lunes, 10 de diciembre de 2007

Una lección desde Venezuela

Venezuela es Venezuela. Pero pareció ser en ésta semana que pasó que Venezuela era El Salvador y que ARENA había ganado una batalla en el campo internacional. Curiosamente, el abanico de grupos ligados a la opción del No, ganadora del referendo en Venezuela es bastante mas heterogéneo de lo que la derecha partidaria del país y sus medios asociados han dado a ver en sus diversos artículos. Digo ésto porque desde la visión maniqueísta de la derecha salvadoreña en Venezuela habían dos grupos enfrentados: los buenos y los malos. Y en Venezuela hubo más que dos visiones enfrentadas, y fue algo mas complejo de lo que quieren hacerlo ver. Ah, y tambien al final se habló de algo que no cabe en su vocabulario: reconciliación y diálogo. En fin, como se trata de hablar del país, voy a tratar de sacar lo que a mi juicio es una lección para nosotros.

La lección que deja Venezuela es que esta clase de alternativas democráticas para consultar al pueblo si funciona, pero no totalmente. El nivel de abstencionismo para dicho referendo fue alto: 44% casi la mitad de la población en capacidad de votar no fue a las urnas. A mi juicio eso no es algo positivo, por mucho que haya sido un buen ejercicio de democracia. Habla de un sistema democrático que necesita convencer a una gran parte de la población a que tome su destino en sus manos, al menos en la votación. Y vamos que Venezuela lleva más tiempo que nosotros haciendo votaciones, en varios textos la he visto mencionada como una democracia madura y cosas por el estilo.

Puede alegarse que la gente está cansada, que no se logra interesar a todos, y cualquier excusa. Pero el resultado esta allí y es un reto para cualquier país que se precie de tener una democracia: que la mayoría vaya a ejercer su derecho y deber de votar. Y eso es quizá una de las mayores lecciones para nuestro país, por muy mediática e intensa que sea una campaña electoral, el dato del abstencionismo es una gran mancha sobre cualquier resultado electoral que haya habido en el pasado. El reto será entonces no sólo que gane una de las opciones partidarias, si no además hacer que la gente vaya a votar, no obligados si no convencidos.

Dira alguien, con mucho acierto a mi juicio, que ni en países desarrollados se logra superar el abstencionismo, que es una especie de mal endémico de la democracia. Y bueno, lo cierto es que los datos están ahí y esa evidencia pesa. Entonces cabe preguntarse qué es lo que está funcionando mal: el sistema, los partidos, la gente, o qué diablos. Mas allá de todos los ardides que se han usado en las campañas: publicidad estilo coca cola, compra de votos, camisetas y pichingas, mítines, comunicados de asociaciones fantasma, campos pagados, pintar y sobrepintar cualquier espacio visible en la calle, dejar una libra de propaganda en papel casa por casa, etc.; el fantasma del abstencionismo ronda y debe tomarse en cuenta.

Y es que digamos que si en nuestro país un 50% de la población fuera a votar en el 2009 y el partido ganador lograra el 51% de los votos válidos, significaría que ese partido gano en realidad el voto de poco más del 25% de la población que pudo ejercer su voto. Vaya gane, ¿no?. Apenas un cuarto de la población estaría mas o menos convencida de que su proyecto es el mejor para el país. A mi me daría pena ganar de una manera tan pírrica. Pero parece que hasta hoy los partidos políticos salvadoreños se conforman con esos ganes, claro ellos como grandes constructores de la democracia solo les importa ganar, si el sistema democrático esta funcionando o no da igual, la cosa es que ganaron. Asqueroso, ¿no?

Tradicionalmente se dice que en las elecciones los partidos deben buscar atraer a los votantes indecisos para ganar, especialmente en una realidad como la nuestra en la que en la práctica pareciera haber sólo dos alternativas para votar. Curiosamente poco se menciona el lograr convencer a los que tradicionalmente no votan, a que lo hagan. Bueno, talvez lo hacen pero a través de medios poco ortodoxos, como lo fue en la campaña pasada aquellos empresarios que les dijeron a sus empleados que fueran a votar por el partido de la cruz blanca en el fondo tricolor porque si ganaba el partido de la estrella blanca en la bandera roja se iban a llevar sus empresas para fuera del país porque Dios guarde y nos gobiernan los comunistas basrbudos comevacas y comeniños. ¡Ush!

A mi juicio los partidos, para construir un verdadero proyecto de país, para hacer algo que funcione de verdad en el futuro próximo deben buscar no sólo ganar si no convencer a quienes no van a votar a que vayan a hacerlo. Ese es uno de tantísimos retos que tienen de acá al 2009. Y creo que el ejemplo que nos deja Venezuela es importante: no es la saturación de campaña de cualquier tipo lo que logra que casi la mitad de la población en capacidad de ejercer su voto que no iba a ir a votar vaya a las urnas.

No es la campaña del miedo lo que logra que casi la mitad de la población deje su casa un domingo y vaya a hacer cola para decidir en manos de quien deja el destino de su país por los próximos años. Tampoco lo hacen las manchazones de aceras, postes, árboles, y cualquier espacio visible. Ni mucho menos lo logran las caravanas de carros con altoparlantes profiriendo cualquier tontería mientras ondean banderas. No es ese el camino. A ver si aprenden la lección, ya que tanta importancia le dan a los asuntos internos de otros países.


Feliz semana, mis crazy diamonds.
Victor

1 comentario:

Beka dijo...

me parece una vision bastante analizada de lo que paso, que nos dejamos ir por resultados, pero que esta pasando de fondo?