para iluminar este o aquel tema espinoso que debo abordar. Encuentro en la palabra de Monseñor esa posibilidad de trascender el contexto religioso en que fuera pronunciada y poder iluminar el camino en contextos que no tienen necesariamente que ver con materia de fe.

Yo esperaría que mas allá de los homenajes y de que este dia fuese declarado por Naciones Unidas como el "Día Internacional del Derecho a la Verdad en relación con Violaciones Graves de los Derechos Humanos y de la Dignidad de las Víctimas" con Monseñor Romero como ejemplo, nosotros, ciudadanos y ciudadanas, creyentes o no buscásemos conocer lo que Monseñor dijo.

Mas allá de ideologías y credos, su mensaje toca nuestra realidad aún 31 años después de su muerte. Su mensaje es universal y muchos pueblos han encontrad en su palabra y su ejemplo la inspiración para luchar por la justicia y la paz.

En estos tiempos difíciles que vivimos en el país resulta necesario que nosotros, que lo tenemos enterrado en el corazón de neustra capital, vayamos al encuentro de su palabra, que antes que al mundo iba dirigida a nuestra patria. A nuestra salvadoreña consciencia.

Ojalá demos el paso y conozcamos su mensaje e inspirémonos en su ejemplo a luchar por la verdad, la paz y la justicia. Pocas cosas harían tanto bien como eso a nuestra patria.

Víctor

P.D.: Debo decir que cuando encontré la oración y me la leí en voz alta, me recorrió un escalofrío por la espalda y leugo vino a mi una sonrisa y una sensación de haber encontrado lo que necesitaba  Sabe Dios como causar a uno las emociones más fuertes cuando uno menos lo espera. Y no puedo más que darle gracias.

lunes, 21 de marzo de 2011

De visitas a la tumba de Monseñor Romero

El 17 de febrero de 1980, unas semanas antes de ser ejecutado el asesinato planeado por un ex alumno graduado en 1972 de la "Escuela de las Américas", Monseñor Oscar Arnulfo Romero leyó  esta carta que había escrito al entonces presidente de los Estados Unidos, "Jimmy" Carter, para preguntarle a su pueblo si aprobaba dicho mensaje:
Señor Presidente:

En estos últimos días ha aparecido en la Prensa Nacional una noticia que me ha preocupado bastante: Según ella su gobierno está estudiando la posibilidad de apoyar y ayudar económica y militarmente a la Junta de Gobierno.

Por ser usted cristiano y por haber manifestado que quiere defender los Derechos Humanos me atrevo a exponer mi punto de vista pastoral sobre esta noticia y hacerle una petición concreta.

Me preocupa bastante la noticia de que el Gobierno de Estados Unidos esté estudiando la manera de favorecer la carrera armamentista de El salvador enviando equipos militares y asesores para "entrenar a tres batallones salvadoreños en logística, comunicaciones e inteligencia". En caso de ser cierta esta información periodística, la contribución de su Gobierno en lugar de favorecer una mayor justicia y paz en El Salvador agudiza sin duda la injusticia y la represión en contra del pueblo organizado que muchas veces ha estado luchando porque se respeten sus derechos humanos más fundamentales.

La actual Junta de Gobierno y sobre todo las Fuerzas Armadas y los cuerpos de seguridad desgraciadamente no han demostrado su capacidad de resolver, en la práctica política y estructuralmente, los graves problemas nacionales. En general sólo han recurrido a la violencia represiva produciendo un saldo de muertos y heridos mucho mayor que los regímenes militares recién pasados cuya sistemática... violación a los derechos humanos fue denunciada por la misma Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

La brutal forma como los cuerpos de seguridad recientemente desalojaron y asesinaron a ocupantes de la sede de la Democracia Cristiana a pesar de que la Junta de Gobierno y el Partido- parece ser -no autorizaron dicho operativo es una evidencia que la Junta y la Democracia Cristiana no gobiernan el país sino el poder político está en manos de militares sin escrúpulos que lo único que saben hacer es reprimir al pueblo y favorecer los intereses de la oligarquía salvadoreña...

Si es verdad que en noviembre pasado "un grupo de seis americanos estuvo en El Salvador (...) suministrando doscientos mil dólares en máscaras de gases y chalecos protectores e instruyendo sobre su manejo contra las manifestaciones" Ud. mismo debe estar informado que es evidente que a partir de entonces los cuerpos de seguridad con mayor protección personal y eficacia han reprimido aún más violentamente al pueblo utilizando armas mortales...

Por tanto, dado que como salvadoreño y Arzobispo de la Arquidiócesis de San Salvador tengo la obligación de velar porque reine la fe y la justicia en mi país, le pido que si en verdad quiere defender los derechos humanos:
- Prohíbase esta ayuda militar al Gobierno Salvadoreo.
- Garantice que su gobierno no intervenga directa o indirectamente con presiones militares, económicas, diplomáticas, etc.

En estos momentos estamos viviendo una grave crisis económico-política en nuestro País, pero es indudable que cada vez más el pueblo es el que se ha ido concientizando y organizando y con ello ha empezado a capacitarse para ser el gestor y responsable del futuro de El Salvador y el único capaz de superar la crisis....

Sería injusto y deplorable que por la intromisión de potencias extranjeras se frustrara el pueblo salvadoreño, se le reprimiera e impidiera decidir con autonomía sobre la trayectoria económica y política que debe seguir nuestra patria.

Supondría violar un derecho que los obispos latinoamericanos reunidos en Puebla reconocimos públicamente -cuando dijimos- "La legítima autodeterminación de nuestros pueblos que les permita organizarse según su propio genio y la marcha de su historia y cooperar en un nuevo orden internacional..." (Puebla, 505).

Espero que sus sentimientos religiosos y su sensibilidad por la defensa de los derechos humanos lo moverán a aceptar mi petición evitando con ello un mayor derramamiento de sangre en este sufrido país...

Atentamente,
Oscar A. Romero (Arzobispo)

El pueblo aplaudió, aprobando así el mensaje.

Me pregunto si Barack Obama habrá leído esta carta. Me pregunto si talvéz, sus asesores, para contextualizarle, le habrán resumido las "memorable quotes" (frases mmorables) de esa homilía. Si es así, le debieron citar esto:

Por eso, hermanos, no es un prestigio para la Iglesia estar bien con los poderosos. Este es el prestigio de la Iglesia: sentir que los pobres la sienten como suya, sentir que la Iglesia vive una dimensión en la tierra llamando a todos, también a los ricos, a convertirse y salvarse desde el mundo de los pobres, porque ellos son únicamente los bienaventurados...

No se honra a Monseñor Romero porque lo visite el supuesto  hombre "más poderoso del mundo". Se honra cuando en una misa conmemorativa, una pareja de ancianos de un cantón pobrísimo de Morazán me contestan sonrientes que valió la pena el dolor de canillas por la caminata y el largo viaje desde su casa. Al fin pudieron venir a la tumba de Monseñor, su Monseñor.

Eso.

Víctor

lunes, 10 de mayo de 2010

La mamá de Roque

Se antoja imposible separar el tema del día de la madre del sentimentalismo que rodea su figura. No evito pensar en esa mujer de poco más de un metro y medio que me cargó por nueve meses en su vientre, y que durante años intentó desde lo mejor que pudo hacer de mi un hombre de bien. La sociedad le impuso un rol jodido, en un contexto jodido y para terminar de "amolar", con un cipotío que no jodía mucho pero cuya salud era un reto constante. Pienso en ella y en sus sacrificios, los cuales en situaciones normales olvido con facilidad, y me duele un poquito cada palabra que se ha ido más allá de lo que en realidad quería decir. Pienso también en la mujer a quien encargó mi cuidado mientras ella trabajaba, que durante los primeros diez años de mi vida compartió con mi mamá la tarea de ayudarme a crecer sano y bueno, desde las limitaciones de cada una.Como dije, es inevitable pensar en ellas, en mis dos mamás.

Hoy es 10 de mayo y no solo es el día de la Madre. Hace 35 años fusilaron a uno de los salvadoreños más universales. Lo fusilaron quienes decían compartir similares ideales (Gracias a Ixquic podemos afirmar con toda propiedad lo del fusilamiento, por si hay quien tiene dudas), lo fusilaron quienes decían querer luchar contra el poder establecido; y lo hicieron usando los mismos métodos y dando similares excusas: si unos buscaban limpiar la patria de la amenaza roja con matanzas, otros defendían la pureza prístina del colectivo revolucionario matando al que hueliera de lejos a lo que se pareciera a la sospecha.

No sé cuando murió la mamá de Roque, doña María García. Pero creo que ella, como muchas otras madres de desaparecidos y desaparecidas, como las madres de aquellos y aquellas que fueron dejados entre las piedras del Playón, las madres de quienes fueron enterrados y enterradas bajo las instalaciones de las cárceles clandestinas, las de quienes fueron aventados a una fosa común como si fueran despojos de perro atropellado, las madres a las que les arrebataron de los brazos a sus hijos e hijas para luego ser vendidos a parejas de extranjeros, las madres de fusilados y fusiladas por juicios sumarios a media montaña por sus deméritos en la lucha, las madres que siguen esperando que sus hijas e hijos aparezcan aunque sea en una tumba para poderles ir a llorar, las madres de tanto joven que muere víctima de la delincuencia, todas esas madres merecen que se sepa la verdad de la muerte o desaparición de sus hijos e hijas.

La idea de la madre que pervive en nuestra cultura la vincula con el perdón, más no con el olvido. También la relaciona con la idea de decirles la verdad, aunque ello acarree una regañada de su parte, a la madre se le dice la verdad porque ella es quien instruye en las primeras nociones de justicia: cada acción tiene una consecuencia. Pues eso, a cada madre corresponde decirle la verdad para que se imparta justicia, y se reciba el perdón, y nunca más volverlo a hacer. Ojalá pues, entendamos que el compromiso con la verdad y la justicia serían un verdadero homenaje a las madres salvadoreñas, no la vacuidad de la publicidad oportunista.

Un abrazo grande a cada madre que lee este espacio

Victor

lunes, 18 de enero de 2010

Poder llorar, pero de contentos.

Mamá Mila ha de haber llorado oyendo el discurso, dijo mi mamá mientras comentábamos en la sobremesa el discurso histórico donde el Presidente Funes reconoció:
...que agentes entonces pertenecientes a organismos del estado, entre ellos las fuerzas armadas y los cuerpos de seguridad pública, así como otras organizaciones paraestatales, cometieron graves violaciones a los derechos humanos y abusos de poder, realizaron un uso ilegítimo de la violencia, quebrantaron el orden constitucional y violentaron normas básicas de la convivencia pacífica. Entre los crímenes cometidos se cuentan masacres, ejecuciones arbitrarias, desapariciones forzadas, torturas, abusos sexuales, privaciones arbitrarias de libertad y diferentes actos de represión. Todo estos abusos fueron ejecutados, en su mayoría, contra civiles indefensos ajenos al conflicto.

La Mamá Mila, una anciana venerable que fue un gran apoyo para nuestra familia en mi niñez, siempre cargó consigo la tristeza de nunca haber encontrado a su hijo, quien fuera apresado por cuerpos de seguridad en los años de la guerra y de quien nunca se volvió a saber nada. Una herida abierta en el corazón de una mujer que ha derramado amor a borbotones, incluso a quienes no éramos su familia, una herida abierta en miles de corazones de familiares, amigos y conocidos de víctimas de desapariciones, de torturas, de amenazas, golpizas, violaciones, de matanzas y ejecuciones sumarias que ejecutaron sistemáticamente diversos cuerpos de seguridad antes y durante la guerra. Dolor perpetuado por el intento de silenciar a quienes reclamaron conocer la verdad, y que se reconociera el abuso, el exceso de quienes amparados en un poder temporal ejercieron el terror de manera impune sobre quienes se suponía debían proteger.

Ese dolor encuentra un principio de alivio en esa aceptación de la responsabilidad del Estado, en las palabras de perdón y los actos consecuentes con la intención de resarcir el dolor ocasionado, de dignificar a quienes fueron vejados no solo por la pérdida de la persona querida si no además por la ignominia de la negación del abuso. Si bien es cierto que quienes cometieron los abusos y quienes se encargaron de mantener ese oprobioso silencio (ejemplo), no han sido quienes reconocieron sus faltas y aún, mantienen las posturas con que han agraviado aún más a las víctimas.

Mas hay que subrayar que esto solo es un principio. Las heridas en el corazón de las víctimas solo sanarán por completo si todo ese sufrimiento se vuelve lo que siempre ha debido ser: la semilla de una sociedad nueva. Los homenajes, la reparación son pasos ineludibles, pero no serán suficientes si no se deroga esa ley que institucionaliza la impunidad con que ex militares responsables de graves violaciones a los derechos humanos andan por ahí declarándose como los menos malos de una especie de película que nunca ocurrió. 

Queda además que ese sentido de búsqueda de justicia y de reparación se extienda a todas las víctimas de la posguerra, a las familias de las personas asesinadas a diario, a las víctimas de las extorsiones, los secuestros. Es necesaria justicia y reparación para las víctimas de la inexistente planificación territorial, la pésima política de prevención de desastres, la no aplicación de una ley de medioambiente. No se trata únicamente de cumplir una promesa electoral, se trata de hacer eso que no hicieron durante décadas los gobiernos manejados por la oligarquía, cumplir con el mandato de proteger y garantizar el bienestar de la ciudadanía.

El discurso del Presidente Funes ha sido esperanzador, si. Mamá Mila y muchas madres, familiares y amigos de esas personas que durante veinte años ARENA quiso invisibilizar seguramente derramaron alguna lágrima de alivio. Pero les queda aún el poder llorar de contentos porque la sangre de sus seres queridos no fue derramada en vano, porque al fin hacemos que su sangre sea semilla no solo de esperanza, si no de bien, de verdad, de justicia.

Feliz semana a todas todos

Victor

lunes, 16 de noviembre de 2009

A propósito de los mártires...

Un mártir es un regalo de vida. Un mártir es una celebración dolorosa de la vida. Un mártir encierra el misterio de la tragedia humana, de cómo somos capaces de destruir aquello que es bueno y cómo de donde ha habido destrucción y la muerte puede nacer más vida.

Un mártir es un testimonial de fé, es un potencializador de las capacidades e inspiraciones, es abono para que germinen nuevas semillas, oxigeno para que se enciendan miles de nuevas llamas que alumbren a un país y al mundo entero. Con el ejemplo de sus vidas y el sello trágico de sus muertes, los mártires trascienden no solo a sus asesinos, si no a aquellos que se unen por sus acciones u  omisiones a la causa de quienes quisieron callar las voces con la violencia asesina.

Los mártires son el ejercicio de una fé que trasciende las barreras de la muerte y que es capaz de multiplicarse como las arenas del mar sin importar las fronteras, idiomas y culturas. Los mártires son un parteaguas en la historia, un punto de no retorno. Son una puerta de entrada a una realidad distinta.

Es así pues que estamos ahora recordando la muerte de 8 mártires más de entre los miles que han abonado nuestra historia, esperando que empecemos a volvernos frutos para seguir fecundando el futuro con vida y esperanza. Ellos nos han allanado el camino, es hora de seguirlo.

Ignacio, Nacho, Segundo, Amando, Lolo, Juan Ramón, Elba y Celina VIVEN!

lunes, 24 de agosto de 2009

Una reflexión a raíz de visitar San Juan Nonualco..

El pasado sábado por la tarde tuve la oportunidad de regresar después de varios meses a San Juan Nonualco. Esta vez no por motivos de trabajo, si no que andaba con mi madre, mi hermana y mi abuelo, y fuimos expresamente a visitar la tumba del P. Fray Cosme Spessotto OFM, uno de los mártires que ofrendaron su vida en nuestro país en la década de los 80 y que junto a Mons. Romero han sido presentados al Vaticano como cristianos mártires de nuestros tiempos, dignos de ser puestos en los alteres como ejemplo de compromiso con la causa evangélica de la justicia y la lucha por lo más necesitados.

[Del P. Cosme he escrito antes este otro artículo, el cual les recomiendo visiten si no le conocen.]

En el pasado únicamente yo había visitado la tumba del P. Cosme y luego impactado por su vida le había pasado a mi mamá una biografía que conseguí. También ella se conmovió por la historia de éste nuestro mártir, un santo de nuestros tiempos y como yo, guardaba la esperanza de poder ir a visitarle en su última morada terrenal. Se le concedió este fin de semana poder visitar el lugar donde hace 29 años fuera asesinado este hombre sencillo y tenaz que cambió la vida de muchas personas desde el amor que puso en cada cosa que hacía.

Platicabamos sobre esto con mi mamá y con mi abuelo al regreso del viaje, sobre las dificultades que enfrentó el P. Cosme en su trabajo en esa zona, sobre cómo fue haciendo desde la nada tantas cosas buenas por la gente y junto con ella, como su amor exigía el compromiso de quienes le rodeaban y como aprovechó su lugar y el poder que ésta posición le confería para hacer el mayor bien posible. Y no podíamos evitar traer a nuestra mente los acontecimientos recientes, el cambio de gobierno, los nuevos jefes de cada instancia gubernamental y el discurso de muchos de estos mismos que se declaran admiradores o aún sentirse inspirados por Mons. Romero.

Me decía mi mamá que qué ocurriría si tan siquiera ellos leyeran la historia del P. Cosme y se dejasen tocar por ella, qué ocurriría si en verdad tomaran el ejemplo de Mons. Romero e hicieran del compromiso con la gente a quienes deben el poder que hoy detentan su máxima urgencia. Y es que tener como inspiración a un mártir se vuelve un asunto delicado pues hay que llevar esa admiración al terreno de lo concreto, de lo necesario, porque el ejemplo de un mártir suele ser radical, más radical aún que aquellos que se autproclaman como tales.


De ahí que sea un gran compromiso para Funes y muchos de quienes le acompañan como gobierno señalarse como admiradores de Mons. Romero. Pues, tenerle como ejemplo implica un compromiso profundo con las causas de las grandes mayorías pobres de nuestro país, implica no solo un discurso bonito si no acciones concretas de apertura a la población más necesitada y una exigencia firme y justa ante quienes más se privilegian del orden social establecido.

Ante las incertezas del presente no hay nada como volver sobre los pasos de quienes realmente cambiaron la historia de quienes les rodeaban, quienes dejaron una buena huella en los caminos por donde anduvieron, y en esos pasos encontrar la inspiración, la rectitud de motivos, la ética, el compromiso, la mística de quien se propone alterar el orden establecido para construir un mundo mejor.

Pero tal pareciera que empecinamiento en el poder lleva a que las figuras de ese ayer que no deja de ser cercano, sean cada vez más borrosas y que los compromisos que exige seguir su ejemplo se diluyan. Si no, vea Ud si hay algún compromiso con respecto a derogar esa oprobiosa ley de Amnistía, que tapa los crímenes de unos y otros con un velo que apesta a la corrupción histórica que desde entonces ayuda a mantener con bases de sangre.

Y no es únicamente en este tema que haya esa disonancia entre los discursos de siempre y las acciones concretas; viendo y escuchando algunas cosas que se estan cociendo dentro de las instituciones de gobierno se enrarece el panorama, se vuelve cuestionable la visión del proceso de transformación del país ya que muchos de quienes habrán de ejecutarlo son en esencia de la misma calaña que quienes han dejado el país en bancarrota: tienen la misma ambición, el mismo amor al poder, al privilegio, al halago. Practican el mismo amiguismo, usan los mismos medios corruptos que los otros o permiten que se sigan usando, que se siga haciendo la misma clase de arreglos bajo la mesa, los mismos repartos por conveniencia.

Por ello cabe recordar a quienes nos han marcado la vanguardia con su ejemplo hasta la muerte; en la valentía de ellos es donde hay que buscar la fuerza para hacer las necesarias transformaciones del presente, aún si a costa de ello nos ganamos la antipatía o el escarnio de quienes incluso dicen profesar nuestras mismas convicciones. En vísperas de que se cumplan los primeros 100 días del nuevo gobierno valga bien esta lección para ellos y también para nosotros.

Es triste pensar que el cambio ha llegado, pero que las bases sobre las que se construye estan cuando menos, sucias, si no es que podridas. Más triste sería aún pensar que nuestra consciencia de la profundidad de nuestros problemas se ha adormecido, que vamos a conformarnos con que la bandera partidaria del gobernante sea hoy de otro esquema de colores. Ver los problemas y callarnos ante ellos sería manchar una vez más la memoria de estos hombres y mujeres que derramaron su sangre para que nosotros pudiéramos terminar de construir El salvador que ellos ansiaron ayudar a hacer.

Victor

sábado, 11 de abril de 2009

Reflexión Pascual

Lo que buscamos en Cristo es la verdadera libertad: la que transforma el corazón, la que nos dice hoy: con Cristo resucitado buscad los criterios de arriba. Mirad la libertad de la tierra, las opresiones de esta situación injusta en El Salvador, no únicamente de tejas abajo, mirad hacia arriba. No para hacerse conformistas, porque el cristiano sabe luchar también, sino porque sabe que su lucha es todavía más fuerte, más valiente cuando se inspira en este Cristo que supo dar más que la otra mejilla y dejarse clavar. Pero desde la crucifixión Cristo obediente, ha redimido al mundo y canta la victoria definitiva, la que no pueden usar para otros fines quienes no buscan, como Él, la verdadera liberación de los hombres.


Esta es la liberación que no se comprende sin el Cristo resucitado. Queridos hermanos, sobre todo ustedes que tienen tanta sensibilidad social, ustedes que no toleran esta situación injusta de nuestra patria, Dios les ha dado ese sentido de sensibilidad, y si tienen vocación política, ¡bendito sea Dios!. Cultívenla también; pero miren, no pierdan esa vocación; no pierdan esa sensibilidad política y social únicamente con odios, con venganzas, con violencias de la tierra. Elévense, ¡arriba los corazones! miren las cosas de arriba

Mons. Romero, 14 de Abril de 1979

Exultet o Pregón Pascual en versión Latín.
Cantado por Monjes polacos


Soy cristiano católico, apostólico y romano. Crítico, pero profundamente vinculado a mi fe. Desde ese antecedente escribo éstas líneas. No pretendo hacer de ésto una discusión teologica, para eso hay otros sitios donde gente mucho mejor preparada que yo explica bien el sentido de ésta fiesta, (yo recomiendo éste sitio para ello).

Pienso en ésta noche en que millones de hombres y mujeres nos regocijamos celebrando la noche en que aquel carpintero de Nazareth que resucitó de entre los muertos, tal y como lo había anticipado. Pienso en ese hombre que con sus acciones y sus palabras cambió la historia de la humanidad al saber mover a otros y otras a cambiar el mundo, aun contra los grandes poderes terrenales.

Desde la alegría personal por ésta fiesta, la fiesta más importante para nosotros los católicos y católicas, quiero expresar mi profunda esperanza en que éste pueblo también habrá de resucitar, de salir de la tiniebla de la corrupción, de la apatía, de la violencia, de la exclusión social, de la inequidad. Habremos de salir de eso, unidos para empujar esas grandes piedras que nos tapan el camino a la luz. Habremos de resucitar impulsados por los ejemplos de nuestros y nuestras mártires, que nos marcan el camino de sacrificio y coherencia.

Habremos de resucitar toda vez y cuando retomemos, cada quien desde su trinchera el ejemplo de aquellos discipulos que vencieron el terror luego de la atroz muerte de quien se convirtió en su maestro y con renovado fervor se dieron a la tarea de retar al mundo y decirle que otro mundo era posible, que era posible vencer a los poderes basados en la muerte y construir un mundo basado en valores que buscan la vida plena para todos y todas.

Inspirados pues por eso, caminemos hacia la resurrección de éste país al que amamos.

Victor

P.D.: Acá pueden leer y escuchar una relato interpretativo de la resurrección. Y acá la reflexión que hacía monseñor Romero en la Vigilia Pascual de 1979 de la que extraigo la cita inicial.

jueves, 2 de abril de 2009

Realidad post elecciones: La deuda con las víctimas

Termina Marzo. Un mes cargado de profundos recuerdos. La muerte de Rutilio Grande y Monseñor Romero como grandes faros de éste mes, apuntando la luz sobre un tema central para el futuro gobierno: la deuda con las víctimas de los crímenes cometidos durante el conflicto armado. No hablo otra deuda económica, si no una gran deuda de justicia.

Desde la promulgación de la Ley de Amnistía para la Consolidación de la Paz,  se botaron todas o casi todas las posibilidades existentes de que las víctimas civiles de los abusos cometidos por los bandos en contienda militar, los cuerpos represivos del Estado (Policía Nacional, Policía de Hacienda, Guardia Nacional) y los escuadrones de la muerte, pudieran recibir justicia. Fue una movida politica sucia que ha mantenido sangrantes las profundas heridas que nuestra sociedad recibió durante los años de la guerra y los años previos a ésta.

En el marco del Festival Verdad 2009 "Amparo en el Pueblo" se llevó a cabo el primer Tribunal Internacional de Justicia Restaurativa. El tribunal determinó la responsabilidad directa del estado salvadoreño en varios casos de violaciones a los derechos humanos y señaló la necesidad de abolir esa ley de amnistía. El problema, el gran problema es que Funes señaló en campaña que no iba a abolir la ley.

Hay quienes señalan que con el gane del Frente se cerraba el capítulo de la guerra, e incluso un siglo histórico que viene desde un poco antes de la masacre del 32 hasta hoy. Es válido, o lo sería, si no estuviera ésta oprobiosa ley haciendo clavo para dar paso a la siguiente página de nuestra historia nacional. Mientras esta ley siga impidiendo que las víctimas reciban justica y reparo por el daño ocasionado, el capítulo de la historia que culmina con el gane del FMLN seguirá estando abierto. La victoria no será tal si las víctimas siguen siendo víctimizadas desterrándolas a un olvido impuesto, el peso moral que pesará sobre Funes y el FMLN si no abolen esa ley será mas pesado que la crisis económica en que esta el mundo y en la que deja ARENA al estado salvadoreño.

Es posible que Funes pida perdón a las víctimas en el futuro cercano. Será histórico y lo que se quiera, pero será insuficiente. Pedir perdón desde el poder estatal es solo parte del proceso de sanación de nuestras heridas históricas. La pregunta es si Funes y el FMLN se pondrán a la altura que la historia les requiere, si darán a las víctimas el lugar que se merecen y si serán capaces de ser moralmente coherentes con el discurso de Monseñor Romero, que dice inspirar a Funes. Si será cierto que ahora es el turno del ofendido, de la ofendida.


Victor

Sobre justicia restaurativa:
http://www.realjustice.org/library/paradigm_span.html
http://www.justiciarestaurativa.org/intro

Blog del idhuca, hay una narración de los casos expuestos al Tribunal de Justicia Restaurativa:
http://idhuca.blogspot.com/

sábado, 21 de marzo de 2009

Katia Miranda, mi tia abuela lejana, JUSTICIA YA!

Con los zapatos llenos de polvo, recién llego a casa de andar entre unos cañales al pie del volcán. Me convocó el entierro de una tía abuela, familiar lejana a quien conocí hasta la muerte de mi abuela. A sus 71 años murió, cuatro horas después de haber recibido cinco balazos a quemarropa. Atendía su pequeña tienda mientras su hija y su nieto estaban en sus cuartos. Alguien llegó y le disparó. Nadie dice saber quien fue, todo el mundo supone que fueron mareros cobrando renta. Mi familia decía ayer que le habían pedido una cantidad exagerada de dinero, y que al no poder pagar la mataron. Otros suponían que también pudieron ser aspirantes a mareros, demostrando su valía para ingresar a la mara.
Ante la incertidumbre de los autores y los motivos, aparecen todas las teorías posibles, todas con algo de cierto, de posible. El rumor, sin embargo, cede ante la gravedad de la tragedia. Una comunidad entera consternada por la muerte que llega sin razón. No hay categorías de muerte, la parca tiene una sola cara, más no es igual para quienes quedamos en el mundo si quien perece elo hace en un accidente, por una enfermedad terminal, por un infarto fulminante o si nunca aparece muerto o si muere por cinco cobardes disparos de motivos y orígenes desconocidos, a los 71 años.

Se instalan muchas reacciones en quien ha dejado ir una parte de sí con la persona a quien le han arrebatado. Ante una muerte así aparecen la cólera, el deseo de venganza... pero no siempre. Puede voltearse el dolor en algo más grande que la cobardía del asesino de una anciana indefensa, puede transformarse en deseo de vivir, en deseo de transformar la realidad para que alguien más no sufra. Así lo creen los hijos e hijas de ésta anciana que murió calmando a su familia, exclamando su profunda certeza de pertenecerle a Dios.

Vengo pensando en todo esto, quiero escribir unas líneas sobre ello. Mientras me quito mis zapatos llenos de ese polvo blanco que impregna tantos caminos rurales de mi país, veo que Felix Garrid Safie, Fiscal General de la República, habla al fín de nuevo sobre el caso de Katia Miranda, diciendo que se va a reabrir el caso, que ahora si hay pruebas y no sé qué más. Me llama la atención la pose que toma, el medio que utiliza, la hipocresía con que proclama que el caso era algo que le tocaba de una manera especial, sutil.

Tiro un zapato al suelo, me invade la cólera por lo que yo interpreto como cinismo, porque no creo en su discurso y porque yo pienso que ésto no lo hace por un verdadero afán de hacer justicia. Pienso que es positivo que al fin se reabra el caso, que hay una leve esperanza de que al fín se haga justicia en un caso emblemático. Pero creo que el Sr. Safie lo hace porque quiere figurar ahora que están cerca de elegir al nuevo Fiscal General, porque busca la reelección y sabe que éste caso había estado siendo reivindicado tambien por el partido que asume el poder en Junio.

Leo el Colatino y veo que atraparon al abuelo de Katia y a otros sujetos, a quienes se les vincula como  posibles responsables de la violación y asesinato de Katia, me cuestiono porqué milagrosamente aparece ésto hoy, a dos semanas de que prescriba el caso, a pocas semanas de que se elija nuevo Fiscal General. Me pregunto porqué muestra esta actitud Safie, recuerdo cuan militante de ARENA se mostró durante la campaña - que hasta vulneró el cacareado secreto bancario para intentar desacreditar a Mauricio Funes en plena campaña electoral -, me ubico en el contexto legislativo - el órgano legislativo es quien elige al Fiscal General  - y pienso en como ARENA ha perdido algo de poder al debilitarse su aliado más incondicional en la misma. Me recuerdo que este caso que ha sido revindicado por muchos sectores, incluso algunos allegados al FMLN, partido que toma el poder en Junio y que es mayoría en la Asamblea Legislativa.
Me hago muchas especulaciones ante otra muerte que me trasciende y que reclama que se haga justicia, una muerte a la que se suma la de ésta tía abuela a la que apenas conocí en la vela de mi abuelita, pero cuya muerte convocó a más de doscientas personas que asintieron la cabeza cuando se dijo que había que volver nuestro dolor algo que transforme positivamente la vida. Pienso en la altísima posibilidad de que sea tomada por las autoridades como una meurte más, otra cifra sumada a la ligera a unos totales avergonzantes para una sociedad "civilizada". Especulo nuevamente al recordar la imagen de Safie, hablando cínicamente de su deseo de hacer justicia, pienso en las veces en que se negó a hablar del caso, lo imagino hablando así de la muerte de mi tía abuela.

Hoy habíamos más de 200 personas en la despedida de quien en vida fuera una anciana muy dedicada a su fe, a su familia y a sus amigos. Ojalá ese perdón que la familia exclamó hacia el asesino o los asesinos de su abuela se vuelva una fuerza trasnformadora en esa comunidad, y que hagan realidad la petición de la familia: cuiden a la juventud, sean padres y madres responsables, sean ciudadanas y ciudadanos responsables.

Pienso en Katia, que hace diez años reclama justicia desde su inocencia de niña. Pienso en la anciana que hemos enterrado en un cementerio entre cañales, al pie del volcán. Pienso en las y los miles y miles de muertos que reclaman que se haga justicia, en cada familia que atemorizada elige huir del lugar adonde murió su familiar, en cada comunidad que asiste impotente a otro entierro de uno de sus miembros que les fue arrebatado violentamente por la delincuencia, pienso en cada niño y niña que crece viendo como brota sangre alrededor suyo. Pienso en la necesidad de volver todos esos dolores una fuerza que transforme, que exija, que grite a los cuatro vientos que queremos verdadera, pura, transformadora JUSTICIA, YA!

Victor

lunes, 24 de marzo de 2008

A propósito del 28 aniversario del martirio de Monseñor Romero


Vitral en la Parroquia de Jucuarán



¿Y hablaron esta vez sobre el proceso de canonización?
No con el Papa, pero sí se trató con la oficina que lleva el caso, que es la Congregación para las Causas de los Santos. Se habló de dos temas, de dos mártires. De Monseñor Romero y de uno del que casi nunca se habla, que es el sacerdote italiano franciscano Cosme Spessotto, asesinado en la diócesis de Zacatecoluca en 1980. Fueron los únicos temas de una conversación que duró más de una hora, y a la que asistió el equipo en pleno de la congregación, con el cardenal José Saraiva al frente, un portugués que es el prefecto.
El domingo veíamos con mis papás un documental del Discovery llamado Santidad en el Siglo XXI. Pusimos el tele cuando el programa ya habia comenzado y al poco tiempo de haberlo encendido salían los casos de los mártires y mencionaban el caso de Mons. Romero como ejemplo paradigmático de martirio en una época reciente. Se le preguntaba a un sacerdote - que luego declararía ser parte del Opus Dei - porque casos como el de Mons. Romero no avanzaban en el proceso de canonización y el referido sacerdote señalaba que mucho se debía a que los encargados del proceso no entregaban con celeridad la documentación necesaria. Decía él que para presentar el caso de Josemaría Escriva de Balaguer, fundador del Opus Dei, se habáin llevado grandes cantidades de documentos certificando los motivos por los cuales se le presentaba para ser elevado a los altares como ejemplo de vida cristiana, que es en términos muy generales lo que implica que se declare santo a alguien.

Llamó mi antención especialmente lo que decía el sacerdote, y más aún cuando leí la entrevista de la edición de ésta semana de El Faro donde se entrevista a David Morales, quien trabajó en Tutela Legal del Arzobispado, y que estuvo ligado al proceso legal ante la CIDH por el caso de Mons. Romero mientras trabajó en dicha institución. Especialmente llamativo resultan los señalamientos de dicho abogado de que Mons. Sáenz Lacalle, ha buscado favorecer al Estado salvadoreño en el litigio por el caso de Mons. Romero en las fases más recientes del mismo.


Más llamativo resulta entonces que el Papa Benedicto XVI reconozca a Mons. Romero como fruto de vida cristiana y santidad ante los obispos salvadoreños que llegaran a entrevistarse con él y que en su camino a Aparecida lo reconozca como alguien que da testimonio de la fe, un mártir.

Me detengo a señalar ésto porque más allá de la fecha, que da lugar a recordar el testimonio de sangre de Monseñor, está la necesidad de la que habla Mons. Rosa Chávez de que la Iglesia Católica se vuelque a la necesidad de volverse un ente transformador de la realidad. Llama la atención porque el ejemplo llameante de Monseñor Romero, su inclaudicable radicalidad - radical en el sentido de ir a la raíz y no andarse por las ramas - ante la realidad y su constante impulso a transformar lo que pudiera de la misma aunque sea con el gesto más pequeño; todo esto contrasta con la actitud de ciertos miembros del clero que buscan mantener buenas y pacíficas relaciones con grupos en el poder antes que tomar con fuerza la bandera de la justicia, algo justo y necesario para transformar el mundo en algo que sea cercano a ese Reino de los Cielos que proclamamos en muchas de nuestras oraciones.

Mas allá del chambre lo cierto es que los mártires salvadoreños: Monseñor Romero, el Padre Cosme, las hermanitas de Mary Knoll, Rutilio Grande, los Jesuitas y tantas y tantos otros que dejaron su sangre como testimonio de esa fe transformadora del mundo, son y siguen siendo un signo para nosotros, un faro que apunta hacia adonde debemos caminar para hacer del país y del mundo un lugar mejor.

Jesucristo asumió la responsabilidad de que su mensaje no vendría a fomentar la unidad, si no la división y que tendría consecuencias para él. Monseñor Romero, el Padre Cosme, Rutilio, y tantos otros asumieron tambien esas consecuencias. Y su ejemplo pervive en la memoria de la gente, se les considera ejemplos, testigos, testimonios, mártires pues. Y mas allá de los nombramientos y de los procesos legales, ellos seguirán dando fruto en éste pueblo, muy a pesar de quienes quieran dejarlos en el absurdo de un supuesto perdón y olvido que constituye una base de las que sostienen la locura sin esperanza de nuestro país en éstos nuestros días.

Tomemos pues el testimonio de nuestros mártires, y de nuestro santo y sigamos sus huellas, que queda mucho por hacer.

Feliz semana.

Victor

domingo, 3 de febrero de 2008

P. Cosme Spessotto, Mártir


Presiento que, de un momento a otro, personas fanáticas me pueden quitar la vida.

Pido al Señor que al momento oportuno me de la fortaleza para defender los derechos de Cristo y de su Iglesia. Morir mártir sería una gracia que no merezco. Lavar con la sangre, vertida por Cristo, todos mis pecados, defectos y debilidades de la vida pasada, sería un don gratuito del Señor.

De antemano perdono y pido al Señor la conversión de los autores de mi muerte. Agradezco a todos mis feligreses que con sus oraciones y con sus manifestaciones de aprecio, me han animado a darles el último testimonio de mi vida; para que ellos también sean buenos soldados de Cristo.


Espero seguir ayudándoles desde el cielo.

F. Cosme Spessotto.
(Testamento Espiritual del Padre Cosme Spessotto Ofm., encontrado en la gaveta de su escritorio en un sobre con el membrete: abrirse en caso de muerte repentina)


San Juan Nonualco



Por mi trabajo me ha tocado estar visitando varios pueblos de la zona paracentral del país. Uno de ellos guardaría especial significado, no tanto por las dificultades que hubieron para trabajar allí - burocracia, mal endémico en nuestras instituciones públicas y privadas - si no porque allí vive el recuerdo de uno de tantos religiosos que en la época más trágica para la Iglesia Católica en nuestro país, alumbraron con sus actos y con su ejemplo hasta la muerte a quienes desde su práctica de la fe en el Dios de la vida y el amor buscaban hacer de su mundo un lugar mejor para todos y todas.


En ésta ocasión hablo de San Juan Nonualco, y del Padre Cosme Spessotto Ofm. El Padre Cosme nació en el pueblo de Mansué, provincia de Treviso (Italia), el 28 de enero de 1923. Desde su infancia fue muy religioso. Ingresó al seminario San Pancracio Barbarano a los 12 años de edad, en la orden de frailes franciscanos. En 1939, con 17 años, inició su noviciado formalmente, y un año después hizo su profesión de votos religiosos. Fue ordenado sacerdote el 27 de junio de 1948, cambió su nombre, Santos, por Cosme, uno de los mártires de la Iglesia católica.

El padre Spessotto arribó a El Salvador vía marítima el 4 de abril de 1950. Desde entonces hasta 1952 e desempeñó como párrroco en San Pedro Nonualco. Luego, sería durante 27 años más el párroco de San Juan Nonualco, donde entre otras obras, introdujo el cultivo de la vid, y y además impulsó la construcción del templo principal y la escuela parroquial.

San Juan Nonualco

El P. Cosme es descrito en su biografía (elaborada por fray Claudio Bratti) como profundamente piadoso, humilde, servicial con enfermos o necesitados de ambos bandos políticos y respetuoso del celo católico. Su labor fue muy fructífera en San Juan Nonualco, donde además de las referidas obras trabajó por las causas de las personas mas necesitadas.

Esta sensibilidad hacia los problemas de las personas mas pobres llevaría a volverle una persona incómoda para quienes detentaban de manera práctica el poder en el pueblo: las fuerzas represivas y el ejército; y su celo por el respeto a la Iglesia Católica y a sus símbolos le trajo la desaprobación de quienes entonces luchaban por cambiar las formas en que se ejercía el poder.

Y cuentan que el P. Cosme tenía amor para ambos grupos y también firmeza para con ellos. Pero sobre todo estaba comprometido con la causa de los mas pobres, los que mas sufrían las injusticias de unos y pagaban con sangre las luchas de los otros.


"De antemano perdono y pido al Señor la conversión de los autores de mi muerte."

Es así como el P. Cosme comienza a ser objeto de amenazas a la vida, colaboradores suyos perecieron o desaparecieron, indicándole al P. Cosme lo que los poderes terrenales le deparaban a aquellos que buscaban la justicia y la libertad desde su quehacer diario. Es así como en algún momento escribe esa carta que ven al principio de éste post. Y así fue como terminó:

Fray Cosme está hincado a un lado del sagrario, tiene un libro entre sus manos. La nave de la iglesia de San Juan Bautista, parroquia de San Juan Nonualco, está vacía. Sólo tres monjas rezan en el ala norte.
Afuera, sentados en las gradas del costado sur, dos individuos reciben sin responder las “buenas noches” que les da fray Filiberto.
El fraile ve a Cosme postrado de rodillas, como de costumbre, y pasa de largo hacia la sacristía, pues debe revestirse con los ornamentos para oficiar la misa de las 7:00 de la noche. Es el 14 de junio de 1980.
Las hermanas dejan de rezar y salen del templo. Cosme está absorto. Mientras las religiosas bajan las gradas del costado norte, varios disparos rompen el silencio. Una bala, carne y hueso. Otra penetra una de las columnas a un lado del altar.

Pintura sobre el martirio del P. Cosme Spessotto

La sangre corre y empapa el hábito que los parroquianos recién le habían regalado. Los asesinos huyen. Las religiosas están petrificadas y Filiberto abandona la sacristía para encontrar al padre Cosme tendido en el suelo. Aún respira y murmura: “¡Perdón!... ¡perdón!”.




"Espero poder seguir ayudándoles desde el cielo"



Tumba P. Cosme Spessotto

En San Juan Nonualco la gente confió en las últimas palabras de la carta que encontraron en su escritorio. Y así el P. Cosme siguió escuchando las peticiones de su pueblo, pero ahora, para dirigirlas directamente al único que puede solucionar aquellos problemas que a él como hombre le superaron en la tierra.

Y como testigos de la efectividad de sus intercesiones han quedado alrededor de su tumba muchos testimonios donde la gente pobre expresa su gratitud al padrecito Cosme. Así pues se le ha buscado llevar a los altares de la Iglesia Católica.

Testimonio

Su causa empezó a ser investigada en 1998 por el sacerdote franciscano Claudio Bratti y desde 2000 espera, en los archivos de la Congregación para la Causa de los Santos, por una apertura fructífera.

Pero como ocurre con Mons. Romero, para nosotros, ya es santo.

Victor


Las fotos son de mi autoría, pueden verlas en mayor resolución al hacer click en ellas.
Enlaces con información al respecto del P. Cosme