sábado, 20 de noviembre de 2010

Hasta siempre, Papá Julio

Mi viejo madrugó para irse con la hermana muerte. Estiró las chancletas, como él decía. No tengo más que agradecimiento por haberle disfrutado. Por haber crecido con su ejemplo ahí, marcando el paso de rectitud, de honradez, de entrega y apertura a los demás. Fue un hombre para quien no alcanzan las palabras. Un hombre para los que sobran los ejemplos de su calidad como persona. Era de esas personas que construyen un mundo mejor desde lo que pueden. Él buscaba siempre reunir a la gente, siempre en torno a una causa, siempre buscando un bien para todos. Bien organizando un equipo, arreglando la carroza del barrio para la fiesta del pueblo, formando grupos de jóvenes, dando doctrina en la iglesia, vistiéndose como Santa Claus o como payaso para los cipotes de la parroquia. Pequeñas cosas que construyen, que unen, que forman ese patrimonio intangible que sirve para derrotar cualquier problema que se le venga encima a una comunidad. Aquello que nos hace más fuertes.

No digo que no duela su muerte, me duele como solo duelen las partidas de quienes más nos han marcado en la vida. Pero es un orgullo haber compartido parte de mi vida, haber sido formado en parte por un hombre tan vergón como él. Y dejo estas líneas para recordarme a mí mismo su ejemplo, que no necesita homenajes, que necesita que se continúe haciendo lo que el humildemente buscaba hacer desde sus posibilidades. Eso. Ayer fui el último en entrar a visitarlo al hospital. No pude ayer más que decirle gracias por todo, Papi.

9 comentarios:

Jerry H. dijo...

Describes muy bien lo que recuerdo de él en las pocas hora que lo conocí y pudo alegrarme, "Fidelito" como me quedó después de haberlo conocido. Te deseo fuerza en estos momentos y sepas que estoy allí.

JC Conde de Orgaz dijo...

Lo siento mucho. Aunque, por la clidad de persona que era, es seguro que no lo necesitará, rezaré por él

Aniuxa dijo...

Tu abuelo era lo máximo. Lo vi sólo un ratito, pero tenía una energía super chiva y además tenía una capacidad para hacer reír a la gente increíble.

Un gran abrazo, enorme. Espero le pongás su altar así chulo.

Gero dijo...

Creo que esta es una de esas ocasiones en las que decir 'lo siento' como que no va. Por lo que he leído, tu abuelo hizo tantas cosas, detalles humildes, pero que alcanzaron a tocar fondo en las vidas de quienes lo rodearon y el hecho de llegar a la edad que llegó son muestra de ello. 'Lo siento' no es la palabra adecuada. Quizás sea más apropiado decir 'felicidades' por haber tenido un abuelo como él y que, probablemente, ya esté en la Casa del Colocho.
Un abrazo.

Silvia Porras dijo...

Las despedidas son duras... espoecialmente cuando le decimos "adios" a un ser que fue tan "especial"

Las palabras, no pueden recordar como describir, esos seres inmensos, grandes, que son como una luz que acompano la vida.

La muerte es una transformacion, que entra en nuestro cuerpo y parte cada celula en millones de parten que se quedaran repitiendo el nombre de ese ser que le cobro a la historia un poco de paz!

Aldebarán dijo...

Ya habías mencionado a tu abuelo en varias ocasiones en este blog y siempre dejaste claro lo importante que es para ti. Ahora que ya no está en este plano de existencia, te siento tranquilo, quizá porque tuviste tiempo de despedirte y de recordar todo lo bueno que fue para otros. Mucho de él vive en vos y eso es algo para estar agradecido.

Un abrazo y ánimo con el proceso de duelo de tu familia y del tuyo propio.

Verónica dijo...

Me doy cuenta de su partida hasta este momento.

No cabe duda de la energía, la intensidad y la entrega con las que tu abuelo vivió su vida entera. Se puede decir que él sí sabía para qué se vivía. Quienes lo conocimos, lo recordaremos con esa particular jobialidad y calidez.

Para ti y tu familia, un fuerte abrazo. Que Dios les dé paz y que su hermoso recuerdo los inunde de alegría siempre.

Carlos Alberto Minero Mendoza dijo...

Un abrazo...

Salvador dijo...

En mi pecho se atora el dolor y las lagrimas se vuelven rocas rodando sobre mis mejillas. Se te quiere hermanito.