lunes, 7 de agosto de 2006

De las vacaciones, recuerdos, amor propio y tormentas.

Bien, no tenía pensado escribir éste post. Pero necesito despejar la mente un rato. Mañana martes me espera un día especial y potencialmente difícil. Luego les cuento como me va.

Como les adelanté, desde el martes hasta el viernes de la semana pasada nos fuimos con mi familia y un par de invitados que son como de la familia: Elba, a quien le debo la vida y de quien prometo contar algo un día de éstos; y Mario, que es como un hermano para mí y un hijo postizo y jodión para mi mamá.

Debo decir que fuimos a un pequeño paraíso dentro de nuestras fronteras. Dadas las temperaturas extremas que vivimos en ésta época, buscamos al norte del país y no al sur, es decir, montaña y no playa. Aunque mi papá y yo teníamos ganas de ir a pescar, valió más el descanso en un lugar paradisíaco a 2,300 y la madre de metros sobre el nivel del mar, con una temperatura que osciló entre los 10ºC y los 21ºC. El lugar se llama "La Montaña" y se los recomiendo muchísimo para un fin de semana tranquilo, en medio de bosques de pino y ciprés, una vista espectacular, aire puro, buena comida, etc.

Como les refería en mi post "Me voy" iba un poco a buscarme a mí mismo. A darme un espacio para pensar las cosas y ponerlas en perspectiva desde la distancia. Bueno, la distancia física no es equivalente a la distancia de los recuerdos, los cuales viven pegados a uno como callos, y como tales pueden ser bien incómodos o bien una ayuda cuando el camino es largo. Viví de cerca con los recuerdos, con las canciones que inevitablemente me recordaron a ella, con momentos concretos del día en que la pensaba con más intensidad. Y pasó algo delicioso, nuevamente pude llorar por nuestra casi segura separación (debo señalar que casi no lloro, pero ésta vez me lo he permitido, es mi derecho y fue delicioso), y pude además desconectarme durante largos tramos de los recuerdos y las vueltas que doy a todo con mi raciocinio.

Ésta ha sido quizá la vacación en que más he disfrutado mi música, mi soledad y mis lecturas. Terminé de leer "Ensayo sobre la lucidéz" de Saramago; leí completa una antología de Juan Rulfo (que desperdicio no haberle leído antes, pero a todo chompipe le llega su año nuevo), completé la lectura de los libros de Girondo. Y me pasó algo irónico, leí un libro de autoayuda, y me ayudó. El libro se llama El Caballero de la armadura oxidada, y es de un gringo que se llama Robert Fisher; un profesor de la Complutense lo ha ocupado en talleres vivenciales de psicoterapia, y ha escrito un libro sobre las enseñanzas del otro; todo un rollo. El punto es que el libro me cayó al pelo, yo en horas bajas y viene éste librito y me ayuda a enfocarme en algo que ya venía pensando desde antes de irme. Reencontrarme conmigo mismo.

He de aclarar que soy un amable lector a quien le dan roña libros tipo Quien se ha robado mi queso, Los hábitos de la gente altamente efectiva, Superación 1 y 2, etc. Es decir pues, que no le voy a Paulo Coelho, quien es un gran vendedor de libros, ni a Og Mandino y etcétera. Por eso es irónico que un libro así me haya ayudado. Pero Dios tiene sus caminos medio torcidos, y así cayó el zapote. El dichoso libro me ayudó a recordar algunas lecciones que aprendí leyendo cosas de psicoterapia y a través de mi propio proceso de terapia. Por cierto, por si no sabían, un psicólogo que se precie de serlo debería haber pasado por su propio proceso de psicoterapia, sobre todo si, como yo, se quiere dedicar a la práctica clínica. Bien, las enseñanzas no distan mucho de lo que Uds me han recordado, lo cual agradezco infinitamente; es solo que detrás de las cortinas del dolor y la angustia cuesta ver para adentro. Al menos a mi me ha costado.

Hubo un cambio allá en la montaña. El 3 de agosto, por la noche, me encontraba abatido por algo que hablé con Gerardo la noche anterior (Gracias mister, por tu apoyo. Sos grande viejo. Te quiero un vergo), necesitaba desahogarme y fumar un poco, así que me fui a estar solo a unas mesas. Era tarde y el lugar estaba solo; se habían disipado las nubes, y la luna daba unos tonos naranja tras las pocas nubes que quedaron. Había llevado el reproductor de mp3, un cuaderno viejo y un lapicero, y decidí reseñar lo que sentía. Iba por frases, sacando poco, escribí que no había canción que describiera cómo me sentía en ése momento. A continuación hubo un espacio largo de tiempo, recordé mi última sesión de terapia, las conclusiones a las que había llegado. Recordé aquellas frases de Perls...

Yo hago lo mío y tu haces lo tuyo. No estoy en este mundo para satisfacer tus expectativas. Y tu no estás en este mundo para satisfacer las mías.
Tu eres tú y yo soy yo. Si por alguna casualidad nos encontramos es hermoso.
Si no, no hay nada que hacer.

Recordé también algo que había leído hace tiempo, de Rogers, de cómo me había tocado y cómo decidí hacerlo parte de mi vida. Recordé que yo elijo. Recordé que estoy conmigo mismo en ésto, que nadie más que yo puede elegir vivir y seguir adelante y actuar en consecuencia de ello. Y recordé, que Dios está conmigo.

Me escribí una carta de amor. La primera de mi vida. Escribí un largo rato, con fuerza y determinación en cada trazo, con mayúsculas y signos de admiración. Fueron muchas cosas las que me dije, fue un fuerte abrazo que me dí, ricas y tibias lágrimas rodaron por mi rostro, me perdoné por cosas de muchos años, elegí vivir en coherencia conmigo mismo y acá estoy. Sé que lo que estoy pasando es duro, lo siento y lo vivo con una intensidad increíble. Me estoy experimentando a mi mismo, estoy viviendo mi dolor y me estoy agarrando de mí y de Dios. Y Dios me pone gente linda, que me comenta en el blog, que me escucha por el teléfono, que le lee en el mesenger, que sale conmigo o se acuerda de mi.

Me doy cuenta de muchas cosas, principalmente que me estoy preocupando mucho por lo que vendrá, por lo que ocurrirá cuando hablemos. A ratos me estoy olvidando de vivir según algo que creo:

El ayer ya se fue y el mañana está por verse.



Pero vuelvo a acordarme, o me lo recuerdan. Y me acuerdo también de que todo ésto no es en vano, y que estoy creciendo como persona. Y me siento provilegiado por estar viviendo. Y por ser yo. Y por tenerles a Uds. Y pese la tristeza que siento, me siento feliz. Porque como dijo Silvio: "Que es tremendo estar vivo".

Ya se me hizo noche. Estaba subiendo unas fotos al flickr. Ha comenzado a llover de nuevo. Ahora en la tarde llovió tanto, me costó tanto avanzar en medio de la tormenta. Pero iba feliz y cantando, porque me gusta estar afuera cuando llueve fuerte. No logré hacer lo que me gusta, que es salir a mojarme, girar bajo la lluvia y sentirme uno con la tormenta, que se lleva toda la basura. Pero disfruté mojarme un poquito, abri un poco la ventana de Cuckol y me recordé cuando venía del colegio y comenzaba a llover fuerte, me venía despacio a media calle, disfrutando el agua que corría.

Viendo atrás en éstas líneas me doy cuenta que está medio desestructurado mi post. Da igual, de todos modos no soy amante ferviente de las estructuras rígidas.

Gur bay cipotes y cipotas. Que Dios les bendiga. Casi seguro que les escribo mañana.

4 comentarios:

Aniuxa dijo...

Yo sólo leí un librito de cuentos chiquito... pero muy gueno de Claudia Hernández

edith23 dijo...

Cipoton, que me alegra que por lo menos esas lagrimas tuyas te hayan permitido desahogarte y sentirte mejor...cada uno vive estos procesos de manera diferente, pero algo hay que puedo asegurarte y es que lo que viene siempre es mejor...doy fe de eso.

Un abrazo y mucho cariño para vos!

Ligia dijo...

En algún lugar leí (en palabras más bonitas) que jamás se debe desestimar la claridad que viene junto a los momentos adversos. Te lo iba a comentar algunos posts atrás, pero ahora ya no hace falta.
Un saludazo, maitrito.

Anónimo dijo...

Señor

Director de tan prestigioso medio de comunicación.

Soy un ciudadano de Chile
La historia es larga, pero resumiré: En calle Freire XXX Concepción, País
Chile yo tenia una propiedad donde yo tenia Ocho arrendatarios, es asi que, en
esa fecha yo ganaba 1 millón doscientos míl pesos por concepto de arriendos.

Luego un falso corredor de propiedades Don Claudio Nuñez Rebolledo él me
contactó con Héctor Seguel Arévalo y este último prometió hacerme unos
departamentos nuevos; ahora Don Claudio Nuñez Rebolledo puso cómo abogado
"nuestro" para ver si estaban bien los papeles al abogado Hernán Meger
Navarrete, este cobró dos millones de pesos tengo la boleta en mis manos) Don
Claudio Nuñes Rebolledo se le canceló la suma de 5 millones de pesos para
buscar un buen comprador y este comprador era cliente V.I.P del Banco de
Crédito E Inversiones y El ejecutivo de apellido Cataldo del Banco más con la
aprobación de Manuel Ulloa Pinto Gerente del Banco de Crédito e Inversiones
dieron la aprobación para pasarle 80.millones de pesos a Héctor Seguel Arévalo
donde este se comprometia a cancelarme 1 millón doscientos mil pesos mientras
duraba la construcción de los departamentos

Resumen: Don Héctor Seguel Arévalo hipotecó mi bien raíz y arrancó con el
dinero, y cómo el hilo se corta por lo más delgado entonces comenzaron a
hostigar a mi esposa; para tales efectos, Yo contraté los servicios de un
abogado cómo Don Jorge Becar Pereira, y este prometió que recuperariamos la
propiedad pues el préstamo no fue hecho a mi Señora sinó a al que es "Reo
actualmente Héctor Seguel Arévalo"(pues tiene cuatro estafas y una de ella es
con impuestos internos) pues bien Don Jorge Becar, no litigó con el banco
porque resultó ser amigo del abogado del banco B.C.I. el Señor Kusmanic :

A todo esto dejé al abogado Jorge Becar Pereira que engañó a mi Sra pues le
prometió que, recuperariamos la propiedad pero para tales efectos "habia que
reconocer la deuda de Seguel Arévalo, pero no de 80.millones de pesos,no,
habia que reconocer una deuda de 85 millones"(!!!¡¡¡).
Entonces El Señor Becar, se reunió con los altos ejecutivos y llegaron (entre
ellos a un acuerdo) y urdieron la trama para que mi Señora firmara y para esto
tuvo una alta participación don Manuel Ulloa Pinto. Gerente del BCI,...luego
contraté los servicios de Hugo Diaz Uribe y este no nos defendió a nosotros,
al contrario, incluso ni apeló,y opuso una defensa muy débil (a todo esto un
funcionario judicial, me confidenció que Hugo Diaz recibió dinero por debajo
la mesa del banco, en palabras más simple el tipo se vendió.

Entonces me remataron la propiedad,y ahora mi Señora y yo estamos de
arrendatarios y con una diabetes profunda y una hipertensión severa (mi
Señora.)

Entonces en este fraude y ESTAFA urdida vilmente los protagonistas son varis
personajes, pero los que dió la autorización para el prestamo al reo Seguel
fue el Gerente del Banco de Crédito BCI fue Manuel Ulloa Pinto: en
consecuencia, que mi Señora 'jamás' solicitó dicho dinero y más encima el
abogado Jorge Becar Pereira la hace reconocer dicha deuda con falsas promesas
mediante una "reciliación".
Pues bien, obra en mi poder los cheques sin cobrar que se comprometió a
cancelar mensualmente el reo Héctor Bernardino Seguel Arévalo. Dicha estafa se
gestó el año 1998, pero ningún abogado nos defendió al contrario, pues el
abogado Don Hugo Antonio Díaz Uribe, nos derivó donde "otro abogado" que
actualmente está preso con una condena de cinco años,por el bullado caso
Bilbao y Mercado Municipal de Concepción.Carlos Worner Tapia (reo y preso)

Ahora a mi Señora la enviaron a Dicom, con la deuda de 85.000.000 de $, en
consecuencia que, mi Señora jamás pisó las oficinas de dicho Banco. La estafa
es de 165.millones de pesos a la sazón el año 1988 En la actualidad estamos
literalmente en "la calle" sin departamentos, y más encima con una deuda que
jamás se contrajo

Fernando Rubilar Valenzuela.